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A. A. Razawi

By admin , 30 May 2019

Jadiya (P) y las otras esposas del profeta Mahoma (Muhammad (PB))

Jadiya y las otras esposas del profeta Muhammad (PB)

Por: Por A. A. Razawi

JADIYA Y LAS OTRAS ESPOSAS

Sorprendentemente, todas las damas en la casa del Profeta Muĥammad, el mensajero de Dios, no estaban libres de algunas debilidades, las cuales, supuestamente son características de las mujeres. Algunas de sus esposas sufrían de celos, y no eran muy prudentes como para no demostrarlo. El incidente de  " la miel” deja esto en claro.

Una de las esposas del mensajero de Dios, Zainab bint Ÿahsh. Ella sabía del gusto de su esposo por la miel. Por esta razón, ella buscaba diferentes tipos de miel, las cuales a él le gustaban mucho. Sucede que Zainab era la más bonita de todas las mujeres del mensajero de Dios. Él pensaba mucho en ella y esta era una de las razones por las cuales, Aisha bint Abu Bakr y otras de sus esposas se molestaban. Ella temía que por esto, él le diera todo su amor y excluyera a sus otras esposas. Debido a esto, ella y Ĥafsah bint Umar, la tercera de las esposas del Profeta, urdieron un plan, con el cual harían que al Profeta dejará de consumir la miel de que Zaynab le daba.

El resto de la historia es contada por la misma Aisha. En el libro de Al-Bujāri, el libro de Talaq (divorcio) y el libro de Tafsir (del sura Taĥrim, No. 66) de la siguiente manera:

Ĥafsah y yo, hicimos un plan para que cuando el mensajero de Dios, fuera a visitar a una de los dos, le dijéramos que su boca apestaba con “Maghafir”[1].Y sucedió que Ĥafsah fue la primera en ser visitada por el Profeta. Tan pronto el entró a la sala, ella le dijo: Oh mensajero de Dios, tu boca tiene un olor a Maghafir. Él dijo: yo no he comido Maghafir. Pero cuando estaba con Zainab, ella me dio algo de miel para comer. Es posible que la miel haya producido el olor a Maghafir. Pero en adelante no volveré a comer miel.

Aquí parece que las dos esposas del Santo Profeta Muĥammad, Aisha y Ĥafsah, se habían unido para ponerse en contra de la tercera esposa Zainab. Zainab no le había hecho daño ni a Aisha ni a Ĥafsah, ella era la prima del Profeta; él era el hijo de su tío materno. Ella lo amaba, y él la amaba. Ella sabía aquello que le gustaba y lo que le disgustaba. Y siempre mantenía una variedad de miel en su casa, las cuales, ellas sabía que eran sus favoritas (las del Profeta).

El amor del Santo Profeta Muĥammad por Zainab, encendió las llamas de los celos en el corazón de Aisha, para apagar aquellas llamas, ella tramó una intriga junto a Ĥafsah en contra de Zainab. Aparentemente estas dos mujeres, no confiaban en su esposo, ellas pensaban que él se había parcializado con Zainab, si estas hubieran creído en él, no habrían tramado tal intriga.

Abul-Kalam Azad dice que los celos son un instinto de las mujeres y que este puede superar todo los otros instintos en ellas. Aisha, según él, fue guiada por este instinto humano, para crear un artificio y hacer que su esposo permaneciera menos tiempo con Zainab.

El Santo Profeta le dijo a estas dos mujeres, que él no volvería a comer más miel. Esto probablemente, las complació a ambas ya que ellas creían que su plan había tenido efecto. Pero en ese instante, la revelación intervino y cerró el asunto con el siguiente versículo:

¡Oh, Profeta! ¿Por qué prohíbes lo que Dios ha hecho lícito para ti, buscando la satisfacción de tus esposas? Y Dios es perdonador, Misericordiosisimo con los creyentes. (Corán 66:1)

Aisha y Ĥafsah no querían que su esposo comiera miel y él estuvo de acuerdo en esto; pero Dios el Todopoderoso, le recordó a él, que el consumo de miel era algo lícito, y que él no podía negarse el placer de comerla. El Santo Profeta por supuesto regresó a la casa de Zainab y disfrutó de la miel como él podía hacerlo.

María la Copta

En el año decimo de la Hégira el gobernador de Egipto envió a Medina una joven esclava llamada María la Copta. Para esperar al Santo Profeta Muĥammad. María pronto se ganó un lugar y el afecto en la casa del Profeta. Él la amaba y ella lo amaba también. De ella él tuvo un hijo llamado Ibrahim. Ibrahim nació cuando su padre ya tenía una edad avanzada, por esta razón él lo amaba inmensamente.

Ibrahim era un regalo especial, el cual Dios otorgó a su siervo, al Santo Profeta Muĥammad y a María la Copta.

A Dios pertenece el renio de los cielos y de la tierra. El crea lo que quiere. Otorga hijas a quien Él quiere y otorga hijos a quien Él quiere o les da de ambos, varones y hembras, y hace estéril a quien Él quiere. En verdad, Él es el sabio, poderoso. (Corán 42:49-50)

El Santo Profeta Muĥammad y María la Copta fueron bendecidos por Dios por el nacimiento de su hijo Ibrahim. Ellos le agradecieron a Dios por la gran bendición la cual había llenado sus vidas de felicidad.

Pero el nacimiento de Ibrahim no trajo felicidad a algunas de las esposas del Profeta.

D.S. Margoliouth dijo:

Sus últimos años (del Profeta) fueron resplandecientes a causa del nacimiento de su hijo con la Copta (sic) María, a quien él llamó Ibrahim. Esta concubina había sido objeto de una extrema envidia de aquellas esposas del Profeta que no tenían hijos, estos eventos le ocasionaron un extremo dolor, el cual en verdad, rápidamente fue apaciguado con la muerte del niño, que solo vivió once meses.[2]

Una de las esposas del Profeta, a quienes el nacimiento de Ibrahim le causó un gran malestar fue a Aisha.

Aisha por supuesto tenía celos de María, la nueva esposa del Profeta y ella la odiaba. Infortunadamente, ese odio no se confinaba solo a María; además de ir de tras de ella también persiguió a su hijo. Aisha odiaba a Ibrahim, nunca se le paso por la mente, el hecho de poder querer a Ibrahim, no solo porque este era el amor del Profeta, sino porque era varón, pero si Aisha no era capaz de ocultar sus celos y su odio, era incapaz de mostrar algún amor por el niño, ella podría mostrar pretender que lo amaba, solo para complacer al Profeta, Aisha ni siquiera podría hacer esto.

Aisha no podría mostrar ningún amor hacia Ibrahim, ni siquiera por apariencia. Pero hay algo que ella podría haber hecho, y era el no mostrar odio hacia el niño.

Es increíble que mientras Aisha, estuviera tan llena del sentimiento de odio, de celos y resentimientos, ella podía haber aparentado haber sido devota a la bondad, la cual es una característica universal de las mujeres. Ella no mostró ninguna ternura. Cuando se trata de los niños y especialmente cuando son bebes, e incluso una mujer cruel se vuelve ternura. Pero Aisha lejos de ser tierna con el amado hijo de su esposo, ella lo maldecía, y lo calumniaba.

Desgraciadamente Ibrahim no vivió mucho y murió al poco tiempo después.

Muĥammad Hasana Haykal dijo:

Cuando María dio a luz a Ibrahim, este suceso trajo a Muĥammad un hombre mayor de sesenta años de edad gran alegría, debido al nacimiento del bebe, la posición de su madre-María– también mejoró. Ahora Muĥammad la veía como alguien que gozaba de una mejor posición.

Era inevitable que el nacimiento de Ibrahim encendiera las llamas de los celos en el corazón de las otras esposas de Muĥammad quienes eran estériles. Y también era natural que el afecto y el amor del Profeta hacia el recién nacido y su madre, encendiera las llamas de los celos. Muĥammad había generosamente premiado a Salma la esposa de Abu Rafi, y que había sido la partera de Ibrahim. Él siempre distribuía granos, entre todos los pobres de Medina, designó a Ummu Sayf, para que cuidara al infante, quien poseía siete cabras y ella le daba al niño de su leche todos los días, Muĥammad visitaba la casa de María para ver el rostro resplandeciente de su hijo y lo cargaba en sus brazos. Todo esto incitó la fiereza de los celos en el corazón de sus esposas estériles. La pregunta era, ¿cuánto tiempo estas esposas podrían soportar esta agonía?

Un día Muĥammad, el orgulloso padre, caminaba en la habitación de Aisha, llevaba el niño en sus brazos para mostrárselo a ella. El llamó su atención debido al gran parecido que tenía el bebe con su padre, Aisha lo miró al niño, y dijo: yo no le veo parecido, en nada. Cuando el Profeta expresó el gusto de cómo era él bebe estaba creciendo, Aisha le respondió ásperamente, que cualquier niño que se le dé, esa cantidad de leche, va a crecer de esa manera. En verdad, que el nacimiento de Ibrahim, trajo mucho odio a las esposas del Profeta, al punto que fueron más allá de esto y daban respuestas similares o peores que estas. Esto alcanzó un nivel tan alto, que la propia voz de la Revelación lo condenó. Sin ninguna duda, todos estos asuntos dejaron una marca en la vida del Profeta, así como en la historia del Islam.

Desde que el Profeta, dio a sus esposas un derecho especial y privilegios, en una época en la que las mujeres árabes no eran nada en la sociedad, era natural para ellos abusar de la libertad, la cual ninguna de las otras mujeres habían gozado antes. Esta libertad permitió que una de ellas criticara al mismo Profeta severamente, hasta irritarlo durante todo el día. Él a menudo ignoraba alguna de sus esposas, y evitaba a otras para evitar que ellas abusaran de sus privilegios. Y aun así, una de ellas, se dejaba llevar tanto por los celos, que excedía todos los límites de la decencia. Pero cuando María dio a luz a Ibrahim, todas ellas perdieron la compostura y el autocontrol. Por eta razón fue que Aisha llego tan lejos, al punto de negar el parecido entre el Profeta y su hijo. Una negación la cual llegó a la acusación de adulterio, por parte de la inocente María.[3]

Dios salvo a su amada sierva Jadiya, del tormento de ser forzada por las costumbres del país, a compartir la atención y el amor de su esposo con otras esposas. Pero si ella hubiera tenido una rival ¿cómo la hubiese tratado? ¿Habría tenido celos para con ella? Nunca. Los celos estaban tan lejos de ella, así como un polo lo está del otro. Ella nunca habría herido a su rival o rivales. Nunca hirió a un vecino, a una empleada o a un esclavo, ni siquiera a un animal, mucho menos a un ser humano. Pasó por esta vida con cualidades angelicales.

Tras la muerte de Jadiya, el Santo Profeta Muĥammad, se casó con muchas otras mujeres, pero ninguna de ellas pudo aproximársele a Jadiya por excelencia. Entre ellas había mujeres de diferentes experiencias y de diferente carácter. Algunas de ellas, parecía que nunca hubiesen sabido que su esposo era el escogido de Dios, y que tenía un rango y un estatus más allá de cualquier otro mortal.

Para el Santo Profeta Muĥammad, la conducta de algunas mujeres con las que él se había casado en Medina, debía parecer diferente al comportamiento de Jadiya. El comportamiento de esta última, había sido toda dulzura y luz. Cada palabra y cada acción de ella, era con el objetivo de llenar la casa de su esposo de bendiciones; y ella eminentemente tuvo éxito en esto.

Muĥammad Hasanayn Haykal de Egipto y Abul-Kalam Azad de India, han recopilado varias colecciones de comentadores de hadiz, que dicen que Abu Bakr y Umar pidieron permiso al Profeta para visitarlo, y cuando él se los dio, lo encontraron rodeado por sus esposas (estas damas le estaban pidiendo más dinero, y decían que no podían vivir en la pobreza) Umar dijo: Oh Profeta de Dios, si alguna vez hubiese visto o escuchado a mi hija pidiendo dinero, ciertamente que le arrancaría el cabello. El Profetase sonrió y dijo, aquí mis esposas me rodean y me piden dinero. Inmediatamente, Abu Bakr, se levantó y le halo el pelo a su hija Aisha, y lo mismo hizo Umar a su hija Ĥafsah. Ambos Abu Bakr y Umar les dijeron a sus hijas, ¿ustedes se atreven a pedir al Profeta de Dios, aquello que él no les puede dar? Ellas respondieron: No, por Dios, nosotras no le hemos pedido tal cosa.

“Esto estaba en conexión con la conversación entre Abu Bakr y Umar, y sus hijas” dijo Muĥammad Hasanayn Haykal, “que el siguiente verso fue revelado”:

¡Oh Profeta! Di a tus esposas: “Si deseáis la vida de este mundo y sus adornos, venid y os daré para que podáis disfrutarlo y os dejaré ir de buena manera.

Pero si queréis y a su Mensajero y la morada de la Otra vida, Dios ha preparado para quienes sois virtuosas una recompensa inmensa.(Corán 33:28-29)

Aunque todas las esposas del Profeta estaban unidas, para pedirle más dinero para su comida y otras necesidades. Aisha y Ĥafsah lo hacían con más vehemencia. 'Abdul-lah ibn Abbas, dijo que una vez que le preguntó a Umar ibn Jattab quienes eran las esposas del Profeta, que le pedían dinero con más existencia, él dijo “Aisha y Ĥafsah”. El Profeta vivía de una manera asceta. Variablemente él ponía las necesidades de los pobres y de los hambrientos por encima de las suyas. Su estilo de vida era conocido por todos en Medina, y aquellos que sabían esto mejor que cualquier otro, eran sus propias esposas. Por esto, cuando ellas le decían que sus vidas eran exageradamente austeras y que él podría aliviarle sus aspiraciones, dándoles más dinero, él se sorprendió y  asumía que sus esposas también lo imitarían, y vivirían una vida estricta, tal y como él lo hacía.

Abul-Kalam Azad dijo que las esposas del Profeta, eran seres humanos y a su vez tenían necesidades y deseos humanos; por eso, su preocupación a este respecto es entendible.

El Profeta, sin embargo, estaba tan enojado con sus esposas, que se separó de ellas por un mes completo.

Muĥammad Hasanayn Haykal dijo:

El Profetase aisló de sus esposas por un mes completo, y se rehusó a hablar con alguna de ellas, y nadie se atrevió a hablar al respecto de ellas. Abu Bakr, Umar, al igual que sus otros suegros, estaban profundamente preocupados, debido al destino que les esperaba “a las madres de los creyentes” ahora que ellos habían descubierto el enojo del Profeta, y las consecuencias del castigo divino. Se dijo hasta que el Profetase había divorciado de Ĥafsah la hija de Umar, después de que ella divulgara el secreto que había prometido guardar. La plaza de mercado estaba llena con los rumores, acerca del impedimento del divorcio de las esposas del Profeta. Las esposas por su parte estaban arrepentidas y temerosas. Ellas lamentaron que a causa de los celos entre ellas, habían provocado su salida, y que ellas habían abusado y herido a su tan caballeroso esposo. Muĥammad permanecía más tiempo en sus almacenes, ubicando a su siervo Rabah en la puerta mientras él permanecía adentro. Él solía dormir en una cama muy dura y burda, de hojas de ramas de dátil.[4]

Algunas de las esposas del Profeta, se mostraban ellas mismas extremadamente celosas y su suspicacia no pudieron hacerlo muy feliz en su vida conyugal. El profesor Margoliouth ha dicho del Musnad de Aĥmad ibn Hanbal (vol. 4 p.221) en este respecto, en su libro Muĥammad y el surgimiento del Islam, lo siguiente:

A plena noche, se dice que el Profeta iba al cementerio llamado al-Bāqi, y pedía perdón por los muertos que se encontraban enterrados allí. Esto ciertamente él lo había hecho antes; cierta vez Aisha lo siguió como un detective en la noche, suponiéndose que él iba hacía otro destino: pero en realidad ella se daba cuenta que su destino era el cementerio.

En el capítulo 66 del sagrado Corán llamado Taĥrim, trata exclusivamente el asunto de la conducta de las esposas del Profeta. Uno de estos versículos ha sido citado en conexión con el incidente de la “miel”. En su cuarto y quinto versículo leemos lo siguiente:

Si os volvéis ambas, arrepentidas, a Dios, es señal de que vuestros corazones han cedido. Si, al contrario, os prestáis ayuda en contra de él, entonces, Dios es su protector. Y le ayudarán Gabriel, los buenos creyentes y, además, los ángeles.

Si él los repudia quizás su Señor les dé a cambio, mujeres mejores que vosotras, sometidas, creyentes, devotas, arrepentidas, que sirvan a Dios, que ayunen, casadas de antes o vírgenes.

No hay un acuerdo entre los comentadores y los historiadores, sobre el incidente en particular al cual se refieren estos dos versículos. Algunos dicen que el Profeta, le dijo un secreto a Ĥafsah. Pero ella sin embargo, no fue capaz de mantenerlo, y se lo contó a Aisha. Este abuzo de confianza, finalizó en la censura para una de ellas, por haber traicionado la confianza del Santo Profeta y para la otra por haber fomentado la traición, ambas se equivocaron.

Explicando el versículo del capítulo 66 del sagrado Corán A. Yusuf 'Ali, el traductor y comentador, escribe lo siguiente:

La casa del Profeta no era como las otras casas, se esperaba un ambiente de pureza con los más altos estándares de comportamiento y excelencia, diferente al de una mujer común, como ellas debían cumplir con un gran trabajo, pero ellas eran seres humanos después de todo y estaban sujetas a la debilidad de su sexo, y algunas veces fallaban. La imprudencia de Aisha, una vez causó serias dificultades, la mente del Santo Profeta estaba tan afligida, por lo que renunció a la compañía de sus esposas por algún tiempo… la hija de Umar, Ĥafsah, estaba también algunas veces susceptible a presumir de su posición, y cuando las dos se unieron en un conciliábulo, discutieron el asunto y se revelaron el secreto una a otra, esto puso muy triste al Santo Profeta.

JADIYA Y AISHA

Aisha no solo estaba celosa de aquellas esposas del Profeta que aún se encontraban con vida y que vivían en la misma casa que ellas, sino que de aquella esposa del Profeta que había muerto hace mucho tiempo, a saber, Jadiya. En realidad, ella tenía muchos más celos de Jadiya, que estaba muerta, que de cualquier otra esposa que estuviese viva. Ella estaba tan celosa de Jadiya que reservó lo más amargo de ella, en contra de Jadiya.

Abbas Mahmud al-Aqqad dijo en su libro; Aisha:

Aisha no tuvo un sentimiento de celos tan grande hacia ninguna de las otras esposas del Mensajero de Dios como lo hizo con Jadiya. El motivo de estos celos fue que Jadiya se ganó un lugar en el corazón de su esposo, que nadie más pudo ocupar. El Profeta Muĥammad, recordaba sus méritos, día y noche.

El Profeta Muĥammad, siempre se mantuvo ayudando a los pobres y a los enfermos. En una ocasión, Aisha le pregunto la razón de esto, y él le dijo, “Jadiya me pidió que tratara a estas personas con bondad y amor, este fue su último deseo”.

Cuando Aisha escucho esto, se encolerizó y gritó, Jadiya, Jadiya, parece que para ti, no hubiese otra mujer en la tierra más que Jadiya.

El Profeta de Dios, era un hombre de una paciencia ilimitada. Pero cuando él vio a Aisha con esta aptitud, el dejó de hablarle.

Este incidente muestra el amor de Jadiya por los pobres y los enfermos, y también, la estima, la cual el Profeta tenía por ella. El actuó de acuerdo a su deseo, a pesar de la manifiesta reacción y el resentimiento de Aisha, en verdad, el actuó, siempre como Jadiya le dijo. ¿Acaso él no sabía que cualquier referencia de Jadiya, disgustaba a Aisha? Por supuesto que sí, por esto, cuando ella le preguntó, el porqué, el alimentaba a los pobres, vestía a los desnudos y confortaba a los entristecidos, él podría haberle dado a ella, una respuesta discreta, una que no alterara sus nervios, pero él no lo hizo. El solo dijo: “Yo solo estoy llevando a cabo los deseos de Jadiya”.

¿Acaso esto era una coincidencia, que el último deseo de Jadiya en este mundo, era la ayuda de los pobres, de los enfermos, de las viudas y los discapacitados?,  No, no hay nada de coincidencia en esto. Todo lo que Jadiya, alguna vez dijo e hizo, era en pro de ganar la complacencia de Dios. Y ella supo que podría ganarse, esta complacencia, a través del amor y el servicio de los más vulnerables dentro de sus siervos.

La magnanimidad de Jadiya, alcanzaba a los hambrientos, a los pobres, a los enfermos, hasta después de su muerte. Su caridad nunca se detuvo, ni en vida ni en muerte.

El nombre y la imagen de Jadiya, se grabaron en el corazón del Santo Profeta Muĥammad y ni siquiera la mano del tiempo, ni las rabietas de Aisha, pudieron borrarlas.

Aisha supo que ella no podría disuadir al Santo Profeta Muĥammad de exaltar a Jadiya, pero este conocimiento no pudo obstaculizar el sentimiento anti-Jadiya. Abbas Mahmud al-Aqqad de Egipto, narró otro incidente en su libro Aisha, este es el siguiente:

Un día el Mensajero de Dios, estaba exaltando a Jadiya, cuando Aisha dijo: Oh mensajero de Dios, ¿por qué todo el tiempo hablas acerca de una mujer vieja que tenía las encías inflamadas? Si después de todo, Dios te ha dado una esposa mejor que ella.

El Santo Profeta dijo: No, Aisha, Dios nunca me dio una esposa mejor que Jadiya. Ella creyó en mí, cuando nadie más lo hizo. Ella puso toda su riqueza a mi servicio cuando otros la alejaron. Y más que eso, Dios me dio hijos a través de ella solamente.

Parece que este era el odio de Aisha por Jadiya, ella expresaba ostensiblemente, pero no tuvo resultado. Su esposo, le dijo que Dios le había dado hijos a través de Jadiya, mientras que sus otras esposas no podrían darle hijos.

El no poder tener hijos es una muy penosa experiencia para una mujer. Pero si se le dice que ella es estéril, el dolor en ella se convierte en una tortura, y si lo hace su propio esposo, para ella el dolor se convierte en agonía.

Pero Aisha nunca pudo reprimir su odio hacia Jadiya. Una vez se dijo a ella misma:

“Nunca había tenido tanto celos de una mujer, como le tengo a Jadiya”.

Ella mostraba sus celos una y otra vez y cada vez, ella provocaba la misma ira y el descontento en el Profeta de Dios.

El último hijo del Santo Profeta Muĥammad y Jadiya, fue su hija Fátima Zaĥrā, ella nació en el quinto año de la proclamación, y ocho años antes de la emigración. Sus hermanos Qāsim y Abdullah, habían fallecido antes de su nacimiento, fue el deseo de Dios, que la descendencia de su mensajero y amigo Muĥammad fuese a través de su hija Fátima Az-Zaĥrā. Ella fue la alegría del corazón de su padre y la luz de sus ojos. Él la apreciaba a ella y a sus hijos, como su más gran tesoro, ellos eran para él, la personificación de la más pura de todas las alegrías, tanto en los cielos como en la tierra.

De vez en cuando el Santo Profeta Muĥammad debía salir de Medina de campaña, era una práctica invariable que él siempre enviaba su ejército adelante y él era el último en salir de la ciudad.

La última cosa que el Santo Profeta hacía, antes de salir de Medina, era visitar a su hija Fátima Az-Zaĥrā, la bendecida y a sus hijos. Y los confiaba a la protección divina y se despedía.

La primera cosa que el Santo Profeta Muĥammad hacia cuando regresaba a Medina, era visitar la casa de su hija Fátima (P), el pedía la bendición de Dios, para ella y su familia. Durante sus frecuentes ausencia de Medina, no había nada que el extrañara más que a los hijos de su hija. Cuando él los veía, los abrazaba, los besaba y jugaba con ellos a los caballos. Una vez él estaba con ellos, se olvidada del cansancio producto por las largas y calurosas caminatas en el desierto Arábigo. Esto lo refrescaba y lo restauraba.

Esto era un patrón en la vida del Santo Profeta Muĥammad, y él nunca lo cambio. Su vida emocional revoloteaba alrededor de la casa de su hija.

Aisha no compartía el amor de su esposo por su hija. Abbas Mahmud al-Aqqad dijo en su libro, Aisha:

En primer lugar, Fátima era la hija de Jadiya; y el mensajero de Dios amaba mucho a Jadiya, a tal punto que constantemente la exaltaba. Aisha le disgustaba esto. En segundo lugar, Aisha no tuvo hijos. Siempre que ella veía a su esposo, mimando y mimando a los hijos de Fátima, lo cual hacia todo el tiempo, ella se sentía molesta y amargada, por su esterilidad, por eso la relación entre Fátima y Aisha, no era la mejor.

Fuente:  Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com  , Fundación Cultural Oriente


[1]Maghafir es algo que sabe dulce, pero tiene un repugnante y poco placentero hedor. El santo profeta Muĥammad era muy sensible frente a esto, y le disgustaba los malos olores.

[2]Muĥammad and the Rize of Islam, Londres.

[3]The Life of Muĥammad, Cairo, 1935.

[4]The Life of Muĥammad, Cairo, 1935.

Palabras claves
historia del Islam,Jadiya,las otras esposas del profeta Mahoma,Muhammad,Aisha,Hafsa,Maria Copta,Islam
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Autor
A. A. Razawi
Tema
Historia-Biografía
Mujer-Familia-Educación
Publicado
Thu, 30 May 2019 - 07:30
By admin , 25 May 2019

Jadiya, la mujer perfecta y la madre de los creyentes

Jadiya, la mujer perfecta y la madre de los creyentes

Por: Por A. A. Razawi

LA MADRE DE LOS CREYENTES

Antes del Islam, Jadiya era la princesa de la Meca. Cuando el sol del Islam vislumbró en el horizonte, Dios estaba complacido en convertirla en la princesa del Islam. Dios también estaba complacido de hacerla la dama de los creyentes. Como él lo dice en su libro:

El Profeta posee mayores derechos sobre los creyentes que ellos mismos y sus esposas son como sus madres. (Corán 33:6)

Nota del traductor

Esta sura (33), establece la dignidad y la posición de las esposas del Santo Profeta, quien tenía una misión y responsabilidad como la madre de los creyentes. Ellas no fueron como las mujeres comunes: ellas debían instruir a las mujeres en los asuntos espirituales, visitar y ayudar a aquellos que estaban enfermos y angustiadas, y hacer otro tipo de oficios para ayudar en la misión del Profeta (A. Yusuf 'Ali).

El título de la madre de los creyentes, parece haber sido específicamente diseñado para Jadiya. Sin Jadiya este título sería vació. Ella y solo ella dio el amor, el cual una madre puede darle a los creyentes. Una madre puede estar con hambre, pero si sus hijos tienen hambre, ella los ''Alimenta primero. En realidad, si es necesario una madre ''Alimentará a su hijo, le dará de su propia comida y ella se quedará con hambre. Esto paso con innumerables ocasiones en la historia, especialmente durante la guerra y la carestía. En verdad que sus hijos estén alimentados y contentos, esto es suficiente para hacer a una madre feliz, y es suficiente para hacerla olvidar su propia hambre y sed. El amor de una madre es incondicional y sobreprotector.

La mayoría de los musulmanes de la Meca eran pobres. No poseían recursos, ni entradas, tampoco tenían medios de subsistencia para vivir en una ciudad, en la cual la vida económica era controlada por el cartel de los idolatras. Los miembros de este cartel habían decretado que nadie debía pagar a un musulmán por algún trabajo hecho por ellos, nadie debía comprarles algo. Ellos tenían conocimiento que las privaciones materiales podían afectar al cuerpo así como al espíritu. Ellos se imaginaron que cuando la resistencia de los musulmanes fuera rota, a través de las restricciones económicas ellos repudiarían el Islam, y abandonarían al Santo Profeta Muĥammad. Ellos aspiraban con esta política privar a los musulmanes de ''Alimento. Pero Jadiya los ''Alimentaba días tras día, de esta manera ninguno de entre ellos padeció del hambre, y también les proveía refugio. Para ella el tamaño de este compromiso, el de la caridad no era nada nuevo, ella gastaba dinero prodigiosamente en los pobres, los musulmanes desamparados de la Meca y así frustraba las aspiraciones del cartel.

El apoyo que Jadiya dio a la comunidad musulmana en la Meca, fue indispensable para la prevalencia del Islam. Su apoyo a esta comunidad garantizó la supervivencia cuando está tenía un bloqueo. En este sentido, ella hizo la historia del Islam.

Todas las esposas del Santo Profeta el mensajero de Dios, son las madres de los creyentes; pero entre ellas y Jadiya hay una diferencia básica. Todas las mujeres se casaron en Medina y recibieron una mensualidad económica del Baitul-mal (tesoro público), algunas de ellas exigían un privilegio especial. Ellas decían que el salario recibido era insuficiente para sus necesidades y no podrían comprar suficiente comida para alimentarse.

Por el otro lado Jadiya, nunca le pidió algo a su esposo, en vez de pedirle que trajera algo, ella hacía de su propio presupuesto el tesoro público para los musulmanes. En la Meca no había Baitul-mal, por el contrario, fue la ilimitada generosidad y la riqueza de Jadiya que salvo a la comunidad de los creyentes de morir de hambre. Los seguidores de su esposo, le solicitaban tanta ayuda que ella no retuvo ni siquiera el último centavo que poseía.

Que Dios bendiga a Jadiya por excelencia la madre de los creyentes.

Jadiya como Madre

El Dr. Sir Muĥammad Iqbal (D. 1938) era un poeta filósofo, indo-pakistaní. Él también fue un catalizador del renacimiento de los musulmanes en el siglo XX. Él dijo que como un creador el rango de una madre, solo está cerca de Dios mismo, ella trajo una nueva vida al mundo; es decir, ella creó; y ese acto, el acto de la creación, trajo una nueva vida al mundo o el acto del llamado al sacrificio. Al traer la nueva vida al mundo, la madre pone en riesgo su propia vida, por esto, ella tiene el gran honor y respecto. Aquello que la hace a ella sacrificar su vida, es el amor por su hijo.El amor por su hijo es el más sagrado de los amores. En santidad el amor de una madre por su hijo en solo superado en rango, por el amor de Dios mismo.

Jadiya fue, orgullosamente la madre de tres hijos, dos hombres y una niña como lo dijimos antes. Los dos hijos, al-Qāsim y Abdullah, murieron cuando aún eran unos niños, y su única sobreviviente fue la niña Fátima Az-Zaĥrā.

Si Jadiya fue la madre ideal, Fátima Az-Zaĥrā era la hija ideal.

Fátima Zaĥrā la hija ideal del Santo Profeta Muĥammad y la gran dama Jadiya, también se convirtió en la madre ideal. Ella fue la madre de dos niños, al-Hasan y al-Husein; y de dos niñas, Zainab y Ummu Kulzum.

Jadiya y Fátima Zaĥrā, la madre y la hija, fueron dos de las cuatro perfectas mujeres del universo. Ambas hicieron de la maternidad algo sagrado. Y trajeron gloria y honor a la maternidad.

Como se dijo al principio de este libro, las mujeres no tenían estatus en la era preislámica. En la sociedad árabe machista, ellas eran brutalmente explotadas y eran tratadas como ganado. El mensajero de Dios, puso fin a la explotación que los hombres les daban a las mujeres y les dio un estatus, el cual no poseían en ningún país, en ninguna época. Acerca de las madres él dijo:

“El paraíso está a los pies de las madres”.

Esto significa que nadie puede tener la esperanza de entrar al paraíso si ha disgustado a su madre. La admisión de uno al paraíso depende de la habilidad para ganarse la salvación y nadie que haya disgustado a su madre, podrá ganar la salvación.

Así, el Profeta del Islam hizo que el ganar la complacencia de una madre – mujer, como condición para ganarse la salvación y entrar al paraíso.

LA MUJER PERFECTA

Han existido muchas mujeres en la historia del mundo, quienes se convirtieron en grandes y famosas por sus grandes actos. La humanidad puede estar orgullosa de ellas.

Pero en toda la historia del mundo solo hay cuatro mujeres que han alcanzado la verdadera grandeza y perfección, concedida por el Islam. Ellas se elevaron a esta posición mediante la fuerza de su gran servicio para Dios. El Profeta del Islam, el receptáculo de la revelación celestial y su intérprete las identificó, Ellas son: la primera Asia la esposa del Faraón, la segunda Mariam (María) la madre del Profeta 'Isa (Jesús), la tercera Jadiya la hija de Khuwaylid, y la cuarta Fátima Zaĥrā la hija del Santo Profeta Muĥammad.

El Santo Profeta Muĥammad, solamente encontró cuatro mujeres perfectas en toda la raza humana, entre estas cuatro, las dos últimas pertenecían a la misma casa, ellas son Jadiya la madre y Fátima su hija.

Jadiya era la imagen del alma perfecta. Solo las otras mujeres que podrían calificarse como perfectas serían las otras esposas del Profeta. Pero el mismo dio un veredicto a este respeto y este permanece irrevocable. Él solo mencionó a Jadiya como la mujer perfecta entre sus esposas, y de esta manera por un decreto excluyó a sus otras esposas del grupo de las mujeres perfectas.

La gran dama Jadiya combinó en su personalidad todos los atributos necesarios para llegar a la perfección, si ella hubiese carecido de alguno de estos, su esposo no la habría clasificado como perfecta. Y no hay evidencia de que ella tuviera alguno de estas fragilidades, las cuales, se dice, que son las características de la maternidad como una regla.

Una de estas características y debilidad de las mujeres, se dice que es los celos. Jadiya no fue tocada por los celos de ninguna clase. Ella fue una mujer quien encontró el desempeño, el placer y la satisfacción en dar,  fue un patrón munificente de los pobres. Para ella lo mejor era alimentar al hambriento y confortar al entristecido. Los actos de ''Alimentar y confortar a los hambrientos y los tristes, no tuvo un llamado de conciencia de su parte.

Para ella se volvió algo habitual, así como Jadiya estaba libre de los celos, también estaba libre del cinismo. Una de las cosas que ella nunca hizo fue herir a alguien o hacer una broma de una mujer, ni menosprecio y desprecio a alguien, nunca se enojaba y carecía totalmente de prejuicios. En la vida nunca profirió una mala palabra en contra de alguien. Tan fiel a las dimensiones de un corazón comprensivo, ella siempre estaba atenta a los sentimientos de las más humildes y más pobres de las mujeres, y se angustiaba por la angustia de otras personas.

Hubo una época, en la cual Jadiya era llamada la princesa de los mercaderes y la princesa de la Meca. Luego, llego el tiempo en que su gran fortuna cambio de mano, de su mano paso a la mano del Islam, ella era rica y se empobreció en el sentido material. Ella cambió su estilo de vida, de lujos, por el estilo de la austeridad. Pero nada cambio en su temperamento, ella permaneció alegre, magnánima e idealista. Ella invirtió más tiempo que nunca en la devoción a Dios y en el servicio de su mensajero; por supuesto, ella no se olvidó del bienestar de la comunidad de los creyentes.

El siguiente versículo del sagrado Corán puede referirse a ella.

Luego dimos en herencia la Escritura a quienes escogimos de Nuestros siervos, pues entre ellos hay quienes oprimen sus almas, otros que siguen un camino moderado y otros que van por delante en la realización de buenas obras con el permiso de Dios. Ese es el gran favor. (Corán 35:32)

Jadiya la idealista, la principal en el buen actuar, tenía un aire de una santidad convincente; a través, de sus buenas acciones ella fue el receptáculo de la más alta gracia celestial.

Jadiya fue la mujer ideal, la esposa perfecta para el Profeta Muĥammad, la madre ideal para sus hijos y la madre ideal para los creyentes.

La fe en la misericordia de Dios, fue la fuente de la cual Jadiya tomó su reacción. Ella fue dotada con lo que el sagrado Corán, ha llamado Qalb Salim (un corazón sano), en el versículo 89 del capítulo 26. Qalb Salim, o un corazón sano ha sido definido por A. Yusuf 'Ali, el traductor y comentador del sagrado Corán de la siguiente forma:

Un corazón que es puro y no ha afectado por las enfermedades que afligen a otros. El corazón en el idioma árabe, no es tomado solo como el encargado de los sentimientos y la afección, sino también como la inteligencia y el resultado de las acciones, es implícito en todo el carácter.

La simetría del carácter de Jadiya fue un exponente del Qalb Salim.

Jadiya nació con un Qalb Salim o un corazón sano, con el cual solo nacen los escogidos de Dios. Fue un corazón rebosante, con una profunda convicción, dedicación al Islam y amor y gratitud para Dios.

LA GENEROSIDAD

Jadiya, la princesa de Arabia y el Santo Profeta Muĥammad se casaron en el año 500 D.C. Quince años después el Santo Profeta fue elegido por Dios para ser su mensajero. Como mensajero de Dios su deber era promulgar el Islam en el mundo. Desde aquel momento, todo cambio para Jadiya. Ella dio toda su fortuna por el Islam. Su donación no pudo ser más oportuna, para el Islam. Jadiya le dijo a su esposo que toda su riqueza le pertenecía a él también y que él podría gastarla como se le placiera.

La generosidad de Jadiya, tenía una encendida espontaneidad.

El Santo Profeta Muĥammad invirtió la riqueza de Jadiya en el Islam, no pudo haber existido una mejor inversión en la historia de la humanidad. Esta inversión fue la garantía para que la marcha del Islam no pudiese ser detenida o retrasada a causa de la falta de recursos materiales y apoyo. Esta fue una inversión que hoy por hoy, está pagando grandes dividendos, y pagará dividendos para todas las generaciones de musulmanes hasta el fin de los tiempos.

La riqueza material no fue solo la inversión que Jadiya hizo para el Islam. También invirtió su tiempo, talento, energía, espíritu y corazón para el Islam. Una inversión de otra manera conocida como compromiso. Ella conocía los sueños y las esperanzas de su esposo y los compartió con él.

El intento de Jadiya por apoyar al Islam fue tan transparente, que Dios Todopoderoso estaba complacido y llamó a su riqueza como propia, en el siguiente versículo del sagrado Corán:

¿Y te encontré pobre y te enriqueció?(Corán 93:8)

Notas del Traductor

“El Santo Profeta no heredó riqueza y era pobre. El verdadero, puro y sincero amor de Jadiya, no solo lo levantó, sino que lo hizo independiente de las necesidades del mundo, permitiéndole dar todo su tiempo al servicio de Dios”. (A. Yusuf 'Ali).

Dios el Todopoderoso, hizo a su siervo Muĥammad rico, con la riqueza de Jadiya.

Jadiya y las dos Migraciones a Abisinia

Dos grupos de musulmanes dejaron la Meca en el año 615 y 616, para escapar de la persecución de Quraish, buscaron refugio en Abisinia. El número total de hombres y mujeres en ambos grupos era cerca de 100.

Con una poca sección como las de Uzmán y Zubayr, el resto de los refugiados en estos dos grupos eran demasiado pobres para costear el elevado viaje a Abisinia. ¿Quién equipó sus caravanas y costeó el viaje de manera que lo pudiesen realizar? Los historiadores no han respondido a estas preguntas, pero lo más probable es que Jadiya haya equipado las caravanas y financiado la emigración de los musulmanes desde Meca hasta Abisinia. En la Meca solo ella poseía los recursos para costear la emigración de los musulmanes a tal escala.

JADIYA Y EL PROFETA MUĤAMMAD

Durante los primeros quince años de su matrimonio, los deberes de Jadiya fueron netamente aquellos de una esposa y madre.

En el año 610 D.C., Dios el Todopoderoso escogió a Muĥammad para ser su Mensajero, y desde entonces hubo un crecimiento en los deberes para Jadiya. Ahora además de ser su esposo el Santo Profeta Muĥammad, también se había convertido en su guía y el líder en ambos mundos – este mundo y el otro. Ella estaba muy consciente de sus deberes como esposa y madre; ahora también estaba consciente de sus deberes como Muslimah (musulmana) y una Mu´minah (verdadera creyente). Ella estaba feliz de que Dios, hubiese escogido a su esposo entre toda la creación para ser el portador del mensaje del Islam al mundo, y ella puso su propio corazón, mente y alma en este trabajo para que fuera exitoso.

Los padres de Jadiya, como los padres del Santo Profeta Muĥammad, murieron cuando ella era pequeña, de esta manera ella estuvo privada al igual que el Santo Profeta del amor y la ternura paternal. Ella y su esposo fueron ambos huérfanos a temprana edad, pero ambos fueron destinados para dar su amor y su ternura a los huérfanos del mundo. Aquello que ellos perdieron, en el amor y la ternura de los padres, lo ganaron en el infinito amor y misericordia de DIOS el Todopoderoso.

Cuando Jadiya entró a la casa del Santo Profeta como su esposa no mostró ningún interés en las galas, en cosméticos y en regalos costosos y exóticos, etc. Después de su matrimonio ella solamente tuvo, un interés primordial y fue la seguridad, el confort y la felicidad de su esposo. Ella los aseguró poniendo toda su energía y tenacidad. Ella solo estaba bien, si él lo estaba, era feliz si él lo era, la felicidad del Santo Profeta era su felicidad.

Ella fue dotada con aquel raro don y toque, el cual hizo de la casa de su esposo un paraíso en esta tierra. El rol que Jadiya jugo después de la proclamación de su esposo en la misión como mensajero de Dios, fue vital e importante en la historia del Islam. Los paganos lo atormentaron con sus imprecaciones y lo hirieron con sus manos. Lleno de dificultades que poseía su labor, con unos vecinos ruidosos y groseros que hacían este trabajo aún más difícil, pero tan pronto como el entraba a su casa, Jadiya lo recibía con una sonrisa, que aliviaba todas sus penas. Ella le hablaba palabras de entusiasmo y esperanza y confort, y todas sus ansias y temores se desvanecían.

La sonrisa de Jadiya y sus palabras eran como un bálsamo para sus heridas, las cuales los idolatras le infligían al Santo Profeta todos los días. Y cada día, Jadiya revivía su espíritu y reinstauraba su moral. Su alegría servía de descanso para él, derribando la presión a la que él se enfrentaba y así él podía enfrentar a sus enemigos con una nueva confianza. La única felicidad que el siempre encontró en estos años de horror y terror, era cuando él, estaba al lado de Jadiya. La tristeza y las tribulaciones se vinieron en masas, una de tras de otras, intimidándolo y sobrecogiéndolo, pero ella siempre estaba allí, para reconstruir y superar su coraje y resolución. Ella era para él una protección psicológica en contra del trauma, y en la escalada constante violencia de Quraish.

Jadiya tenía el mismo sentido de la misión profética, que poseía el Profeta Muĥammad y ella estaba tan entusiasmada como él, por ver el triunfo del Islam sobre el paganismo. Ella se adhirió al compromiso y poder, esto lo hacía para liberar a su esposo de la necesidad de ganarse la vida. De esta manera, ella le permitió a él, enfocar toda su atención, sus energías físicas y su tiempo al avance del Islam. Esta es la contribución más significativa que ella hizo al trabajo, de su esposo como mensajero de Dios, ella fue el apoyo que el necesito. En las palabras de A. Yusuf 'Ali, “a través de todos sus años de preparación, los años antes de la proclamación del Islam, fueron el tiempo de preparación para la profecía“.

Yusuf 'Ali dijo:

El permaneció días y noches (el Santo Profeta Muĥammad) allí (la cueva de Hira) junto a su Señor.

Fueron difíciles los problemas que el resolvió en su menta y más duros que el granito rojo de la rocas que lo rodeaban, - no sus propios problemas sino los problemas de su gente, y el destino de la humanidad. De la misericordia de Dios y del viejo conflicto del bien y del mal, el pecado y la abundante gracia.

Es probable, que el Profeta designó, normalizó y optimizó el Islam en la cueva de Hira, los lineamientos del Islam fueron claros e indudablemente visibles, en la vida de Muĥammad, mucho antes de que el fuese proclamado, formalmente como mensajero de Dios. No sabemos exactamente por cuánto tiempo duraron los (años de preparación), pero cuando él tenía cuarenta años de edad, la estructura del Islam ya estaba lista en su mente.

El tiempo fue un factor básico en la sistematización del Islam, y Jadiya estaba al tanto de la importancia que esto tenía para su esposo en su trabajo. Por esto, ella hizo un ambiente óptimo en el cual él pudiera tener el mayor tiempo posible y para hacerlo productivo.

Jadiya fue abundantemente dotada con la empatía, ella se anticipaba a los deseos de su esposo, e iba siempre adelante en aquello que él quería que se hiciera. Veinticinco años de vida marital, produjeron una mutua correspondencia entre ella y su esposo.

En el décimo año de la proclamación, Jadiya murió. La muerte de un ser querido, muestra la vulnerabilidad del amor mortal; pero, el amor del Santo Profeta Muĥammad y la gran dama Jadiya no era mortal, este era inmortal. Cuando Jadiya murió, el amor de Muĥammad por ella no murió. En verdad, su amor por Jadiya, no solo sobrevivió, sino que fue creciendo con el pasar del tiempo. Ni siquiera, en la casa de sus nueve esposas, impidieron el crecimiento de ese amor, y su amor por ella, siempre estuvo luchando para buscar una expresión. Si Jadiya había mostrado bondad hacia alguien alguna vez, e incluso si ella lo hubiese hecho una sola vez, el Santo Profeta se acordaba de esto; y el mostraba la misma bondad a esa persona, después de la muerte de Jadiya, él lo hacía cada vez que podía.

En Medina, una vez, una anciana vino a ver al Santo Profeta Muĥammad. Él la saludó cordialmente, mostrando mucho interés por su bienestar, satisfaciendo su pedido. Cuando ella se fue, 'Aisha, quien era una de sus esposas, le preguntó quién era la anciana, él dijo: “Cuando Jadiya y yo estábamos en la Meca, esta mujer de vez en cuando venía a verla”.

Durante su vida, Jadiya había mostrado generosidad y bondad a innumerables personas. Después de su muerte, el Santo Profeta Muĥammad no se olvidó de aquellas personas. Los recipientes de la generosidad y la bondad de Jadiya, se convirtió tras su muerte en el recipiente de la generosidad y la bondad de su esposo. En conexión a esto, se reporta un dicho de Aisha:

“Siempre que una cabra o una oveja, era sacrificada “en la casa” el mensajero de Dios, ordenaba que parte de su carne fuese enviado a las damas que alguna vez habían sido amigas de Jadiya. Una vez le pregunté ¿por qué él hacía esto? Y él dijo: Yo amo a todos aquellos que Jadiya amaba”.[1]

Dios, el todo poderoso honró a su amada sierva, Jadiya y la salvo de la angustia de compartir el amor de su esposo con otras mujeres. A través, de un cuarto de siglo de vida matrimonial, ella y nadie más que ella, fue la compañera y la amiga de su esposo, el Santo Profeta Muĥammad. Ellos vivieron el uno para el otro, compartieron las amarguras y las dulzuras juntas.

Dios, les otorgó grandes atributos de carácter y personalidad su sierva, Jadiya. Fue ricamente bendecida con estos atributos, ella los reafirmó con sus buenas acciones por el Islam, ella lució estos atributos, a través del amor a Dios, la obediencia a su esposo y el servicio al Islam. A través, del amor y el silencio, ella alcanzó una posición, la cual permanece inalcanzable para cualquier otra esposa del Santo Profeta.

Después de la muerte de Jadiya, muchas otras mujeres entraron a la casa de Santo Profeta como esposas, algunas hicieron poco para darle felicidad, confort y paz. En verdad, ellas fueron lo contrario. Ellas le quitaron la felicidad, el confort y la paz, y trajeron angustia a su vida.

Solo Jadiya hizo con su química de carácter, la casa del mensajero de Dios, una isla de paz, júbilo y felicidad, en un mar de conflictos.

Esto fue decretado en el cielo que el Santo Profeta Muĥammad, debería casarse con la mejor de toda Arabia, no hubo otra mujer más que Jadiya. Dios tenía un propósito distinto para ser llenado por ella. Su matrimonio, por esto fue realizado en el cielo. Abbas Mahmud al-Aqqad de Egipto, dice en su libro; Aisha:

Esto fue un decreto especial de Dios, el hecho de que la esposa de su Mensajero debía ser una mujer, tan simpática y pura como Jadiya.

Jadiya era la materialización de la piedad y la pureza, y era un guardián de los supremos ideales, y los más elevados valores en la vida. Lo más probable, es que si el Santo Profeta no hubiese aparecido, Jadiya podría haberse quedado sola. El mensajero de Dios, una vez dijo acerca de su hija Fátima: no había, nadie digno para casarse con Fátima, excepto 'Ali ibn Abi Ţalib; y sería justo decir que, si no hubiese existido el Profeta, nadie hubiese sido digno de casarse con Jadiya.

A este respecto, A. Yusuf 'Ali, el traductor y comentador del sagrado Corán escribe lo siguiente:

El único matrimonio del Santo Profeta cuando joven fue su primer matrimonio con Jadiya, la mejor mujer y la mejor de sus esposas. Se casó con ella quince años antes de recibir su llamado para el apostolado, este matrimonio duró 25 años, y su devoción fue la más noble, justa, tanto en los estándares espirituales, como sociales. Durante este periodo no tuvo otra esposa, lo cual era inusual para un hombre de su posición entre su pueblo. Cuando Jadiya murió contaba con 50 años de edad y por dos motivos nunca había tomado otra esposa, él probablemente nunca se casó otra vez, así como él era el más mesurado en su vida física.

Las dos consideraciones que dieron paso a sus posteriores matrimonios fueron: 1.Compasión y clemencia, como cuando él deseaba proveer a las viudas, que no podían ser provistas de ninguna otra manera con la sociedad, algunas de ellas como Sawda, que tuvo problemas en su primer matrimonio, requiriendo protección, 2.Ayudando en sus deberes de liderazgo con mujeres que debían ser instruidas y mantenerse juntas en la gran familia islámica, donde hombres y mujeres tenían los mismos derechos.

El apóstol de Dios, le daba la bienvenida siempre que tenía la oportunidad de expresar su admiración y afecto por Jadiya, y en reconocerla como un signo para el servicio del Islam, él lo hacía, en primer lugar para cumplir con la orden de Dios, la cual está consagrada en el siguiente versículo de su libro:

1. Recordad las bendiciones de Dios para vosotros. (Corán 2:231)

2. Y proclama la merced de tu señor. (Corán 93:11)

Muĥammad el siervo y mensajero de Dios, recibió muchos favores de parte de Dios -a través de Jadiya– y él los repetía, y los proclamaba.

En segundo lugar el Santo Profeta, le gustaba reafirmar lo grande de las acciones de Jadiya, en el servicio de Dios y del Islam, a parte de su amor por ella. Esta era una forma de él expresarle su amor. También era una forma de recapturar el tiempo, que él y Jadiya pasaron juntos. Uno claramente puede ver que en sus reminiscencias, él siempre revivía su pasado, y uno siempre podría ver en ellos rangos de nostalgia. Debía haber momentos en su vida, así como en la vida de cualquier persona, los cuales le producían nostalgia.

Los autores de dos famosos libros, Al-Isabahfi Tamyiz as-Sahabah y al-Istiab, han reportado que Aisha dijo:

“Cada que el mensajero de Dios, salía de la casa para algún lado, siempre se acordaba de Jadiya, la elogiaba y la bendecía.”

Con el pasar de los años de la vida matrimonial, el amor del Santo Profeta Muĥammad y la gran dama Jadiya, ganó una profunda fuerza. Con su amor, ella apartaba todas sus ansiedades, temores y penas; como lo dijimos antes. Usando una metáfora oriental, Jadiya arrancó todas las espinas de la vida del Santo Profeta Muĥammad y en su lugar plantó rosas de amor y tulipanes de afecto. Aquellas flores nunca se marchitaron; su color, fragancia, frescura fueron eternos. Si alguna vez existió un matrimonio eterno, este fue el del Santo Profeta Muĥammad y la gran dama Jadiya; siempre permaneció radiante, desde el primer día hasta el último. Jadiya permaneció por siempre viva en el corazón del Profeta. Su nombre estuvo en sus labios y su amor siempre llenó su corazón. Solo el hacerle cumplidos y hablar de ellos, lo hacían feliz.

Cada palabra y cada acto de Jadiya, mostraba por qué ella lo había escogido como su esposo, ella exhibía una asombrosa intuición y perspicacia del más alto nivel, pero estos dos son regalos los cuales otras mujeres también poseen, y Jadiya no fue la única mujer agraciada con esto. La única explicación del porqué ella se casó con el Santo Profeta fue que su decisión fue guiada por el Todopoderoso. Cuando se encontró con Muĥammad, el futuro Profeta, vio en él, lo máximo en grandeza y  puso su destino en sus benditas manos, aquellas manos elevaron su destino y lo hicieron sublime.

Fuente:  Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

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[1]Ibn Haÿar al-Asqalani, Al-Isabah fi Tamyiz as-Sahabah, vol. 4, p.283.

Palabras claves
historia del Islam,Jadiya,mujer,madre,creyentes,Khadija
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Autor
A. A. Razawi
Tema
Historia-Biografía
Mujer-Familia-Educación
Publicado
Tue, 2 Feb 2021 - 06:30
By admin , 15 December 2018

Jadiya (la gran esposa del profeta Muhammad) y los historiadores musulmanes

Jadiya (la gran esposa del profeta Muhammad) y los historiadores musulmanes

Un breve análisis de la vida de la gran dama y la primera esposa del Profeta Muĥammad (PB)

Por: Por A. A. Razawi

En los libros de historia, el tributo más grande que la mayoría de historiadores musulmanes dan a Jadiya, es que ella fortaleció al Islam con su riqueza. Ellos le dan este reconocimiento y pasan a otros asuntos. Esto es verdad, que mediante la riqueza de Jadiya el Islam fue viable; pero esto es solo una parte de la verdad. Es poco el reconocimiento de los historiadores al apoyo material y moral que Jadiya dio al Islam y a los musulmanes. Lejos del reconocimiento por su gran servicio, muchos de ellos han distorsionado o manipulado la historia y la han hecho pasar como “hechos” verídicos de la historia de Jadiya.

No todas las historias de los comienzos del Islam, son objetivas, algunas son “sintéticas”. Estas historias fueron escritas y dictadas para el interés de grupos especiales. Muchas historias y cuentos se introdujeron a la historia del Islam y la verdad fue así desplazada.

Cuentos de hadas, se pusieron en circulación y así enterraron la verdad, esta fue una conspiración en la cual líderes de las oraciones en congregación, oradores de púlpitos, en las mezquitas, profesores en las escuelas y universidades, abogados, jueces en cortes, países, reinados, sultanes, califas; tuvieron poca opción en este asunto, e incluso si era un hombre íntegro en sus principios, no quería enfrentar u oponerse a estos lineamientos. Y si lo hacía, su propia vida estaría en peligro. Si él escribía una historia objetiva, su esposa se convertiría en viuda y sus hijos en huérfanos. Es por esto que él adoptaba el pragmatismo, abandonando la verdad y escribiendo historias falsas.

Maulana Shibli Numani, el decano de los historiadores indios del Islam escribió en su libro la vida del Profeta, volumen I (Azamgarh, India, 1976) que durante el régimen de Mu’awiah (d. DC 680), y de los Omeyas, miles y miles de hadices.[1]

Fueron tergiversados y otros inventados en las fábricas de hadices y puesto en circulación. “historias” pagadas y por los gobiernos, que las mezclaron una tras otra vez y las incorporaron en los libros de historia. Y así por noventa y nueve años el nombre de ''Ali ibn Abi Ţalib y el de otros miembros de Bani Hashim, fueron maldecidos desde los pulpitos en el mundo islámico desde Sind en la india hasta España en Europa. Niños nacieron, crecieron y murieron, escuchando esto y nunca escucharon la verdad.

En el año 750 DC, los Abasíes se apoderaron del califato y exterminaron a los Omeyas. Pero la animosidad y la rabia que estos tenían por el Santo Profeta y su familia no era menor a la que sentían los Omeyas. En realidad alguno de ellos sobrepasaron a los Omeyas en la persecución de estos y de aquellos quienes los apoyaban. El factor común entre estas dos dinastías era el crear animosidad hacia la familia y los hijos del Santo Profeta Muĥammad.

Edward Gibbon dijo:

Los perseguidores de Muĥammad usurparon la herencia de los hijos de este; y así los reyes de la idolatría se convirtieron en las cabezas de la religión de Muĥammad y del imperio.[2]

Robert Payne dijo:

...Una y otra vez encontraremos a los “seguidores” de Muĥammad sin misericordia y crueldad destruyendo la vida de los descendientes de Muĥammad (p. 84-85).

Durante trescientos cincuenta años, los descendientes de Abu Sufyan y aquellos que se hacían llamar descendientes de Abbas hicieron la guerra a los descendientes de Muĥammad (p. 193.)

A través de todos los siglos del Islam un extraño destino ha perseguido a los descendientes de Muĥammad, y esto fue así incluso en estas partes del mundo, las cuales recién han aceptado el mensaje de Dios (Islam) se han ensañado contra los descendientes del Santo Profeta. (p. 306)[3]

Las campañas del califato abasida en contra de los miembros de la familia del Profeta Muĥammad, o de sus hijos duro tanto como su califato, quinientos años. Fue durante este califato que la historia del Islam fue escrita y los hadices fueron recopilados, editados y publicados. Algunos tibios esfuerzos, con muy poco éxito, se hicieron tal vez, por un poco de conciencia de algunos eruditos, para separar los hechos reales de las tonterías y de esta manera salvaguardar la verdad en medio de tanta mentira. Muchos otros libros de historia y hadices, han sido tristemente manipulados con “hechos” o “hadices” (dichos del Profeta), los cuales se han tomado como verídicos.

Esta historia ha sido correctamente dicha, es la propaganda de los grupos victoriosos. Estos grupos en la historia del Islam, fueron: primero los Omeyas y luego los Abasidas, los cuales tuvieron éxito en las palabras de Gibbon, en “usurpar la herencia de los hijos de Muĥammad”. Una vez que ellos tuvieron el instrumento del poder en sus manos, estuvieron libres de destruir y manipular la historia de los primeros días del Islam, como quisieron.

La mayoría de los libros del Islam, fueron inspirados por lo que los comunistas dicen o llaman “círculos de poder” yo identificare los autores, así como (la corte de historiadores). Los historiadores han impuesto a sus lectores, los siguientes tres mitos con relación a la vida de la gran dama Jadiya, quiera Dios estar complacida con ella y bendecirla.

1. Que ella tenía cuarenta años de edad, cuando se casó con el Santo Profeta Muĥammad.

2. Que ella se había casado dos veces antes de que se casara con el Santo Profeta Muĥammad.

3. Que ella y el Santo Profeta Muĥammad habían tenido seis hijos, dos niños y cuatro niñas.

Discutiremos estos mitos, punto por punto.

La edad de Jadiya

La mayoría de los historiadores musulmanes, han dicho que Jadiya tenía cuarenta años cuando se casó con el Profeta Muĥammad, y muchos más han repetido esta historia, que se ha vuelto verídica. Pero aún esta historia, está abierta a cuestionamientos:

Ningún historiador sabe el año que nació Jadiya. Los cuarenta años solo son un cálculo estimado. Si es verdad que Jadiya era mayor que el Santo Profeta, pero no era quince años mayor, como suelen decir la mayoría de los historiadores, sino un par de años mayor que él.

Arabia es un país muy cálido y las mujeres árabes alcanzan su madurez, mucho más rápido que las niñas de países con temperaturas frías. Aisha se dice que se casó con tan solo once años de edad. Otras jóvenes árabes, también se casaron a temprana edad.

En un país como Arabia, una mujer no puede esperar hasta los cuarenta años, para casarse. A los cuarenta años, las mejores épocas de una mujer ya han pasado, en Arabia o en cualquier otro país. Pero incluso si ella se hubiera casado a los cuarenta, no tenía ninguna esperanza de tener hijos. O incluso, en las zonas de clima frio, una mujer, en la mayoría de los casos, no está apta para tener hijos a la edad de los cuarenta años y en Arabia, esto sucede probablemente a más temprana edad.

Jadiya permaneció muchos años de su vida soltera, como lo dijimos antes, ella recibió muchas ofertas de matrimonio de los caballeros y príncipes de Arabia, pero ella los rechazo. Ellos no podrían impresionarla con sus riquezas, si ellos eran ricos, ella era inmensurablemente más rica que el más rico de ellos. Y con tales cualidades, todos ellos eran para ella como polvo en sus pies. Cualquiera que tratara de impresionarla con su riqueza o poder, sería ingenuo. Por esto, ella espero hasta que un hombre realmente la impresionará –el Santo Profeta Muĥammad– llegó y ella se casó con él.

Los presuntos matrimonios de Jadiya

Jadiya nunca se casó, antes de casarse con el Santo Profeta Muĥammad, su matrimonio con él fue el primero y el último. Los mismos historiadores, que dicen que Jadiya se había casado dos veces antes de casarse con el Santo Profeta Muĥammad han reportado que todos los caballeros de Quraish y los príncipes de Arabia, pidieron casarse con ella. Pero ella ni siquiera, consideró alguno de ellos para casarse. Si ella se hubiese casado dos veces antes, ella no habría vacilado por casarse por tercera vez.

Los hijos de Jadiya

Se presume por la corte de historiadores de los Omeyas, dicen que Jadiya, y el Santo Profeta, tuvieron seis hijos, a los cuales llamaron: 1. Qāsim, 2. Abdullah, 3. Zainab, 4. Ruqayyah, 5. Ummu Kulzum, y 6. Fátima Az-Zaĥrā.

El Santo Profeta Muĥammad y la gran dama Jadiya, fueron los padres de tres y no de seis hijos. Estos fueron: 1. Qāsim, 2. Abdullah, 3. Fátima Az-Zaĥrā.

Fuera de estos tres niños, los primeros dos, Qāsim y Abdullah, y ambos murieron en su infancia como lo dijimos antes. La tercera y última, fue su hija Fátima Az-Zaĥrā.

¿Quiénes fueron las otras tres niñas? Zainab, Ruqayyah y Ummu Kulzum. Estas preguntas son respondidas en el siguiente capítulo.

Todas estas tres reclamaciones han ganado mucha fuerza, pero no son nada más que cuentos de hadas. La antigüedad de estos los has hecho respetables, de tal manera que la mayoría de los musulmanes, creen que es verdad. Pero estos no son solo los únicos relatos, que la mayoría de los musulmanes ha considerado como ciertos, hay muchas más fábulas, las cuales lo han hecho.

1. Muchos musulmanes creen que el carácter señalado en el versículo 83, 96 y 94 del capítulo 18 del sagrado Corán(al-Kahf o las cavernas), como Ďul Qarnayn, era Alejandro el Grande de Macedonia. E incluso, Abdullah Yusuf 'Ali comparte esta opinión, él dice:

Personalmente no tengo ni la menor duda, de que Dhul-Qarnayn, es Alejandro el grande, el histórico Alejandro, y no el legendario Alejandro...

Y aún, Dhul-Qarnayn podría haber sido cualquier otro diferente a Alejandro el grande. Dhul-Qarnayn, era uno de los escogidos de Dios, además él era un Profeta. Por otro lado, Alejandro era un idolatra. El adoraba, a los dioses y a las deidades, no solo las griegas, sino también a los de Egipto, Babilonia y Persia.

Harold Lamb dijo:

Alejandro se había prosternado, a extrañas deidades – no solo a Zeus, sino a Ammon-Re de los egipcios, a Marduk de la torre de Babilonia, y Ahura, el protector de las tumbas de Persépolis.[4]

Alejandro cometió muchos crímenes, incluyendo la muerte de dos de sus más antiguos y leales generales, Cleitus y Parmenio. Y el ingenio la muerte de su propio padre, Philip, R.D. Miles, dijo:

Puede haber un poco duda, que Alejandro se convirtiera en rey, volviéndose un parricida.[5]

En sus guerras, Alejandro mató a ciento de miles de hombres y mujeres sin necesidad. Además, él fue superado por la sed de sangre. Un moderno historiador dijo, que antes de su muerte, él se había vuelto loco, e investigaciones recientes han mostrado que él murió de un megalomanía alcoholismo.

2. El verdadero nombre de Abdul-Muttalib, el abuelo del Santo Profeta Muĥammad, fue Shaybah. Como un muchacho joven, viajó con su tío Muttalib desde Yazrib (Medina) a la Meca. Los espectadores que lo vieron, dijeron “Miren, Al-Muttalib ha comprado un nuevo esclavo para él”. Al-Muttalib se enojó por esto y dijo, “la maldición sea para ustedes” este no es mi esclavo. Es el hijo de mi hermano Hashim. Pero el nombre “Abdul-Muttalib”, el “esclavo de Al-Muttalib” es conocido en la historia, solo por su apodo Abd Al-Muttalib, su verdadero nombre Shaybah, es olvidado.

3. Este es un ejemplo de la historia de Joseph (el Profeta José), los siguiente versículos están en el capítulo doce del Sagrado Corán (sura José).

Cuando ellos dijeron: “José y su hermano son más queridos por nuestro padre que nosotros, siendo nosotros un grupo (mayor) ¡Verdaderamente, nuestro padre eta en un extravío evidente”. (Corán 12:8)

Yusuf ''Ali, explica este versículo de la siguiente forma:

Los diez hermanos no solo envidiaban y odiaban a sus inocentes hermanos menores José y benjamín. Ellos también despreciaban y deshonraban a su padre como un viejo ignorante y necio. En realidad Jacob poseía la sabiduría para ver que sus jóvenes e inocentes hijos necesitaban protección para percibir la grandeza espiritual de José. Pero la sabiduría para ellos era necedad, locura o estupidez, ya que toco su amor propio tal y como la verdad siempre lo hace. Y los diez hermanos manifestaron esto poniéndose en contra de Jacob, José y el pequeño Benjamín.

Otro versículo del mismo contexto es el siguiente:

Ellos dijeron: “¡Por Dios! Tanto recuerdas a José que enfermarás gravemente o morirás”. (Corán 12:85)

Este versículo es explicado por el traductor de la siguiente manera:

Debió haber gente alrededor de Jacob antes que sus hijos, los hermanos de (José), actualmente llegaron desde (Egipto). Los mismos hermanos habían creado la calumnia que su padre era un viejo dotado y todo aquellos que estaban alrededor lo creyeron, incluso después que el autor había dado por hecho, este tipo de mentira se reduce a morir una vez se ha dicho. Yusuf 'Ali).

Hay muchos otros ejemplos, tanto en la historia de musulmanes como de no musulmanes, de mentiras que pasan por verdades. Esto precisamente fue lo que paso, en el caso de estos tres hechos falsos, conectadas con la historia de la vida de Jadiya, ellos encontraron una aceptación general entre los musulmanes, una vez que una mentira empieza esta se rehúsa a desaparecer.

También es posible que los historiadores quienes recolectaron la información para escribir la historia de los primeros días del Islam, hayan tenido acceso solo a estas historias que habían sido hábilmente “ubicados” en las primeras fuentes por “la clase dominante”. Ellos están convencidos que el material obtenido a través de estas fuentes, era autentico y estos los plasmaron en sus trabajo de investigación.

Las aseveraciones en cuanto a la edad, su matrimonio y el número de hijos fueron puntuales por dos razones.

1. Jadiya era la madre de Fátima Az-Zaĥrā; y era la suegra de ''Ali ibn Abi Ţalib; y la abuela de al-Hasan y al-Husein, por esta razón ella no podría librarse del odio de los Omeyas y Abasidas, en contra de los miembros de la familia del Santo Profeta Muĥammad, especialmente en contra de ''Ali, Al-Hasan y al-Husein. La mayoría de los historiadores comparten esta animosidad junto a sus gobernantes; ya que si no lo hubiesen hecho podría perder su sustento o la vida misma.

Por esto ellos habían inventado algunos “hechos o historias” los cuales minimizarían la importancia de Jadiya. En estos selectos “hechos” los cuales ellos o sus precursores habían inventado, ello se consideraban a si mismo libres de ejercer su facultad de apreciación o de su fantasía. Pero para hacer que sus relatos sean convincentes, estos deben ser extremadamente sutiles o de lo contrario su animosidad sería muy obvia y peor aún su trabajo de historia sería de mucha duda.

2. Los mercenarios historiadores deseaban decirle a sus lectores que entre las esposas del Santo Profeta hubo mujeres tan, o incluso más grandes, que Jadiya, tales como Aisha, ellos debían glorificar a Aisha a expensa de Jadiya.

Estos historiadores no temían por aquella tesis que estaban tratando de desarrollar de cualquier otra esposa del Santo Profeta Muĥammad pero no estaban seguros de que su esfuerzo por mostrar a Aisha superior a Jadiya tendrían éxito.

Eran personas fortuitas que crearon la invención de que Jadiya tenía cuarenta años de edad y que se había casado dos veces antes de su matrimonio con el Santo Profeta Muĥammad. Esta fue una invención la cual en su opinión podrían colocar en contra de Jadiya y por otro lado, ellos afirmaron que Aisha no era más joven y bonita, sino que también era virgen.

A través del ejercicio de la lógica, los historiadores construyeron su tesis de superioridad de una esposa sobre las otras. ¿Pero acaso, el Profetase casó con Aisha por su juventud, belleza o virginidad? Abbas Mahmud al-Aqqad responde esta pregunta en su libro Aisha, de la siguiente forma:

Como todos sabemos, el mensajero de Dios, no se casaba por juventud. Generalmente, se dice que él se casaba por dos razones:

1. Algunas mujeres quedaban absolutamente desprotegidas, después de la muerte de sus esposos. Ellas no tenían familia que las apoyara. Y el apóstol se casaba con ellas para brindarles un hogar y estabilidad.

2. El Profeta quería romper la resistencia de las tribus árabes hacia el Islam y una forma de hacer esto, era que él se casará con las mujeres de estas tribus.

También hubo una tercera razón para los matrimonios del Profeta: Si él era un educador para los musulmanes (hombres) sus esposas serían profesoras para las mujeres musulmanas en todos los asuntos de la fe y la religión. Estas explicaban a las mujeres musulmanas el significado del Santo Corán y les enseñaban como aplicar las leyes del Islam en sus propias vidas.

A excepción de Jadiya, todos los matrimonios del apóstol eran por una o más de una de estas razones. Pero su matrimonio con Jadiya, fue solamente por afecto, amor y amistad; y para él, ella llenaba todos estos campos.

Jadiya también, enseñó las leyes del Islam a las musulmanas, pero lo hizo más con su propio ejemplo que con palabras, como se dijo antes.

La corte de historiadores musulmanes, han estado repitiendo algunas falsedades y medias verdades por siglos, y a través de esta repetición, ellos han tenido éxito en convencer a la comunidad islámica que Jadiya había enviudado dos veces antes de casarse con el Santo Profeta Muĥammad.

Escritos a este respecto del matrimonio de Jadiya, el autor de Rawdatus-Safa dijo:

 Los principales hombres de Quraish, querían casarse con Jadiya, pero ella no aceptó a ninguno de estos.[6]

Y el autor de Rawdatul-Ahbab (volumen 1. P.105) escribe lo siguiente:

Todos los nobles de Quraish, buscaban casarse con Jadiya, pero ella rechazó el considerar a cualquiera de ellos.

De acuerdo, con los historiadores banales, para cuando su matrimonio con el Santo Profeta Muĥammad, Jadiya ya había enviudado dos veces y ella tenía cuarenta años de edad, si esto es verdad, entonces significa que era una mujer de mediana edad o además en países como Arabia, incluso con esta edad, la flor de la juventud hace rato había pasado. Entonces, ¿Por qué los señores de Quraish y los príncipes árabes querían casarse con ella? Después de todo, siendo ricos y poderosos como ellos eran, podrían encontrar fácilmente a mujeres, jóvenes, hermosas y vírgenes para casarse con ellas. ¿Entonces por qué ellos querían casarse con una viuda que ya no era joven? Y tampoco es correcto decir que ellos estaban tras la riqueza de Jadiya. Ya que ellos mismos eran acaudalados.

Al.lamah 'Ali Aĥmad Abul-Qāsim al-Kufi, cuestiona la historia de los dos matrimonios de Jadiya, antes de casarse con el Santo Profeta Muĥammad. El escribe en su libro, al-Istighāżah:

Jadiya, no se casó con nadie antes de casarse con el Santo Profeta Muĥammad. Todos los historiadores sin excepción alguna dicen que cada uno de los jefes de Quraish, le propuso matrimonio a Jadiya, pero ella rechazó todas estas propuestas, hasta que ella se casó con el Santo Profeta Muĥammad. Esto hizo que las damas de Quraish, se enojaran con ella, y ellas dijeron que cuando los caballeros y los príncipes le propusieron casarse ella se rehusó, y ahora cuando un joven de Bani Hashim que no tiene riqueza o poder le propuso a ella esta lo acepto. Nos puede entender por qué Jadiya había rechazado a los ricos, nobles y poderosos de Arabia y por el contrario aceptaba a un hombre pobre. Esto es una prueba de que Jadiya no se casó con nadie antes de casarse con Muĥammad ibn Abdullah.

Algunas personas formulan de que Jadiya se había casado dos veces antes de casarse con el Santo Profeta Muĥammad y de qué ella tenía cuarenta años de edad para su último matrimonio, hay algo de malo en esto? ¡No! Si un hombre o una mujer se casan más de una vez, o si tienen cuarenta años no hay nada censurable en esto. La pregunta es ¿Qué si Jadiya se casó más de una vez, o si tenía más de cuarenta años de edad para su último matrimonio? La única pregunta es: ¿Es un hecho histórico y verídico que Jadiya se casó tres veces; o qué ella tenía cuarenta años para su último matrimonio, no es así?

Si uno está de acuerdo con los historiadores banales, que Jadiya se casó tres veces y que ella tenía más de cuarenta años para su último matrimonio, esto no disminuye en nada su estatus. Ella sigue siendo sublime. Pero si esto simplemente no es verdad que ella tenía cuarenta años de edad y que había enviudado cuando se casó con el Santo Profeta Muĥammad, y por esto, esto es anti-ético interpolar la falsedad en la historia de su vida o en la vida de otro hombre o mujer. Para este asunto cada hombre tiene derecho a su propia opinión, pero no a sus propios hechos. Si un buscador de la verdad, desea separar los hechos de la opinión, él puede hacerlo con la ayuda de su propio análisis intelectual y lógico. Su búsqueda a través, de la deducción será una experiencia gratificante.

Zainab, Ruqayyah y Ummu Kulzum

Antes de que Jadiya se casara con el Santo Profeta Muĥammad, habían tres niñas viviendo en su casa en la Meca, sus nombres eran Ruqayyah, Zainab y Ummu Kulzum, estas eran las hijas de su hermana muerta, el padre de estas había muerto poco antes de la madre de estas, y cuando su madre murió, Jadiya las trajo a ellas a su casa.

Después el matrimonio de Jadiya, las tres niñas permanecieron con ella. Ellas probablemente llamaban a Jadiya “Mamá” y al Santo Profeta “Papá”. De acuerdo a la costumbre de los árabes, ellas eran conocidas como sus hijas puesto que estas vivían en su casa, y él era su protector legal.

Zainab era la mayor de estas tres niñas. Se casó con un hombre llamado Abul-As ibn Ar-Rabi. En 624 él fue a la Meca, junto a un ejército pagano, y peleó en contra del Santo Profeta Muĥammad en la batalla de Badr. Él fue capturado peo el recobró su libertad y volvió a la Meca. Después aceptó el Islam.

Las otras dos niñas Ruqayyah y Ummu Kulzum se casaron con Utbah y Utaybah–los hijos de Abu Lahab y de Ummu Yamil. Todas tres se casaron antes de la aurora del Islam; por esto, los esposos de las tres, eran idolatras.

Después, de la proclamación del Islam, Abu–Lahab y su esposa Ummu Jamil, ambos enemigos acérrimos del Islam, fueron objeto de la maldición en el capítulo 111 en el sagrado Corán. Esto despertó su ira, y por esto, ordenaron a su hijo Utbah y Utaybah, que se divorciaran de sus esposas y las enviaran a su casa. Ambas mujeres, Ruqayyah y Ummu Kulzum, fueron divorciadas y regresaron a la casa de Jadiya.

Al tiempo después, Ruqayyah se casó con Uzmán ibn Affan, un miembro del clan de los Omeyas de Quraish, y futuro califa de los musulmanes. Ella murió en el 624, en Medina, después de su muerte, su hermana, Ummu Kulzum también se casó con Uzmán Ibn Affan.

Muĥammad Hasanayn Haykal, dijo:

El (Muĥammad) casó a Ruqayyah y Ummu Kulzum, con Utbah y Utaybah, los hijos de su primo Abu Lahab. Este matrimonio no duro, mucho después del advenimiento del Islam, Abu Lahab ordenó a sus dos hijos, divorciarse de sus esposas. Así fue que Uzmán se casó con ambas, una después de la otra.[7]

La corte de historiadores de los Omeyas, inspirado por Mu’awiah ibn Abu Sufyan el fundador de la dinastía Omeya, y su sucesor dijeron que Ruqayyah y Ummu Kulzum eran las hijas del Profeta Muĥammad y la dama Jadiya. Desde su matrimonio con Uzmán un “Omeya”, ellos lo llamaron Dhun-Nurayn, “el dueño de las dos luces” –Ruqayyah y Ummu Kulzum–.

Solo por poco tiempo, estas dos luces pertenecieron a dos idolatras de la Meca. Cada uno de estos idolatras, fue por esto un Dhun-Nur –el propietario de la luz–, la cual paso a Uzmán. Después de todo, la luz o las luces siempre permanecen iguales, solo son sus propietarios los que cambian.

¿Fueron estas mujeres, las hijas del Santo Profeta y la dama Jadiya, tal y como dicen estos mercenarios de la historia? La respuesta a esta pregunta, deben ser buscadas en (A) el sagrado Corán, (B) el testimonio de la historia. Las respuestas, establecidas en estos documentos son inequívocas.

El testimonio del sagrado Corán

Si la luz de la guía del libro de Dios, significa algo para los musulmanes, entonces estas tres mujeres, Zainab, Ruqayyah y Ummu Kulzum, no eran y no podrían haber sido las hijas del apóstol de Dios y Jadiya. Ellas eran huérfanas. La única conexión de estas tres niñas, tenían con el Santo Profeta, era que estas vivieron por un tiempo en su casa. Jadiya era la patrona de los huérfanos y (las viudas), incluso después de sus matrimonios.

Si el Santo Profeta Muĥammad y Jadiya hubiesen sido los padres de estas tres niñas, Zainab Ruqayyah y Ummu Kulzum, ellos no las habían dado en matrimonio a idolatras, tal y como eran los esposos de las tres. Es verdad, que todas ellas contrajeron matrimonio antes que la salida del sol del Islam, se levantará en el horizonte; pero entonces, el Santo Profeta no violó ninguna de las órdenes del sagrado Corán en ningún tiempo, ni antes ni después de que le fuese ordenado el mensaje de Dios. El Santo Profeta, nunca cometió un acto pagano en ningún momento de su vida, y el Corán es explícito en la prohibición del matrimonio de una mujer musulmana con un pagano.

El mandamiento proscrito sobre el matrimonio de una mujer musulmana y un politeísta, fue revelado en el siguiente versículo del libro de Dios:

1. ¡Oh humanos! ¡Adorad a vuestro Señor, el Cual os ha creado, tanto a vosotros como a los que os precedieron! ¡Quizás así tengáis temor de disgustarle! (Corán 2: 221)

2. …A las creyentes no les he licito casarse con los incrédulos, ni a los incrédulos casarse con las creyentes...(Corán 60:10)

Hay otros versos en el sagrado Corán, los cuales se refieren específicamente al matrimonio y lo hace imposible el hecho de que un musulmán de a su hija o hijas, a un idolatra, son las siguientes:

1. ¡La maldición de Dios sobre los que descreen! (Corán 2:89)

2. …Dios es enemigo de los que no creen. (Corán 2:98)

2. ¡Oh, los que creéis! En verdad, los idólatras son impuros.(Corán 9:28)

Ningún musulmán, sería tan tonto como para presumir que el Santo Profeta, contravino la prohibición del Corán, mediante el hecho de dar a sus hijas a aquellos hombres, a quienes Dios había maldecido. Quienes eran sus enemigos y no eran puros.

Para un musulmán, los versículos del Corán, mencionados arriba, prueban de manera concluyente, que Zainab, Ruqayyah y Ummu Kulzum se casaron una vez con los idolatras, por esto, no eran las hijas del Profeta y Jadiya.

Un musulmán marginal o estadista, se abstendrá si le es sugerido que dé a su hija o hijas en matrimonio, incluso si es un cristiano o un judío. Pero aún, este mismo musulmán, con ironía cree que su propio Profeta, el intérprete y promulgador del Islam, dio a sus tres hijas, a tres idolatras de la Meca.

El testimonio de la historia

El Santo Profeta Muĥammad era extremadamente cariñoso con los niños. Y era especialmente cariñoso con los hijos de su hija Fátima Az-Zaĥrā. al-Hassan y al-Husein, eran las pupilas de sus ojos, el los mimaba. Ellos se montaban en sus cuellos y en sus hombros, incluso hasta cuando él estaba dirigiendo las oraciones en comunidad en la mezquita. De hecho, el interrumpía sus discursos para jugar con ellos, cuando ellos entraban a la mezquita. Cuando él estaba con ellos, él se olvidaba de todos los problemas, del estado y del gobierno. Ellos le trajeron a él, los momentos más alegres de su vida, y con todo esto para él pareciera como si no les hubieses dado los elogios suficientes a ellos y a su madre. Por esta razón, produce curiosidad el por qué él nunca menciono a Zainab, Ruqayyah y Ummu Kulzum, en ningún momento. Los padres dan el mismo amor a todos sus hijos, y no hacen ninguna diferencia entre ellos, revisando todas las tradiciones y la historia literaria de aquel tiempo, del apóstol de Dios, no hay vestigios de que él estuviese pendiente de estas tres mujeres, llamadas Zainab, Ruqayyah y Ummu Kulzum.

Para el mensajero de Dios, los años siguientes de la proclamación del Islam en la Meca, fueron llenos de peligros, cada día traía un nuevo peligro y un nuevo reto para él, y aun así, Ruqayyah y Ummu Kulzum, nunca son mencionadas prestándoles algún servicio de asistencia a su padre en ningún momento. Por otro lado, su hija Fátima Zaĥrā lo ayudó tanto en la Meca como en Medina, en diferentes momentos de emergencia. Pero Ruqayyah y Ummu Kulzum, eran muchos mayores que Fátima, era una obligación para ellas, ayudar a su padre, cuando este era oprimido por los infieles en la Meca, o cuando fue herido en las batallas en Medina, pero ellas nunca lo hicieron.

La verdad se hizo manifiesta, mediante la prohibición, tanto en el libro de Dios, como por la lógica de la historia, y esta es qué, Ruqayyah y Ummu Kulzum no fueron hijas del Santo Profeta Muĥammad y Jadiya.

El asunto de la edad y los presuntos números de matrimonios y de hijos de Jadiya, no es algo por de lo cual dependa la fe de los musulmanes; pero un musulmán debe defender la integridad de la historia. Lo mínimo que un musulmán puede hacer es expresarle su gratitud a ella, es no cambiando la historia y mucho menos fabricar su propia historia, respeto a ella. La verdad debe ser dicha a toda costa, sin importar si beneficia o perjudica a amigos o enemigos.

Un hombre puede estar ansioso de mostrar su lealtad a sus héroes, y el culto de adoración al héroe puede hacer que él, los glorifique; pero si él es un musulmán, no puede hacer esto a expensas de la verdad, y si lo hace merecerá el descontento de Dios, Quien dice en su libro:

1. Y no mezcléis la verdad con la falsedad, ni escondáis la verdad a sabiendas. (Corán 2:42)

2. Y “¿quién es más injusto que quien oculta un testimonio que le viene de Dios? Dios no está desatento a lo que hacéis.” (Corán 2:140)

3. A quienes ocultan las pruebas claras y la guía que hicimos descender, después de haberlas explicado claramente a la gente en la Escritura (sagrada), Dios les maldice y les maldicen los hombres. (Corán 2:159)

4. Y no ocultéis vuestro testimonio. Quien lo oculte tiene, verdaderamente, un Corazón pecador. Y Dios sabe lo que hacéis.(Corán 2:283)

Dios, ha ordenado a los musulmanes reconocer y expresar su gratitud por las bondades que él, les ha dado.

Y proclamad la merced de tu Señor. (Corán 93:11)

Si los musulmanes son sinceros en expresar su gratitud hacia Jadiya, ellos deben rechazar la falsedad de principio a fin de la historia de su vida. Estas falsedades han estado circulando por mucho tiempo, no hay mejor manera para un musulmán proclamar y reconocer las bondades de su Señor, sino mostrando lealtad a la verdad absoluta. Siendo leal, a la verdad, ellos también ganan la complacencia del Todopoderoso.

La gran dama Jadiya, fue la sierva favorita de Dios, y la primera esposa de su Amigo y Mensajero. Ella fue única e incomparable y muy especial a los ojos de Dios, quien le envió sus saludos, a través del arcángel Gabriel.

Quiera Dios, bendecir a su sierva Jadiya.

Los siguientes versículos coránicos son una guía o dirección para los sinceros y los amados siervos de Dios, quienes pusieron la complacencia de Dios, por delante de la suya y quien busca su placer en el servicio desinteresado a la creación divina, y Jadiya fue uno de esos siervos de Dios.

(A las almas de los bien guiados se les dirá:)

“! Oh, alma sosegada! ¡Regresa a tu Señor, satisfecha de Él y Él satisfecho de ti! Entra con Mis siervos, y entre en Mi Jardín. (Corán 89:27-30)

Quiera Dios bendecir a Jadiya, y quiera Dios colocarla en el más alto rango de jerarquía, entre sus verdaderos amigos creyentes.

Quiera Dios bendecir al Profeta Muĥammad y a su familia, a través de él, la humanidad recibió las bendiciones y la luz del Islam.

Fuente:  Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com , Fundación Cultural Oriente


[1] Un hadiz es algo que recuerda un acto o un dicho el profeta del Islam y es transmitido por una cadena de transmisores.

[2]The Decline and Fall of the Roman Empire.

[3]The Holy Sword, 1959.

[4]Alexander of Macedon, New York 1946.

[5]Alexander the Great, New York, 1969.

[6]Mir Khan, Rawdatus-Safa, volumen 2. P.271.

[7]The Life of Muĥammad,Cairo 1965.

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Historia del Islam,Jadiya,esposa,profeta,Mahoma,Muhammad,historiadores,musulmanes,libros
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Autor
A. A. Razawi
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Historia-Biografía
Mujer-Familia-Educación
Publicado
Sat, 15 Dec 2018 - 11:14
By admin , 12 December 2018

La Meca en el siglo VI

La Meca en el siglo VI

Por: Por A. A. Razawi

La Meca en el siglo VI D.C., era un emporio importante de Arabia, fue el cruce del comercio internacional. Las cargas venían desde la India, tales como especias, frutas, granos, cerámicas y textiles, eran descargados en los puertos de Yemen, y eran transportados desde ahí con lo producido en el sur de la misma Arabia, productos tales como: Café, hierbas medicinales y perfumes los cuales eran transportados en caravanas de camellos desde este punto hasta  Siria y a través de Siria al mundo mediterráneo.

La Meca era el destino de muchas de las caravanas de la “ruta del incienso” de Arabia, y de la “ruta de las especias” desde la India. Otras caravanas pasaban por la Meca y Yazrib (Medina) en su ruta, la cual los llevaba a diferentes destinos en el norte, donde hacían contactos con las caravanas de la ruta de la seda de China.

Las caravanas que venían del norte también se detenían en la Meca.  Cambiaban sus caballos y camellos, reabastecían sus suministros y luego se marchaban a los puertos del sur en la península del mar arábigo.

Meca también era el centro del intercambio de bienes y productos básicos, tanto las tribus árabes, nómadas y sedentarias, eran el punto de distribución de productos manufacturados en el interior del Hiÿaz. Los miembros de las tribus venían de lejos, así como del centro y del este de Arabia a comprar aquellos artículos, los cuales no era posible adquirir en sus territorios. La mayoría de estos tratos eran realizados en la Meca mediante el sistema de trueque.

La tribu Quraish de la Meca, era la más importante del oeste de Arabia, todos sus miembros eran mercaderes, por medio de la facilitación del trasbordo de la seda desde China y los productos desde el este de África y los tesoros de la india, Quraish dominaba el comercio entre la civilización del este y aquellas del mediterráneo.

Por supuesto la mayoría de estos intercambios eran productos del lujo, pero también habían productos ordinarios, tales como telas de púrpura, ropa, plantas, bordados o entretejidos con oro, azafrán, muselina, capas, mantas, fajas, cremas fragantes, vino y trigo.

De esta manera, las producciones, las ventas, los intercambios y las distribuciones de artículos, hicieron que Quraish se enriqueciera. Pero había algo más que los enriquecía. En la Meca se encontraba la Ka'bah con su preciosa Piedra Negra. Los árabes venían a la Meca, para realizar la peregrinación, para ellos la Ka'bah tenía la misma santidad que Jerusalén para los judíos y los cristianos.

La Ka'bah era el panteón de los ídolos de varias tribus y clanes de Arabia. Los peregrinos traían valiosas y exóticas ofrendas para los ídolos a los cuales ellos adoraban. Cuando los peregrinos dejaban la Meca y volvían a sus hogares, los sacerdotes del panteón se apropiaban de todas las ofrendas para ellos. El tráfico de los peregrinos era muy lucrativo y fuente de ingresos para los ciudadanos de la Meca.

Aún Si los Quraishitas de la Meca, no intervenían en el comercio tendrían ganancias con solo proporcionar la amplia gama de servicios que ellos prestaban en este lugar durante todo el año a los peregrinos del norte y del sur. Sin embargo, muchos de ellos eran mercaderes emprendedores, como lo mencionamos anteriormente y traían muchas riquezas a la Meca de los países vecinos,

Aunque los mercaderes de la Meca solo enviaban una caravana a Siria y una al Yemen durante todo el año, había numerosas pequeñas caravanas, las cuales se desplegaban entre los diferentes puntos de la Península Arábiga. La mayoría de ellas se originaban en la Meca o sino pasaban por allí, el tráfico de las caravanas en Meca siempre estaba abierto.

Las caravanas variaban de tamaño. El largo de las caravanas locales, era más o menos de diez camellos y el de las caravanas internacionales podría ser hasta de miles de camellos. La estructura de las caravanas era la mayor industria en Arabia.

Fuente:  Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

Fundación Cultural Oriente

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historia del Islam,La Meca,siglo VI,Meca preislamica,Profeta ,Quraish,
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Autor
A. A. Razawi
Tema
Arte-Cultura-Civilización
Historia-Biografía
Sociología
Publicado
Wed, 12 Dec 2018 - 11:14
By admin , 29 September 2018

El Santo Profeta del Islam (PB) y su gran esposa Jadiya (P)

El Santo Profeta del Islam, y su gran esposa Jadiya (P)

Por: Por A. A. Razawi

Aunque Arabia no tenía ningún gobierno nacional o local, la Meca era dominada por la tribu de Quraish, como lo dijimos anteriormente Quraish estaba constituido por doce clanes. Estos clanes compartían la responsabilidad de la ley y el orden de la ciudad.

Uno de estos clanes era Bani Hashim. Cada clan tenía su propio líder. El líder de Bani Hashim era Abu Ţalib ibn 'Abdul-Muttalib ibn Hashim ibn 'Abd Manaf ibn Qusayy, tal como sus antepasados, Abu Ţalib era un mercader. Además de ser el jefe del clan, él era el guardián de la santa Ka'bah, la casa de Dios, construida en la Meca por los Profetas Abraham e Ismael siglos atrás y dedicada al servicio y adoración de Dios El Todopoderoso.

Abu Ţalib tenía un hermano menor llamado Abdul.lah. En el año 570 A.C. Abdul.lah fue a Siria junto con una caravana. Poco tiempo antes de su partida hacia Siria, se había casado con Amina bint (hija de) Wahhab una dama de Yazrib (ciudad conocida más tarde como Medina).

A su regreso de Siria, Abdul.lah se enfermó y murió. Tan solo tenía diecisiete años de edad cuando falleció. Cuando el partió hacia Siria su esposa estaba embarazada y estaba viviendo en la casa de su cuñado Abu Ţalib. Dos meses después de la muerte de su esposo (Abdul.lah) ella dio a luz a su hijo. Su abuelo, 'Abd Al-Muttalib le dio el nombre Muĥammad. Muĥammad nació el 8 de Junio en el año 570 D. C.., en la casa de su tío Abu Ţalib en la Meca.

El niño Muĥammad quien más adelante sería escogido por Dios el Todopoderoso, para ser el mensajero para toda la humanidad, y quien iría a cambiar el destino y la historia de la humanidad para siempre.

Muĥammad tenía seis años de edad cuando su madre Amina bint Wahhab falleció tras una corta enfermedad. Posterior a su muerte el abuelo, 'Abdul-Muttalib, lo llevo a su casa, pero solo pasaron dos años y 'Abdul-Muttalib murió también.

'Abdul-Muttalib tenía diez hijos, cuando este se encontraba en su lecho de muerte, mando a llamar a todos sus hijos, y designó a su hijo Abu Ţalib como él nuevo jefe del clan Bani Hashim y también el custodio de Muĥammad. Tanto Abu Ţalib como Abdul.lah eran hijos de una misma madre, mientras que los otros hermanos eran hijos de diferentes madres.

Abu Ţalib llevo a Muĥammad a su casa. Muĥammad llego y conquisto todo el amor de Abu Ţalib y su esposa. Lo amaron más que a sus propios hijos. Muĥammad había nacido en su casa. Su nacimiento colmó esta casa de bendiciones, y ahora tras la muerte de Abdul-Muttalib, Muĥammad había regresado a la casa de este (Abu Ţalib).

Cuando Muĥammad era un niño, nunca mostró interés alguno por los juguetes y las travesuras comunes en los niños de esta edad. Durante su juventud tampoco dio importancia a los juegos y los deportes o a la compañía de otros muchachos de su edad, para ser un joven, era extraño ya qué prefería estar solo.

Al igual que los otros miembros de Quraish, Abu Ţalib también enviaba su mercancía a Siria y a Yemen cada año. En ocasiones él mismo acompañaba las caravanas y en otras designaba a agentes para que vendieran su mercancía en los mercados de estas ciudades.

En el año 582 D.C., Abu Ţalib decidió visitar Siria junto con la caravana. Su sobrino Muĥammad tenía doce años de edad para ese entonces y Abu Ţalib lo amaba tanto que no podría soportar el separare de él por un par de meses. Por esta razón lo llevo consigo a Siria.

Muĥammad era un joven precoz, a pesar de su extrema juventud, era muy observador. En el transcurso del viaje y durante su estadía en Siria observaba cuidadosamente a la gente, sus costumbres y la forma de adorar, su oratoria dialectos y todo aquello que él veía lo grababa en su mente. A su regreso a Meca, él podía recrear sus experiencias desde el principio hasta el final, recreando todos los detalles gráficamente. Nunca olvidó algo; en realidad poseía un total recuerdo de todo y a pesar de su corta edad, era. Abu Ţalib sabía que Muĥammad era sabio e inteligente, más allá de sus años y experiencia; por esto, no lo trataba como a un menor, por el contrario, le mostraba el respeto que se le daba un hombre en la sociedad árabe.

Pronto el joven Muĥammad entro a la juventud. Aun así en el umbral de la adultez él no mostraba ningún interés en aquellos placeres que los otros jóvenes buscaban.  Renunció a todo tipo de frivolidad. Como se dijo antes él prefería estar solo con sus pensamientos. Tenía la oportunidad de satisfacer sus predilecciones, cuando sacaba a pastar las ovejas de su tío, solitario bajo la inmensidad del cielo, el silencio del desierto que abrazaba el horizonte parecía invitarlo a reflexionar sobre las maravillas de la creación, los misterios de los cielos y de la tierra, y el porqué de la vida, y su propósito. Examinaba el paisaje de principio a fin, y esta soledad era para él su única compañía, ésta parecía como una dimensión de su mundo.

Para la época en la que Muĥammad estaba saliendo de su adolescencia, los habitantes de la Meca habían empezado a notar la actitud de Muĥammad. Sabían que él nunca se había desviado de la senda de la rectitud. Nunca erró, no hablaba demasiado, pero cuando lo hacía solo era para decir la verdad y palabras de sabiduría. Los mecanos nunca lo escucharon decir una mentira, lo llamaban Aŝ-Ŝādiq (el veraz).

Con el pasar de los años, los ciudadanos de la Meca irían a darle otro título a Muĥammad, sabiendo que  era la persona más responsable y digna de confianza, muchos de ellos empezaron a depositarle su dinero, joyas, ornamentos y otras cosas de valores, para que él las guardara. En el preciso momento que alguno quería sus pertenencias de vuelta, Muĥammad las regresaba; nunca ocurrió lo contrario. Después de tal experiencia, por algún tiempo empezaron a llamarlo al-Amîn (el confiable). Solo él fue llamado así por los habitantes de la Meca.

A. Yusuf '''Ali, el traductor y comentador del sagrado Corán, ha explicado la palabra árabe al-Amîn de la siguiente manera:

Amîn: Aquel a quien se la ha confiado algo, con muchos otros significados implícitos. 1. Digno de confianza, 2. Destinado a repartir su confianza, como Profeta está destinado a difundir su mensaje, 3. Destinado a actuar con la verdad como Profeta, está destinado a dar solo el mensaje de Dios, y no atribuirse nada para sí mismo, 4. No buscar ningún interés propio.

Los árabes preislámicos, celebraban cada año una temporada de ferias, en varias partes del país, algunas de las cuales se hacían en la ciudad de la Meca, una muy conocida entre ellos era la perla de "Ukaz", al Miyannah y Ďul Mayaz, Muĥammad visitaba estas ferias siempre y cuando fuese conveniente para él hacerlo.

Todas esas ferias se realizaban durante los cuatro meses sagrados de Rayâb, Ďul Qâdah, Ďul Hiyyah y Muĥarram. De acuerdo, a la tradición árabe antigua, durante estos cuatro meses, había un total cese de toda clase de violencia, guerras, saqueos y vandalismo. Desde el principio de la temporada de paz, una tregua general se pactaba. Esta tregua era acatada y respetada por todas las tribus árabes.

Mercaderes, campesinos y artesanos de diferentes lugares de la región se unía a estas festividades para vender, comprar e intercambiar lo mejor de sus productos, los cuales exhibían orgullosamente. Durante esta época también afloraban otras artes como la poesía, etc.

La poesía era la principal afición de los árabes. Si algún talento poético era descubierto en una tribu, esto era motivo de celebración para todos. Las otras tribus presentaban sus felicitaciones por tener entre ellos tal talento. Los árabes eran muy aficionados a la palabra y de los múltiples significados que esta poseía. Se llamaban así mismo los hijos del árabe. En estas festividades, los poetas leían sus últimas composiciones con las cuales encantaban a la audiencia. La elocuencia era un atributo el cual los árabes atesoraban con una suprema importancia. Una de sus máximas consistía en que la belleza de la mujer yace en su rostro; pero la belleza de un hombre está en su elocuencia. Admiraban la habilidad de la construcción en una Oda tanto como las expresiones felices de los poetas. Místicos de extraña apariencia provenientes del desierto y adivinos de aspecto salvaje y los oráculos de las tribus agasajaban a su público con discursos crípticos, parábolas y predicciones esotéricas, a pesar de que unos cuantos, por decir mucho podían entender su lenguaje y simbolismo.La mayoría de los árabes creían que los astros determinaban el destino de los hombres. Por esto, los adivinos gozaban de un gran temor en todo el país; se creía que ellos poseían el poder de comunicarse con las estrellas. Cantantes, bailarines, gente del entretenimiento, acróbatas, magos, todos rivalizaban mutuamente por tratar de llamar la atención del público.

Estas festividades también eran frecuentadas por los Santos, sacerdotes y grandes hombres quienes predicaban sus doctrinas. Propagaban sus credos e ideas sin temor a ser molestados durante estos cuatro meses. La paz y el arte de la paz florecían en contra de este panorama de la indudable vitalidad humana.

En estas fiestas, Muĥammad encontraba una oportunidad de observar a los habitantes de la península arábiga. También estudiaba de primera mano las costumbres y creencias de las personas de diferentes estratos sociales, cultural y geográficos.

En el verano del 595 D. C., los mercaderes de la Meca reunieron sus caravanas de verano para llevar sus mercancías a Siria. Jadiya también había preparado su mercancía, pero no había encontrado a un hombre que se hiciera cargo de su caravana. Le propusieron un par de hombres pero estos no llenaron sus expectativas.

Por medio de alguno de sus colegas mercaderes del gremio de la Meca, Abu Ţalib se enteró de que Jadiya necesitaba un agente que se hiciera cargo de su caravana para vender sus productos en Siria.

A Abu Ţalib se le ocurrió que su sobrino Muĥammad quien ya tenía veinticinco años de edad era la persona idónea para este trabajo. Abu Ţalib estaba ansioso de conseguir un trabajo para su sobrino. Él sabía que Muĥammad no tenía experiencia como agente pero también sabía que para él, esto no era impedimento, debido a su excepcional talento. Confiaba en las capacidades y facultades de su sobrino, estaba seguro que este poseía suficiente sentido común para cumplir con sus responsabilidades y deberes como trabajador complaciendo totalmente a su empleador. Por lo tanto, con la aprobación de Muĥammad, el llamo a Jadiya y le postulo la candidatura de Muĥammad como su agente.

Al igual que la mayoría de los habitantes de la Meca, Jadiya había escuchado acerca de Muĥammad. Una cosa si sabía, y era la incuestionable integridad de este. Ella sentía que podía confiar en él, implícita y explícitamente. Por esto estuvo de acuerdo en escogerlo como su agente. A ella no le importó su inexperiencia ni la vio como una desventaja y dijo que enviaría a su esclavo Maysarah, un experimentado viajero para que lo ayudara si fuese necesario.

Jadiya era una magnifica administradora y perfecta organizadora, pero también tenía suerte, siempre tuvo la suerte de encontrar buenos agentes para sus negocios. Aun sabiendo de su éxito, ella se vio muy sorprendida de saber que con Muĥammad como agente, su suerte mejoraba como nunca antes. Para Jadiya nunca hubo ni habría un mejor agente que Muĥammad. Si ella poseía un toque de oro en su mano, él tenía un toque bendito en la suya.

Jadiya y Abu Ţalib trabajaron en los detalles del arreglo de la caravana y cuando Muĥammad llamó a su nuevo empleador para firmar el contrato, ella le explicó los puntos específicos del trato. Inmediatamente captó lo que ella le dijo, y no necesitó de ninguna explicación. Jadiya le dijo a Abu Ţalib que le pagaría a Muĥammad el doble de lo que había pagado a otros agentes por sus servicios.

Lo que Jadiya no sabía era que la mano del destino, era la que estaba detrás de este arreglo. El destino tenía otros planes para ella y para Muĥammad. Estos planes transcendieron las cosas mundanales e insignificantes, tanto como en las nuevas iniciativas de negocios, así como los sucesos pronto lo mostrarían.

Mientras tanto "la caravana de verano" de la Meca estaba lista para salir a su largo viaje. Los mercaderes prepararon sus cargas y las montaron a sus camellos, los documentos fueron firmados, las provisiones listas; al igual que los escoltas. Muĥammad llego junto a su tío Abu Ţalib y sus otros tíos; fueron saludados y recibidos por los tíos de Jadiya, quienes los estaban esperando con el recibo de salida y otros documentos.

Muĥammad debió hacer el inventario de la mercancía que iba a vender en Siria. Junto a Maysarah revisó todos los artículos que estaban inventariados y encontró todo en orden. Maysarah debió hacer los trámites relativos de compra y  venta. Él era el encargado de registro.

Abu Ţalib le dio instrucciones especiales a Maysarah y a los líderes de las caravanas para la protección y la seguridad de Muĥammad. Ellos prometieron hacer todo lo posible para que el viaje fuera placentero y seguro para Muĥammad. Abu Ţalib y sus hermanos agradecieron a estos por el cuidado de su sobrino, oraron por el éxito de la nueva aventura y por un retorno seguro. Luego lo encomendaron a la protección de Dios y lo despidieron.

Durante el verano, la mayoría de las caravanas viajaban de noche y descansaban de día para escapar del incesante calor. Viajar de día era extremadamente agotador tanto para los animales (camellos) y sus jinetes. Por esto, la mayoría de las caravanas partían de la Meca en el ocaso o después del mediodía cuando el calor era un poco más soportable.

Uno de los escoltas de las caravanas, hacía sonar la campana. La campana para los viajeros era una señal de que la caravana estaba lista para partir. Los camellos que estaban echados eran puestos de pie en contra de su voluntad. Estos mostraban su disconformidad mediante sus bufidos. Tres horas antes del ocaso el líder de la caravana daba la señal y esta se ponía en movimiento.

La caravana se dirigía hacia el norte. Los amigos y compañeros de aquellos que iban en la caravana se quedaron un poco más, mientras veían como la caravana se perdía en el horizonte; luego regresaron a sus casas.

Los nuevos viajeros marcharon junto a los experimentados quienes les enseñaban aquellas cosas que conocían y explicándoles las particularidades. Maysarah le mostro muchas cosas interesantes a Muĥammad. Más tarde él reconoció todas las marcas o señales que había visto en los caminos que había atravesado trece años atrás junto a su tío. Nada había cambiado en trece años, Maysarah demostró ser un compañero alegre que podía contar muchas historias oportunas y también numerosos e interesantes incidentes vividos en sus primeros viajes. Muĥammad vio que los otros viajeros también eran cordiales y amables.

Después de casi un mes la caravana llegó a su destino, Siria. Los arreglos del alojamiento habían sido preparados para los cansados viajeros en un hospedaje. Ellos querían descansar después de lo difícil de casi treinta días de viaje bajo el sol y el calor. Por esto, debían recuperar fuerzas por lo menos una semana.

Cuando los mercaderes descansaron sus adoloridos cuerpos, fueron al mercado para organizar la mercancía que habían traído de la Meca. Algunas eran vendidas y otras intercambiadas por la mercancía de los Sirios. Ellos también compraban mercancías para llevar a casa., encontraron muchas cosas a un muy bajo precio. Estas transacciones podrían tomar en cualquier parte de dos a cuatro meses.

Muĥammad al igual que los demás vendió sus productos y compro nuevos productos. Aunque para él esta era su primera aventura comercial, no vaciló a pesar de su inexperiencia en los asuntos de negocios. Por el contrario,  sorprendió a Maysarah, con su profesionalismo en los negocios. Maysarah también notó su perspicacia como negociante y su destreza como vendedor. Muĥammad protegía los intereses tanto de sus empleados como el de los compradores. Aún más, hizo crecer las ganancias de Jadiya mucho más de lo que alguna vez había ganado antes, y la mercancía que el compró en Siria para ella fue la mejor en calidad y tendría un valor más alto en la Meca.

En Siria, cualquiera que se encontraba con Muĥammad quedaba impresionado con él, tenía una presencia tan llamativa que lo hacía inolvidable para quien lo veía por primera vez.

Aunque Muĥammad estaba ocupado vendiendo, negociando, investigando el mercado y comprando, Maysarah notó que él siempre tenía tiempo para meditar a solas. Para Maysarah este periodo de silencio de Muĥammad era bastante misterioso, pero él no sabía que su joven amo tenía la costumbre de meditar acerca del estado y destino del ser humano.

En Siria, Muĥammad encontró muchos cristianos y judíos,  había asumido que uno de estos dos grupos era monolítico, pero para su sorpresa, no lo eran. Ambos se había fragmentado en muchos subgrupos, y la forma de adorar de cada uno de ellos era diferente de los otros. ¿Quién estaba en lo correcto y quién no? Esta fue una pregunta que inquieto a Muĥammad. La respuesta a esta pregunta y a otra más lo mantenía despierto en las noches mientras todos los demás se habían ido a dormir.

Una vez que toda la mercancía estuvo vendida y los regalos para las familia comprados, la caravana regreso a la Meca. Pará los melancólicos viajeros, el regreso a casa siempre es un motivo de alegría. El ir a encontrarse con las personas amadas, las cuales no se han visto por meses. Los cansados viajeros no pueden esperar para ver y escuchar la risa de sus hijos y esposas. Estos saben que cuando ese momento especial llegue, no podrán controlar sus lágrimas, la experiencia les dice que habrá mucha risa y también llanto de felicidad. Estas dos emociones se mezclaran en ese momento bendito.

La llegada de la caravana siempre genera mucha expectativa en la ciudad. Esto en realidad se convierte en una ocasión de festividad para todos aquellos que viven en la Meca y sus alrededores. El muelle donde la armada del desierto (los camellos) desmontaba sus cargas, era una escena de mucho furor.

La mayoría de los ciudadanos e incluso las tribus nómadas, se encontraban entre la multitud esperando la llegada de la caravana para darles la bienvenida.

R. V. C. Bodley dice:

“La partida y llegada de las caravanas eran un suceso importante en la vida de los habitantes de la Meca. Cada Mecano tenía al menos un tipo de inversión en los miles de camellos, o en los cientos de hombres o caballos y burros que iban con cuero, frutos secos, barras de plata, etc. Los cuales volvían con aceite, perfumes y otros artículos hechos en Siria, Egipto, Persia y con especias y otro procedente del sur.”

La gente venía a saludar a sus amados familiares que regresaban a casa después de una ausencia de seis meses. Entre ellos habían muchos sentimientos encontrados, esperanza y temor ya que cualquiera de ellos al partir de la Meca no tenía la posibilidad de saber, si volvería a ver a su familia con vida.

Algunos viajeros morían durante el viaje y eran enterrados en lugares distantes, los cuales eran inaccesibles para sus familias y amigos, y no tenían forma de visitar sus tumbas.

Solo era posible conocer las noticias del mundo exterior, cuando las caravanas llegaban a la ciudad de la Meca. En esos días los árabes vivían apartados del resto del mundo. Con el cual tenían contacto solo por medio de las caravanas.

Casi todo mecano invertía dinero en los negocios de las caravanas. Los ricos de entre ellos podían visitar otros países por largos periodos, pero aquellos que no tenían estas posibilidades debían permanecer en casa. Ellos, por esta razón daban sus mercancías a agentes de confianza para que las vendieran y también les daban dinero para que compraran artículos que tenían demanda en Arabia, pero que solo se podían conseguir en los mercados de Siria, Yemen, Abisinia y Egipto. Cuando sus agentes traían estos productos a la ciudad de la Meca, sus dueños los vendían y obtenían ganancia por estos. Este era un sistema el cual después de unos años de experiencia ellos lo hallaron como un sistema práctico.

Los mercaderes y agentes de las caravanas, también traían regalos exóticos para sus familiares y amigos, una costumbre antigua de ellos.

Todos estaban impacientes por ver esos regalos que veían en las pinturas de los ricos de Siria e imperios persas y romanos.

Al entrar a la Meca, lo primero que hizo Muĥammad fue ir al recinto de la Ka'bah, donde el acostumbraba dar siete vueltas y luego iba a ver a su empleado (jefe) a la cual él le rendía cuentas de los detalles del viaje y de las transacciones. Luego visitaba a su tío Abu Ţalib y le daba un resumen de lo mejor de su experiencia como negociante.

Maysarah, el esclavo de Jadiya tenía su propia historia para contarle a ella. La puso al tanto de todo lo del viaje a Siria y de las ganancias que Muĥammad había conseguido para ella. Pero más interesante que las ganancias y negocios fue el carácter y la personalidad de Muĥammad, él estaba sorprendido del talento de Muĥammad como negociante. Le dijo a Jadiya de la previsión de Muĥammad, era excelente, su juicio infalible y su percepción era inequívoca, también le contó de la amabilidad, la cortesía y condescendencia de Muĥammad.

Jadiya encontró esta historia fascinante e hizo muchas preguntas a Maysarah acerca de su nuevo administrador Muĥammad; tal vez, ella no se hubiese sorprendido del todo si Maysarah no le hubiera dicho que Muĥammad era el individuo más extraordinario que él hubiera visto, capaz de hacer las cosas más sorprendentes.

Los días siguientes Waraqah ibn Nawfal fue a ver a Jadiya, ya que él también quería escuchar las noticias que los viajeros habían traído. Las que más le interesaban a él eran las del viejo conflicto entre los imperios romanos y persas. Cada uno de estos imperios quería establecer su propia hegemonía sobre toda la región llamada "la fértil creciente" es posible que Waraqah como el resto de los habitantes mecanos haya invertido dinero en el negocio de exportación e importación de la Meca, y quería saber cómo les había ido en los negocios.

Jadiya le contó a su primo todas las historias que había escuchado acerca de Muĥammad por parte de Maysarah y también le dijo que su nuevo administrador le había hecho ganar una suma de dinero sin precedente.

Waraqah también habló con Maysarah sobre el viaje y sobre Muĥammad. Maysarah; sin embargo, quería hablar solo acerca de Muĥammad, nada más parecía interesarle. Cuando Waraqah escuchó la larga historia, tras una larga pausa sumergido en sus pensamientos le dijo a Jadiya: Pensando en aquello que Maysarah me ha dicho sobre Muĥammad, y en lo que conozco de él, me parece que posee todas las cualidades, atributos, características y potencialidades de mensajero de Dios, de hecho él podría estar destinado a ser uno de ellos en los próximos años.

Sumergido en lo más profundo de la oscuridad de la Arabia pagana, Waraqah era incapaz de percibir la luz del Islam que pronto aparecería en el horizonte, y la de Muĥammad a pesar de que él reconocía que este era el portador de esta luz. Muchos libros sobre la vida del Santo Profeta Muĥammad, el futuro Profeta del Islam han compilado gran número de milagros que tuvieron lugar durante su viaje y permanecían en Siria.

A. Yusuf ''Ali el traductor y comentador del sagrado Corán, escribió lo siguiente al respecto:

“Ningún apóstol hizo algún milagro o mostró algún milagro, excepto con la anuencia de Dios. Dios es Omnisapiente y conoce todo el universo, el cual no ha sido creado para el beneficio de una tribu o mil-lat (comunidad).En especial el más grande milagro en la historia es el Corán. Podemos aprender de su gran belleza hoy por hoy, mucho más de lo que aprovecharon la gente en la época del Profeta. Aún más cuando nuestro conocimiento sobre la naturaleza y la creación de Dios ha aumentado.”

Además a Yusuf 'Ali, dice:

Las señales enviadas al Santo Profeta fueron:

1. Las aleyas (versículos) del Corán, 2. Su vida y obra en los cuales los planes de Dios se plasmaban en él.

Parecía que el encanto y carisma de Muĥammad, había atrapado a Jadiya también. Tal como Maysarah también se convirtió en su admiradora. Jadiya sabía que él era el caballero, modesto y tranquilo. Ella también sabía que los mecanos lo llamaban Ŝādiq (veraz) y Amín (confiable) y ahora se había destacado como un hombre de negocios. Su pericia y conocimiento eran parte de su carisma, el nuevo aprecio de Jadiya por Muĥammad, por lo tanto él no era un idealista y soñador, sino también un hombre práctico en sus asuntos. Esta evaluación solicito su decisión para escoger a Muĥammad como el manager de sus negocios en todas sus caravanas futuras.

Fuente:  Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com ; Fundación Cultural Oriente

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Autor
A. A. Razawi
Tema
Arte-Cultura-Civilización
Historia-Biografía
Sociología
Mujer-Familia-Educación
Publicado
Sat, 29 Sep 2018 - 11:14
By admin , 4 March 2018

Imam Husain (P) en los libros sunnitas

Imam Husain (a.s.) en los libros sunnitas

Extraído del Libro: El suceso de Karbalá

Autor: ‘Ali Asgar Ridwani

Traducido por: Sheij Abdul Karim Orobio

Si nos referimos a los libros de narraciones (hadiz) y de biografías sunnitas, puede verse que la mayoría de los eruditos Sunnitas manifestaron gran admiración y respeto por el Imam Husain (a.s.).

            Nos referiremos a algunas partes de las historia del Imam Husain (a.s.) según narraciones que han sido registradas en los libros de historia Sunnita.

Nacimiento del Imam Husain (a.s.)

  1. Ibn ‘Abd-al-Barr escribió que “Al-Husain (a.s.) es el hijo de ‘Ali Ibn Abu Talib (a.s.) y de Fátima (a.s.) la hija del Profeta (P). Su apodo es Aba ‘Abd-Al-lah. Nació el 5 de Sha’ban probablemente en el tercer o cuarto año de la Hégira. Esta es la opinión popular que se tienen entre la mayoría de sus compañeros.[1]
  2. En el libro titulado Akhbar al-Duwal dice que cuando nació Al-Husain, le informaron al Profeta de esta alegre noticia. Se dirigió a la casa de Fátima (a.s.) y pidió ver al niño y lo tomó en sus brazos. El Profeta le recitó el primer Azan (llamado a la oración) en el oído derecho y el Iqamah (el llamado preludio a la oración) en su oído izquierdo. El Ángel Gabriel llegó donde el Profeta (P) y le manifestó las ordenes de parte de Al-lah, diciéndolo que el recién nacido debería ser llamado al-Husain (a.s.). Pasó lo mismo que cuando nació al-Hasan (a.s.).[2]
  3. Sibt Ibn al-Yawzi dice: “Su apodo es Aba ‘Abd-Al-lah. También le dieron los títulos de Sayyid Wafiyy, Waliyy, Sibt,  el Mártir (Shahid) de Karbalá”.[3]

El Imam a-Husain (a.s.) y su adoración a Dios.

  1. Ibn ‘Abd Rabbih narra que le preguntaron por ‘Ali ibn al-Husain (a.s.): “¿Por qué son tan poco la progenie de tu padre?” El Imam (a.s.) respondió “Me sorprendo, como fue que pudo engendrar hijos, debido a que siempre estaba imbuido en la oración de día y de noche. Solía realizar mil rakahs (unidades) de oración cada día. ¿Cómo pudo tener tiempo para mujeres?”.[4]
  2. Ibn Sabbagh Maliki narra que “Cuando al-Husain ibn ‘Ali (a.s.) rezaba, su color de piel palidecía”. Le preguntaron, “¿Qué es lo que te hace volverte así cuando estás rezando?”. El Imam (a.s.) contestó, “Ustedes no logran entender frente a quien estoy parado cuando rezo”.[5]
  3. Zamajshari escribió que algunas personas vieron a al-Husain ibn ‘Ali (a.s.) realizar la circunvalación a la Ka’bah (tawaf). Cuando llegó a la Estación de Ismael, realizó sus oraciones, después, colocó su rostro en la estancia de Ismael y comenzó a llorar y decía, “Tu humilde esclavo se encuentra en la puerta de Tu casa”. Por mucho tiempo, estuvo repitiendo estas frases. Después, cuando abandonaba ese lugar, dirigió su mirada hacia un grupo de gentes pobres que comían mendrugos de pan. El Imam al-Husain (a.s.) se dirigió hacia ellos y los saludó, diciendo “assalamualaikum”. Ellos respondieron su saludo y lo invitaron a comer con ellos. Se sentó pero no tomó del alimento. Él dijo, “si vuestro alimento no hubiese sido de caridad (sadaqah) habría comido de él”. Luego les dijo, “Levántense y vengan conmigo a mi casa”. Cuando llegaron a su casa, el Imam al-Husain (a.s.) les dio comida y ropas.[6]
  4. Se narra que ‘Abd Al-lah ibn ‘Ubayd ibn ‘Umar dijo: “al-Husain ibn ‘Ali (a.s.) realizó el Hayy (Peregrinación a Meca) 25 veces a pie, a pesar de estar acompañado de sus mejores y más finos caballos”.[7]
  5. Ibn ‘Ab al- Barr dijo; “Al-Husain (a.s.) era un hombre muy religioso y erudito. Ayunaba, oraba y peregrinaba demasiado”[8]
  6. En su propia cadena de transmisión (sanad), Tabari narra que Dahlak ibn ‘Ab Al-lah Mashriqi dijo: “Cuando la desgracia llegó a Karbalá, al-Husain (a.s.) y sus compañeros pasaron toda la noche orando, pidiendo perdón, suplicando y buscando a Al-lah…”.[9]

La Paciencia del Imam al-Husain (a.s.)

Se ha registrado que el Imam ‘Ali ibn al-Husain (a.s.) dijo: “Al-Husain solía decir: Si alguien me insulta en mi oído derecho y luego se disculpa en mi oído izquierdo, ciertamente que aceptaré su disculpa porque escuché al Amir al-Mu’minin ‘Ali ibn Abi Talib (a.s.) narrar un hadiz de mi abuelo (El Profeta Muhammad) que decía[10]:

“Aquel que no acepte las disculpas, sean falsas o sinceras no llegará a la Fuente del kauzar (En el paraíso)”.

2. Se ha narrado que uno de los esclavos del Imam al-Husain (a.s.) había cometido una falta la cual merecía una rectificación. El Imam (a.s.) ordenó que el esclavo fuese castigado por esa falta. El esclavo le pidió perdón al Imam al-Husain (a.s.), leyendo unos versículos del Sagrado Corán. Le dijo: “Oh Amo mío, Dios el Exaltado ha revelado, “Y aquellos que contienen su ira”[11]El Imam al-Husain (a.s.) contestó, “Déjenlo ir, He contenido mi ira”. El esclavo continuó recitando, “… y perdonan a los hombres”. El Imam (a.s.) dijo, “Te he perdonado”. El esclavo dijo, “Dios ama a los bienhechores”. El Imam dijo, “Eres libre en el camino de Dios”. Después[12] de este suceso, el Imam al-Husain (a.s.) ordenó que le dieran un obsequio valioso al esclavo liberado.

La virtudes del Imam al-Husain (a.s.) en las palabras del Santo Profeta (P).

  1. En su propia cadena de transmisión (sanad), Bujari cita de Nai’m que dijo:

“Le preguntaron a ibn ‘Umar, ¿Cuál es el dictamen sobre un muhrim (una persona que visita la sagrada Casa de Dios) que mata una mosca? Ibn ‘Umar respondió: ‘A La gente de Irak les importa más preguntar sobre la muerte de una mosca ignorando el haber asesinado al hijo de la hija del Profeta (P)’. Luego añadió, ‘El Santo Profeta (P) dijo, ‘al-Hasan y al-Husain son mis dos floreces fragantes en este mundo’”.[13]

  1. En su propia cadena de transmisión al-Hakim al-Nayshapuri narra que: “Salman al Farsi dijo, ‘El Profeta de Dios solía decir:

Al-Hasan y al-Husain son mis dos hijos. Aquel que los ame ciertamente me ha amado. Aquel que me ame es amado por Dios y todo aquel que es amado por Dios entrará al Paraíso. Todo aquel que los odie, en realidad me ha odiado, y aquel que me odie, es odiado por Dios y todo aquel que es odiado por Dios será arrojado al fuego del Infierno.’”[14]

  1. También en su propia cadena de transmisión, al-Hakim al-Nayshapuri narró que: “Ibn ‘Umar dijo, “El Profeta de Dios dijo:

‘Al-Hasan y al-Husain son los líderes de los jóvenes del Paraíso, y su padre es mejor que ellos dos.’”[15]

  1. En su propia cadena de transmisión, al-Tirmidi cita de Yusuf ibn Ibrahim de Anas ibn Malik que “Le preguntaron al Profeta acerca de quién de entre los Ahlulbayt (a.s.) era más amado por él. Respondió, ‘Al-Hasan y al-Husain’. El Profeta solía siempre decirle a Fátima (a.s.) “Trae a mis dos hijos”. Luego los apretaba en su pecho y olía sus fragancias”.[16]
  2. Ya’la Ibn Marrah dice: “El Santo Profeta (P) y yo salimos de la casa para asistir a una reunión social a la cual habíamos sido invitados. En el trayecto, el Profeta (P) vio a al-Husain (a.s.) que estaba jugando. El Profeta de Dios (P) rápidamente fue hacia él y extendió sus brazos para abrazarlo, pero al-Husain (a.s.) jugueteando, corría de un lado para otro. Ambos comenzaron a reír, y por último, el Profeta (P) logró atraparlo. Colocó una de sus manos debajo del mentón de al-Husain (a.s.) y la otra mano sobre su cabeza. Por último, se abrazaron y besaron mutuamente. Luego, dijo el Profeta (P):

“Al-Husain es de mi  y yo soy de al-Husain. Dios ama a todo aquel que ame a al-Husain. Al-Hasan y al-Husain son mis dos nietos’”.[17]

Esta frase se interpreta de la siguiente manera:

  1. La primera parte del hadiz dice: “al-Husain es de mí”, significa que al-Husain (a.s.) desciende y es un producto del Profeta de Al-lah (P). Aunque su padre biológico es ‘Ali Ibn Abi Talib (a.s.), la expresión explicita del Versículo Coránico de la Mubahilah (Corán 3:61) claramente menciona que el Imam ‘Ali (a.s.) es una parte del alma del Profeta de Al-lah. Por este motivo, el Imam al-Husain (a.s.) es bien considerado como el hijo del Profeta (P).
  2. Analizando la segunda parte del Hadiz que dice: “Y yo soy de al-Husain (a.s.) se puede concluir que: Después de proclamar su misión profética, el Santo Profeta (P) no puede ser considerado ya más una persona común y corriente. Por el contrario, debe ser mirado como un hombre con una misión divina. El Profeta de Al-lah (P) es el epitoma de la misión profética. Su vida es la misión profética y su misión profética es su vida.

También todos sabemos que cada padre hace un esfuerzo por tener un hijo que le suceda, que defienda la dignidad de su padre y que proteja y reviva su misión. El hijo tiene el deber de continuar con el camino de su padre. Con respecto al Imam al-Husain (a.s.), la razón por la que el Santo Profeta (P) dice: “Soy de al-Husain” es que el levantamiento y martirio de al-Husain (a.s.) mantuvo viva la misión del Santo Profeta (P). Por eso, el Santo Profeta le confirió la dignidad de “soy de al-Husain”. Esto implica que la continuidad de la misión profética depende de al-Husain (a.s.). Y es por esto que se dice que “El Islam nació por medio de Muhammad y sobrevivió por medio de al-Husain”.

  1. Yazid ibn Abi Yazid dice: “La casa de Fátima (a.s.) estaba ubicada en la ruta del Profeta en la casa de Ai’sha. Cierto día, cuando el Profeta salía de la casa de Ai’sha, escuchó que al-Husain lloraba. El Santo Profeta dijo: “Oh Fátima. ¿No sabes que me duele cuando escucho llorar a al-Husain?”.[18]
  2. Al-Hakim al-Nayshapuri narra que él personalmente escuchó a Abu Hurairah decir, “Yo vi al Profeta de Al-lah abrazar a al-Husain y constantemente decía, “Oh mi Dios. Lo amo. Amalo Tu también”.[19]

Al-Husain (a.s.), en palabras de los compañeros del Profeta (P).

  1. Anas ibn Malik narra: “Después del martirio de al-Husain ibn ‘Ali (a.s.), llevaron su cabeza maltratada hacia ‘Ubayd Al-lah ibn Ziyad. Este comenzó a golpear los dientes de al-Husain con un pedazo de madera. Me decía a mi mismo, ` Qué escena tan detestable. Con mis propios ojos vi al Profeta de Al-lah besar ese mismo lugar el cual ahora este hombre maltrata’”[20]
  2. Zayd Ibn Arqam dijo: “Estaba yo sentado[21] junto a ‘Ubayd Al-lah ibn Ziyad cuando trajeron la cabeza del Imam al-Husain (a.s.). Ibn Ziyad levantó su vara y golpeó los labios del al-Husain (a.s.). Le dije que estaba golpeando con su vara un lugar el cual el Profeta de Al-lah constantemente besaba. Ibn Ziyad me respondió: “Levántate y lárgate. Eres solo un anciano que ha perdido su razón”.
  3. Isma’il ibn Raya’ narra que su padre dijo: “Estaba yo sentado en la Mezquita del Profeta (P) junto a un grupo de personas. Entre ellos estaban Abu Sa’id al-Khudri y ‘Abd Al-lah ibn ‘Umar. Al-Husain ibn ‘Ali (a.s.) pasó y saludó a todos los presentes. Todos respondieron a su saludo excepto ‘Abd Al-lah ibn ‘Umar. Permaneció en silencio por un tiempo esperando que todos terminaran de responder al saludo. Después de que todos se callaron, y no había ruido que le interrumpiera, ‘Abd Al-lah ibn ‘Umar levantó su voz muy en alto y dijo: “Que la paz de Al-lah  y Sus bendiciones sean contigo”. Después, se dirigió a la gente y preguntó: “¿Quieren que les diga acerca de un hombre habitante de esta tierra que es más amado que los habitantes de los paraísos? La gente respondió; “Si” ‘Abd Al-lah ibn ‘Umar dijo, ‘En los cielos, el hombre más amado es ese Hashimita que acaba de pasar cerca de nosotros. No me habla desde la batalla de Siffin. Si me perdona, es más valioso para mi que una hueste de camellos rojos’”[22]
  4. Yabir ibn ‘Abd Al-lah Ansari dijo: “Aquel que desee echar un vistazo a los habitantes del paraíso debe mirar a al-Husain (a.s.) porque escuché que el Santo Profeta (P) solía decirle esto a la gente”.[23]
  5. ‘Umar Ibn Jattab se dirigió al Imam al-Husain (a.s.) de esta forma: “Lo que reina sobre nuestras cabezas (el Islam) fue hecho por ustedes la Gente de La Casa del Profeta (Ahlulbayt)”[24]
  6. Ha sido registrado que “’Abd Al-lah ibn ‘Abbas sostenía las riendas de los caballos de Imam al-Hasan e Imam al-Husain (a.s.). Algunos se quejaron por esto. Le dijeron que era mayor que estos dos, que no quedaba bien que sostuviera las riendas de sus caballos. Ibn ‘Abbas respondió: “Estos dos son los hijos del Santo Profeta. ¿Acaso no me representa prosperidad sostener las riendas de sus caballos?”[25]

Imam al-Husain (a.s.) en palabras de los Tabi’in[26]

  1. Mu’awiyah le dijo a ‘Abd Al-lah ibn Ya’far: “Eres el Jefe de Bani Hashim”, ‘Abd Al-lah le contestó, “Los Jefes de Bani Hashim son al-Hasan y al-Husain (a.s.)”.[27]

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[1] Al-Isti’ab, vol. 1, pág. 143.

[2] Akhbar al-Duwal wa Azar al-Awwal, pág. 107

[3] Tazkirah al-Khawass, pág. 232.

[4] Al-‘Aqd al-Farid, vol. 2. Pág. 220.

[5] Al-Fussul Al-Muhimmah, pág. 183

[6] Rabi’al Abrar, pág. 220.

[7] Sifat as-Safwah, vol 1, pág. 321; Usd al-Ghabah, vol. 3, pág. 20, Edición Egipcia

[8] Al-Isti’ab, vol. 1, pág. 393

[9] Tarikh Tabari, vol. 5, pág. 421

[10] Zarandi, Nazm Durar al-Samtayn, pág. 209

[11] Surat Ale-Imarn 3: 134

[12] Hadram, Wasilah al-Ma’lal, pág. 183

[13] Sahih Bujari, vol. 5, pág. 33, El Libro (kitab) de Las Virtudes de los Sahabah (Compañeros), Sección (Bab) sobre el Manaqib de al-Hasan y al-Husayn (Las virtudes de al-Hasan y al-Husayn).

[14] Al-hakim al-Nayshapuri, Al-Mustadrak ‘alal-Sahihayn, vol. 3, pág. 166

[15] Ibíd., pág. 167

[16] Al-Tirmidi, Sunan, vol. 5, pág. 323, no. 3861

[17]

[18] Mayma’ al-Zawa’id, vol. 9, pág. 201

[19] Al-Hakim al Nayshapuri, Al-Mustadrak ‘ala al-Sahihayn, vol. 3, pág. 177

[20] Dhakha’ir al-‘Uqba, pág. 126

[21] Kanz al-‘Ummal, vol.pág. 110; USd al-Ghabah, vol. 2, pág. 21

[22] Usd al-Ghabah, vol. 2, pág. 5

[23] Zarandi, Nazm Durar al-Samtayn, pág. 208; Al-Bidayah wal al-Nihayah, vol. 8, pág. 225

[24] Mayma’ al-Zawa’id, vol. 9, pág. 187

[25] Al-Isabah, vol. 1, pág. 333

[26] Aquellos que no conocieron al Profeta Muhammad (P) pero si a sus compañeros.

[27] Al-Hasan ibn ‘Ali (a.s.), Kamil Sulayman, pág. 173

Palabras claves
Imam Husain (P),hadices sunnitas,historiadores sunnitas,Historia,Karbala
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Autor
A. A. Razawi
Tema
Sociología
Religión-Ética
Política-Economía
Doctrina Islámica-Shiismo
Historia-Biografía
Publicado
Thu, 22 Dec 2011 - 06:42
By admin , 4 March 2018

Jadiya, la gran esposa del profeta y el Islam

Jadiya, la gran esposa del profeta y el Islam

Por: Por A. A. Razawi

JADIYA Y EL ISLAM

Hoy el Islam es la fuerza más grande en el mundo. Sus enemigos no pueden dañarlo, es como un poderoso roble a quien la tormentas del mundo no pueden arrancarlo, aunque hubo un tiempo en el que este gran roble era un pequeño arbolito, y urgentemente necesitaba de alguien que lo protegiera de los huracanes de la idolatría y el politeísmo los cuales trataban de arrancarlo.

Los musulmanes pueden olvidarse pero no el Islam de que en sus comienzos, fueron Abu Ţalib y Jadiya quienes le protegieron. Ellos hicieron del Islam algo invulnerable. Abu Ţalib protegió el pequeño árbol del Islam de las tempestades de incredulidad y el paganismo; y Jadiya lo irrigó con su riqueza. Ella no dejo que el pequeño arbusto muriera. En realidad ella ni siquiera dejo que se marchitara por negligencia. Proteger el Islam fue para Jadiya y Abu Ţalib su principal deber. El Islam era su primer amor y fue un amor el cual ellos dejaron como legado para sus hijos. Si ellos “Abu Ţalib y Jadiya protegieron el árbol del Islam de sus enemigos, durante la época del Profeta Muĥammad y lo regaron con una gran cantidad de oro y plata; sus hijos y nietos los protegieron también después de su muerte y la irrigaron con su sangre, aquella que fue la más sagrada sangre en toda la creación. Después de todo esta era la misma sangre del Santo Profeta Muĥammad, el último y el más grande de todos los mensajeros de Dios y el jefe de los apóstoles y Profeta s.

Jadiya fue un testigo presencial del nacimiento del Islam. Ella lo cuido cuando aún era un “niño” en sus más difíciles años de formación. El Islam se le dio forma y diseño en el seno de su hogar. Si algún hogar puede ser llamado “la cuna ye l axis del Islam”, este es el de Jadiya. El Islam, giraba en torno a su hogar, este era el hogar del sagrado Corán, el libro de Dios, el código político y religioso del Islam.

Fue en su casa a donde Gabriel durante diez años trajo la revelación celestial.

La gran dama Jadiya ha reunido los primeros lugares en la historia del Islam que ningún otro. Fue la primera esposa del último mensajero de Dios, la primera en creer y declarar que el creador era uno y que Muĥammad era su mensajero. Junto a su esposo ella fue la primera persona que escucho de la revelación yen realizar la oración para Dios junto a su esposo. A donde quiera que el Profeta fuese a la presencia de Dios, ella estaba con él. Fue la primera madre de los creyentes, y la única esposa del Santo Profeta Muĥammad que no compartió su amor con otras esposas. Todo el amor, afecto, amistad de su esposo, fueron suyos única y exclusivamente suyos.

Cuando el Santo Profeta Muĥammad proclamó su misión como mensajero de DIOS, y le informo a los árabes que no adoraban ídolos y que se reunieran bajo la bandera del Tauĥid (Unicidad).Los politeístas empezaron a desear la sangre del Profeta. Inventaron ingeniosas formas para torturarlo, e intentarlo muchas veces de callar su voz para siempre. En aquellos días de estrés y angustia, Jadiya fue un bastión para él. Solo fue por ella y Abu Ţalib que los politeístas no pudieron detenerlo en la prédica y en la propagación del Islam. De esta manera hizo la más importante contribución a la supervivencia y propagación del Islam.

Jadiya estableció estándares básicos como la paz del hogar, la armonía, felicidad, y se veía reflejado en su vida. Ella demostró que la clave para una familia fuerte y feliz, es la cercanía entre sus miembros. Ella mostró los deberes tanto del esposo como la de la esposa. Los estándares establecidos por Jadiya se convirtieron en modelo a seguir para la vida familiar en el Islam. El Santo Profeta Muĥammad y la gran dama Jadiya permanecieron juntos por veinte cinco años y en estos veinte cinco años formularon las leyes, para hacer un matrimonio feliz y exitoso. Desde entonces el resto del mundo no ha encontrado unas mejores leyes en cuanto a la vida en familia, incluso en los matrimonios temporales. El Islam incorporó las mismas leyes en su propio programa.

Jadiya cambio la abstracción del idealismo a la realidad. Su vida junto al Santo Profeta Muĥammad es una evidencia concreta de este hecho. Aquello que ella dio al mundo no eran solo principios teóricos sino una experiencia rica en momentos entrelazados con el Islam, con sutiles ritmos de amor por Dios y su mensajero.

Como lo mencionamos antes, los árabes paganos tenían un sentido del honor. Fue su mismo sentido del honor que los hacía asesinar a sus hijas. El Islam por supuesto puso fin a esta barbarie y a las horrendas prácticas haciéndolas al instante un pecado en contra de Dios y un crimen para la humanidad. Además puso fin al infanticidio femenino; el Islam también le dio dignidad, honor y garantizó los derechos a la mujer.

Dios el Todopoderoso deseaba mostrar que las leyes islámicas eran todas practicables. Para demostrar esta practicidad y mostrar el diseño islámico de vida, escogió la casa de sus siervos, Muĥammad y Jadiya. Sin Jadiya las leyes del Islam no tendrían sentido. En realidad es posible que sin ella el Santo Profeta Muĥammad no pudiera haber promulgado aquellas leyes.

Una de las más grandes bendiciones que el Santo Profeta Muĥammad y la gran dama Jadiya, recibieron de Dios el Todopoderoso, fue su hija Fátima Az-Zaĥrā. Como se marcó antes, Fátima nació después de la muerte de sus dos hermanos, al-Qāsim y Abdullah, ella tan solo tenía cinco años de edad cuando su madre murió. Tras la muerte del mensajero de Dios se convirtió en padre y madre para ella. Con la crianza de su hija, el mensajero de Dios demostró la aplicabilidad de las leyes islámicas. Es el modelo a seguir para todos los musulmanes, estos deben imitarlo en todas sus acciones, el dio todo el amor a su hija y mostró un gran respeto por ella.

Tanto en la Meca como en Medina, muchas personas importantes, tales como príncipes y líderes de tribus poderosas, venían a ver al mensajero de Dios. Él nunca se levantó a saludarlos, pero si escuchaba que su hija Fátima Az-Zaĥrā venía a verle, él se paraba e iba a saludarla, la escoltaba y le daba un sitio de honor para que se sentara. Él nunca tuvo más estima por ningún hombre o mujer que la que tuvo por Fátima.

Ese es el favor de Dios. Él lo otorga a quien quiere. Y Dios es el Dueño del favor inmenso.(Corán 62:4)

DIOS el Todopoderoso dio su bondad a la hija de su amigo y mensajero, Fátima Az-Zaĥrā.

Fátima Az-Zaĥrā fue la única hija de Jadiya. Aquella que se convirtió en el recipiente de la voluntad celestial en el capítulo 76 del sagrado Corán, la sura Ad-Dahr (o al Insān). En realidad todo el capítulo (Sura) está dedicado a ella y a su familia compuesta por: ''Ali ibn Abi Ţalib, su esposo; sus hijos al Hasan y al Hussein; su ayudante Fizza. Otra sura que también es dedicada a ella es la 108, al-Kauzar (la Abundancia). Dios el Todopoderoso le dio a Jadiya un hijastro como “''Ali ibn Abi Ţalib” quien se convirtió en el león de Dios “el brazo derecho del Islam”; y el escudo protector del Santo Profeta Muĥammad; y le dio nietos como al Hassan y al Hussein, quienes eran los jinetes de los hombros del mensajero de Dios, los príncipes de los jóvenes del paraíso.

Sin duda, Islam significa las prácticas de la casa de Jadiya, y sin duda el sagrado Corán era el dialecto de su familia. Su hija Fátima Az-Zaĥrā y sus nietos al Hasan y al Husein crecieron “hablando” el Sagrado Corán. Ella tenía la misma relación con el Islam y el sagrado Corán, así como la luz es para los ojos, el brillo y la perla y la fragancia y la rosa.

Hasta el más elocuente de los idiomas fallará al expresar los méritos de Jadiya, pero DIOS el Todopoderoso ha prometido recompensar a su amada sierva Jadiya en el siguiente versículo de su libro.

En verdad, quienes creen y actúan rectamente son lo mejor de la Creación.

Su recompensa junto a su Señor serán los Jardines del Edén, de cuyas profundidades brotan los ríos, en los que estarán eternamente, para siempre.

Eso será para quien tema a su Señor. (Corán 98:7-8)

Fuente:  Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB)

Editorial Elhame Shargh- 2012

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Palabras claves
Jadiya,Khadija,Esposa del profeta Mahoma,Esposa del profeta Muhammad,Familia,perspectiva islámica,sociedad,Historia del Islam
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Autor
A. A. Razawi
Tema
Mujer-Familia-Educación
Historia-Biografía
Publicado
Sun, 1 Nov 2020 - 06:42
By admin , 3 March 2018

La historia de persecución de los musulmanes por los paganos en principios del Islam

La historia de persecución de los musulmanes por los paganos en principios del Islam

Por: Por A. A. Razawi

Aunque Abu Lahab frecuentemente tenía éxito en disuadir a la multitud que se reunía para escuchar el mensaje del Islam, sin embargo, estas palabras se esparcieron en la Meca. La gente hablaba del mensaje del Islam. Los más cautelosos entre ellos planteaban la pregunta de ¿cuál es esa religión a la cual Muĥammad nos está invitando? Esta pregunta mostraba la curiosidad de parte de ellos, y un tanto de estos querían saber más acerca del Islam.

En los días siguientes, Muĥammad, el mensajero de Dios, trató muchas veces de predicar a los ciudadanos de la Meca. Abu Lahab y su confederado Abu Ÿahl, hicieron lo que estaba a su alcance para sabotear su trabajo, pero no pudieron disuadirlo de su objetivo.

El mensaje que Muĥammad trató a los árabes era extraño y único. Ninguna persona antes había escuchado algo como esto. Muĥammad como mensajero de Dios, le dijo a los árabes que no adoraran objetos inanimados, los cuales habían sido fabricados por ellos mismo, y que no tenían poder, para darles o quitarles algo, y a esos que ellos habían dado estatus de dioses y diosas. Por el contrario, les dijo que dieran su amor y obediencia a Dios, el señor único de todo el universo. También les dijo, que ante los ojos de su creador todos eran iguales, y que si se convertían al Islam, todos serían hermanos los unos de los otros.

Pero la idolatría, era algo que estaba fijado en el corazón de los árabes desde mucho tiempo atrás, y no estaban listos para arrojar sus ídolos. Pero a ellos les molestaba los sermones de Muĥammad en contra de la idolatría, y ellos no eran muy precavidos a la hora de mostrar su resentimiento.

Muĥammad, también llamó a los ricos de entre los árabes a compartir su riqueza con los pobres y los desprotegidos. Los pobres poseen el derecho de recibir la ayuda de los ricos. Tal ayuda más adelante, después dijo Muĥammad garantizará la distribución equitativa de la riqueza en la comunidad.

La mayoría de los árabes ricos en la Meca, eran prestamistas; o mejor dicho ellos eran “usureros". Ellos se habían enriquecido mediante el préstamo de dinero a las clases menos favorecidas con unas tasas de intereses exorbitantes. Los pobres nunca podrían pagar sus deudas y de esta manera, estarían sometidos perpetuamente. Los prestamistas prosperaron en la usura, así como los vampiros prosperan en la sangre. Compartir aquella mal ganada fortuna con las mismas personas a las que ellos habían estado explotando, esto para ellos, era como un “sacrilegio”. Insinuarles aquellos de compartir su riqueza con los pobres, para ellos Muĥammad los había ofendido.

Muĥammad también, deseaba reorganizar la sociedad árabe. La nueva doctrina que él presentó para este fin, hizo que la fe reemplazara la sangre, y esto se convirtió en la clave de la comunidad. Pero los árabes vivieron siempre con un código de costumbres paganas; ellos creían en la base tribal y la estructura familiar. Para ellos solo la sangre era lo factible para la organización social, desde su óptica, si a la fe se le permitía reemplazar la sangre, esto rompería toda la estructura social de Arabia.

Pero Muĥammad, poseía un pequeño interés en la “sociedad árabe”. Su objetivo era crear y consolidar una “sociedad islámica”, la cual se mantendría unida por la fe y no por la sangre. Por esto, asiduamente cultivó y promovió el poder de la fe.

Philip K. Hitti dijo;

Sustituir todas aquellas creencias antiguas de la sangre por religiosas, como la base de la sociedad es en verdad algo atrevido por parte del Profeta de Arabia.[1]

Para los árabes, todo aquello era nuevo, para ellos todas estas ideas eran nuevas y desconocidas; en efecto, ellos eran revolucionarios. Mediante la prédica de tales ideas revolucionarias, Muĥammad había enfurecido a los líderes de las tribus, el más furioso de todos los clanes fue el clan Omeya de Quraish. Sus miembros eran los más usureros y capitalistas de la Meca. Ellos eran grandes sacerdotes del panteón pagano; en el Santo Profeta Muĥammad y en el mensaje del Islam, ellos vieron amenazado su sistema social el cual estaba basado en sus privilegios, elitismo y fuerza. Sus ideas, por esto eran aborrecidas por ellos y ellos estaban decididos a no permitirle cambiar el estatus quo.

Philip K. Hitti más adelante, dice:

“… Los Quraish, particularmente su clan Bani Omeya – custodiaban la Ka'bah y el agua de Zam Zam, controladores del mercado de las caravanas, y los amos oligarcas de la ciudad; tenían una razón especial para resistirse (a Muĥammad).Podría poner en peligro, los dos principales medios de su economía, el peregrinaje a la Ka'bah y el negocio de las caravanas. Además, la situación de los pobres, huérfanos desprotegidos, cambiaria debido a que los ricos debían de compartir sus riquezas con estos. Adicionalmente (Muĥammad) evocaba una doctrina peligrosa, la cual sustituiría la fe por la sangre como el vínculo social de la comunidad "Si, los creyentes no serían nada más que hermanos” (Corán 49:10)

Ya que toda la unidad familiar de clanes y tribal, se acabaría y sería reemplazada por la unidad religiosa.[2]

La hostilidad de los Omeyas hacia el Santo Profeta y al Islam fue marcada por una vehemencia sin límites. Ellos simbolizaban una dura oposición hacia el Santo Profeta Muĥammad, cuando estaba en la Meca, ellos desataron una implacable guerra en contra del Islam, cuando el emigro hacia Medina.

Philip K. Hitti agrega,

“… El eje de la oposición, es decir, los Omeyas, permanecieron firmes en su hostilidad hacia (Muĥammad).[3]

Pero también habían algunos individuos quienes mostraron un fuerte interés, en estas nuevas ideas que el Santo Profeta les estaba dando, en realidad las encontraron tan atractivas que las aceptaron. Abandonaron sus ídolos y empezaron a adorar a DIOS su creador.

El Islam, hacía un énfasis especial en las clases deprimidas de la Meca; por aquellos que eran “pobres y débiles". Los historiadores musulmanes denotan que los primeros seguidores de los apóstoles y los Profetas anteriores, fueron los “pobres y los débiles”. Cuando los miembros de estas clases se convirtieron al Islam, ellos también se dieron cuenta que como paganos fueron despreciados por las clases sociales, y las castas y las aristocracias de la Meca, pero el Islam les dio un nuevo valor. Como musulmanes, ellos encontraron un nuevo orgullo para ellos.

La mayoría de los nuevos conversos al Islam fueron “pobres y débiles”. Pero hubo algunos musulmanes ricos como Hudhayfah ibn Utbah, y Arqam ibn Abil-Arqam.Y todos aquellos hombres que fueron traídos al Islam tales como: por Abu Bakr, 'Uzman, Talhah, Zubayr, Abdur-Raĥmān ibn ‘Awf, Sa’d ibn Abi Waqqas, y Abu 'Ubaydah Ÿarrah, que también eran ricos. Ellos eran miembros de varios clanes de Quraish.

Podemos asumir que en el principio, los paganos y aristócratas de la Meca, fueron testigos del esfuerzo que el Islam hizo por ganar reconocimiento. Mas con la diversión que con la irritación, y ni hablar del odio y la histeria, que les produjo un poco más adelante. Pero el movimiento empezó a crecer, y ellos asumieron que las ideas, los cuales el Santo Profeta Muĥammad, estaba introduciendo eran realmente “peligrosas". Y esto no era nada “divertido” para ellos, ellos argumentaban o sostenían que sus antepasados habían adorado ídolos desde antaño; por esto, la idolatría, estaba bien, y que ellos no la iban a abandonar porque Muĥammad lo dijese. Pero Muĥammad, no se conformaba solamente con criticar su idolatría. Lo más peligroso y aterrador para los Omeyas, eran sus ideas económicas y de justicia social, las cuales amenazaban con derrumbar las fortalezas de sus privilegios; desmantelar su pecaminoso sistema de monopolio, demoler las viejas estructuras de autoridad y jerarquías, y aplastar todas las antiguas instituciones del pasado. Por esta razón, sabían que los privilegios eran algo que ellos no iban a renunciar, de ninguna manera.

Pero una de las ideas que la autoproclamada élite de Quraish encontró más indignante, dada por Muĥammad fue la de que los miembros de las clases deprimidas y despreciadas, muchos de los cuales eran esclavos, fueran iguales a los altos y poderosos de Quraish. Aún más si uno de estos esclavos aceptaba el Islam, sería superior a todos los jefes y señores de Quraish. Lo básico de su vida era la arrogancia y la presunción, y la igualdad con sus esclavos, era algo impensable para ellos. Estaban obsesionados y desilusionados con su propia grandeza y su superioridad para con el resto de la humanidad. Igualdad y hermandad entre los hombres era una idea totalmente absurda para ellos.

Mediante la promulgación “heterodoxa” de la doctrina de la igualdad, del esclavo y el maestro, del pobre y el rico, del árabe y el no árabe, y el repudio de la superioridad de sangre, Muĥammad había cometido un delito de lesa majestad en contra de Quraish.

Los Quraish adoraban muchos ídolos, y Raze era uno de ellos.

Pero el orgullo racial no es permitido en el sagrado Corán, cuando este dice que todos los hombres han descendido de Adán; y Adán de una manotada de tierra. Iblis (Satanás el diablo) fue maldecido, porque alegó ser de un nivel superior al hombre. "hombre” dijo él: el hombre fue creado de polvo, mientras yo fue creado de fuego. Este sentido de exclusividad, el cual también llego a la gente, es denunciado con el Islam en un fuerte termino.

(Iblis) Dijo: Yo soy mejor que él (Adán): Tú me creaste de fuego y lo creaste a él de barro. “Mi maldición caerá sobre ti, hasta el día del juicio. (Corán 38: 76)

El Islam derrumbó la importancia racial, la nacionalidad, el color y el privilegio, y ha prohibido a los musulmanes clasificar a los hombres en grupos o por sangre, nacionalidad, o privilegios particulares; los cuales son autoproclamados. Para el Corán la persona más exaltada es el muttaqi (piadoso), aquel que ama a Dios y lo obedece. La única prueba de la cualidad de una persona, es su amor por Dios. Todas las otras cosas individuales en la vida no poseen sentido.

Oh hombres, En verdad, los hemos creado de un macho y una hembra y hechos de vosotros pueblos y tribus para que os conozcáis, en verdad el más noble de vosotros ante Dios es quien posee mayor temor de Dios. En verdad, Dios todo lo conoce, está bien informado. (Corán 49:13)

Como se dijo anteriormente, los Quraish de la Meca, no estaban de acuerdo con aquellas ideas, y además intelectualmente ellos eran incapaces de ingerir esto; ellos lo consideraban una blasfemia. Fue entonces que ellos decidieron oponerse a Muĥammad, el Profeta del Islam, y a destruir “la herejía” llamada Islam, antes que esta pudiera enraizarse y ser viable. Su juicio fue nublado por su perversidad, su rapacidad y paranoia. Ellos fueron dirigidos por Hubris -el orgullo, que ellos poseían sobrepaso la escala humana- y por su denso materialismo decidieron oponerse al Profeta Muĥammad y al Islam.

Con esta resolución, Quraish declaró su intención de combatir hasta el final, en defensa de sus ídolos y fetiches, así como también, en defensa de su economía y su sistema social, el cual les garantizaba privilegios.

La Meca estaba en estado de guerra.

Los Quraish abrieron campamentos en contra del Islam, para perseguir y acosar a los musulmanes. Al principio, la persecución estaba confinada a insultos, abucheos y burlas, pero al pasar el tiempo los Quraish, cambiaron la violencia verbal por violencia de acción. Ellos esperaban que a través de su violencia, podrían destruir o al menos socavar la fe de los musulmanes, ellos se abstuvieron de injuriarlos personalmente, por temor a provocar represarías, pero ellos no se inhibieron de herir a otros musulmanes. Por mucho tiempo, fueron estos últimos quienes se llevaron lo peor de la ira de los Quraish.

Muĥammad ibn Isĥāq dijo:

Entonces Quraish, incitó a la gente para que se pusieran en contra de aquellos que se habían vuelto musulmanes. Cada tribu se fue en contra de aquellos miembros que se habían convertido al Islam, golpeándolos y seduciéndolos, hacia su religión. Dios protegió a su apóstol, a través de su tío Abu Ţalib, aquel que cuando vio aquello que Quraish estaba tramando, llamo a Bani Hashim y Abdul-Muttalib para que respaldaran y protegieran al apóstol, y ellos accedieron a esto a excepción de Abu Lahab.[4]

Entre las víctimas de la persecución estaban:

1. Bilal, el etíope, esclavo de Umayyah ibn Khalaf, su amo y otros idolatras, lo torturaron exponiéndole al incesante sol de la Meca, y ellos lo torturaron más allá de los límites de la fortaleza humana, pero él, fue fortificado mediante una fuerza interna y coraje, el cual nunca falló. El amor de DIOS, y el amor de su mensajero, hicieron posible que el sobrepasará la tortura. Abu Bakr liberó a Bilal de la tortura cuando él se lo compró a su amo y lo liberó. Cuando el apóstol de Dios y sus seguidores, emigraron hacia Medina, el designo a Bilal como el primer Muecín del Islam[5]. Su rica y hermosa y poderosa voz se esparcía, a través del aire de Medina, con el grito “Allahu Akbar” (Dios es el más grande). En los años siguientes, cuando se conquistó toda la península, el apóstol designó a Bilal como el secretario del tesoro público.

2. Jabbab ibn al-Aratt. Él era un hombre joven que tenía veinte años cuando acepto el Islam, era un cliente de Bani Zuhrah, los Quraishitas lo torturaron día tras día, hasta la época de la emigración del Profeta del Islam.

3. Suhayb ibn Sinan. Suhayb llegó a la Meca como esclavo. Cuando él se volvió musulmán, su amo lo golpeaba brutalmente pero no pudo romper su espíritu.

4. Abu Fukayhah, el esclavo de Safwan ibn Umayyah, el aceptó el Islam, al mismo tiempo que Bilal. Igual que Bilal también fue enterrado en las calientes arenas del desierto por su amo, por una cuerda atada a sus pies. Abu Bakr lo compró y lo liberó, el emigro a Medina pero murió antes de la batalla de Badr.

5. Labibah era una mujer esclava de Bani Mu’ammal ibn Habib. Amin Dawidar escribió en su libro, “imágenes de la vida del Profeta Muĥammad” (Cairo, 1968) que Umar ibn Jattab, el futuro califa de los musulmanes, la torturó, y cada vez que él se detenía, le decía: he dejado de golpearte, no por piedad sino porque estoy cansado, y volvía a golpearla después de descansar.

Abu Bakr la compró y la liberó.

6. Zunayrah, esta era otra esclava. Cuando ella declaró que había aceptado el Islam, Umar ibn Jattab y Abu Ÿahl la torturaron. Estos la torturaron hasta que quedo ciega, Amín Dawidar dijo que pocos años después ella recobró su vista, y los Quraish atribuyeron su recuperación a la “hechicería” de Muĥammad. Se dice que Abu Bakr la compró y la liberó.

Muĥammad Hasanayn Haykal dijo:

…Abu Bakr compró a muchos de los esclavos y clientes, los cuales estaban siendo torturados por los incrédulos. Entre estos hubo una esclava a quien Abu Bakr había comprado a Umar ibn Jattab, antes de su conversión. Se sabe que una mujer había sido torturada hasta morir, debido a su simpatía por el Islam, y por rehusarse a regresar a su antigua fe.[6]

Hubo algunos otros musulmanes, quienes a pesar de no ser esclavos, eran pobres y débiles, y por estos fueron expuestos a la malevolencia de Quraish. Uno de ellos fue Abdullah ibn Mas’ud .Él era distinguido, entre los compañeros del Profeta, por su gran conocimiento y aprendizaje. Él probablemente tenía más familiaridad con los hitos del Islam y con el sistema legal islámico, que la mayoría de los otros compañeros del Profeta.

Abdullah ibn Mas’ud, fue uno de los primeros huffaz (hombres que cesaban el Corán de memoria) en el Islam. Así como cada nuevo versículo del Islam era revelado, él lo memorizaba, y el compiló su propia copia del Corán. Esta copia fue incautada y quemada por ''Uzman ibn Affan, el tercer califa, durante su califato.

Se dice que cuando el nuevo capítulo del Corán –sura ar-Raĥmān (capitulo 55)– fue revelado, el aposto de Dios, le pregunto a sus compañeros, quién de entre ellos podría ir o iría a la Ka'bah y la recitaría entre los paganos, otros compañeros se abstuvieron, pero Abdullah ibn Mas’ud fue voluntariamente. Él fue a la Ka'bah y recitó el nuevo capítulo en voz alta, al lado del Profeta Muĥammad. Abdullah ibn Mas’ud fue el primer hombre que recitó el sagrado Corán en la Ka'bah ante la hostil multitud de los idolatras. Ellos lo mutilaron, no una sino repetidas veces, pero no pudieron intimidarlo y hacerlo callar.

Muĥammad ibn Isĥāq dijo:

Yahya ibn Urwah ibn Zubayr, me dijo de su padre que el primer hombre que había recitado el Corán en la Meca, después del aposto de Dios fue Abdullah ibn Mas’ud.[7]

M. Shibli, historiador indio, dijo en su libro Sarah, que Abu Bakr era igual a los otros jefes de Quraish en rango y riqueza, aun así el no pudo leer el Corán en voz alta (en la Ka'bah).

Uno de los primeros compañeros del Santo Profeta fue Abu Ďarr al-Ghifari. El pertenecía a la tribu de Ghifar, la cual vivía del pillaje. A través, de los viajeros el escuchó que un Profeta había aparecido en la Meca, el cual predicaba un nuevo credo llamado Islam, y exhortaba a las gentes, que abandonaran la idolatría, para adorar a un solo Dios, a hablar solo la verdad, velar por los pobres, ''Alimentar al hambriento, no difamar a las mujeres, y no enterrar a sus hijas vivas. La idolatría había sido repelida por Abu Ďarr, incluso, antes de que el escuchará acerca del mensaje del Islam y el trabajo del Profeta Muĥammad. En realidad, él vivía una vida asceta y no hacía parte del pillaje de su tribu hacia las caravanas y los peregrinos. Él vivía como pastor.

Abu Ďarr envió a su hermano a la Meca, para comprobar los reportes que él había escuchado acerca de Muĥammad, después fue a la Meca y se reunió con el Santo Profeta, habló con él y le hizo muchas preguntas, lo escucho recitar el Corán, y luego regreso a su casa, y él dijo a Abu Ďarr lo que él había visto y escuchado. Entre otras cosas, él dijo a Abu Ďarr, “tú ya haces muchas cosas de las que Muĥammad está haciendo y predicando”

En adelante, Abu Ďarr fue atraído a la fe, así como la polilla es atraída hacia la luz. En sus ansias de ver al Profeta con sus propios y escuchar el Corán de sus labios, el decidió ir a la Meca.

Abu Ďarr era un extranjero en la Meca. Su hermano le había dicho que la Meca, tenía un ambiente agitado y hostil frente al nuevo Profeta. Por lo tanto, no sabía quién podría ser amigo o enemigo del Profeta. Por esto, el dudo en preguntarle a alguien sobre el Profeta, el permaneció todo el día bajo la sombra de la Ka'bah, viendo pasar los transeúntes. En la noche, 'Ali ibn Abi Ţalib, por casualidad paso junto a él y notó que era un extranjero, lo invitó a su casa a cenar .Abu Ďarr aceptó la invitación, y más tarde este informó a 'Ali, cuál era el propósito de su visita a la Meca, que era ver al Profeta del Islam. 'Ali por supuesto, estaba muy complacido de llevar a su nuevo amigo a la presencia de su maestro, el Santo Profeta Muĥammad (BPD).

Abu Ďarr y el Profeta cambiaron saludos. Momentos después este se encontró con el Profeta, y Abu Ďarr se convenció de que estaba en la presencia de un verdadero mensajero de Dios. El escuchó el mensaje de Dios (el sagrado Corán) y entendió el significado del Islam. El los hayo a ambos irresistibles, al mensaje y al mensajero. Él se dejó atraer por el Islam y en verdad, se preguntó ¿cómo había podido vivir sin el Islam?, el enterró su pasado, un pasado sin Islam.

El primer acto de Abu Ďarr después de su inducción al Islam, fue desafiar a los infieles de la Meca, él fue al recinto de la Ka'bah y gritó, ¡no hay más Dios, que Dios y Muĥammad es su mensajero!

Como era de esperarse, los infieles se abalanzaron frente a él, y le empezaron a llover golpes. Él fue rescatado de esto por Abas ibn Abdul-Muttalib, un tío del Profeta. Él le dijo a Quraish que Abu Ďarr pertenecía a la tribu de Ghifar, cuyo territorio era un paso obligado de las caravanas hacia el norte; y que si ellos lo herían, sus paisanos prohibirían el acceso de sus caravanas hacia Siria.

Abu Ďarr al-Ghifari, es uno de los más remarcables hombres en la historia del Islam, el mostró públicamente su desprecio para Quraish y sus presunciones de poder, no solo en la Meca, cuando ellos eran idolatras, sino en los tiempos venideros en Medina, cuando ya habían aceptado el Islam; pero, una vez allí, revivieron su actitudes pre Islámicas de capitalismo. Él fue uno de los más francos y los más temibles hombres de todos los compañeros del Santo Profeta. Quien una vez dijo que “el cielo no se extendió en un hombre que fuera más confiable que Abu Ďarr”.

Abu Ďarr era como una fuerza elemental en busca de un propósito en la vida, y él encontró eso en el Islam. Él fue la voz de la conciencia del Islam.

El temor de la violencia de Quraish no detuvo a esta heroica y fuerte alma de aceptar el Islam y cada uno de ellos dejó una marca sobre ellos, debido a su sacrificio.

Otro notable entre los primeros compañeros fue Mus’ab ibn 'Umayr, un primo del padre del Santo Profeta. Muchos años después, del primer voto de al-'Aqabah, los ciudadanos de Yazrib (Medina) pidieron al Profeta que les enviara un profesor o alguien que les enseñara el Corán, y esta tarea recayó sobre él. Esto lo convirtió en el primer oficial del Islam. Él también fue el portaestandarte del ejército islámico en la batalla de Uhud, pero fue asesinado.

Si un miembro de la familia pagana aceptara el Islam, era condenado para siempre, sin ninguna esperanza de volver a hacer aceptado. Muchos mecanos vieron el Islam como una fuerza decisiva, la cual estaba destruyendo sus familias, y algunos otros, pensaban que podrían evitar que esta división se expandiera, pero más allá de usar la fuerza para suprimir el nuevo movimiento, ellos no podrían pensar en nada que pudiese ser más provechoso, para este progreso. Ellos también pensaron que si no actuaban lo suficientemente rápido pronto, en cada casa de la Meca se convertiría en un campo de batalla, en la cual se protagonizaría un encuentro entre la vieja y la nueva fe, y esto desataría una batalla entre unos y otros. Había otros, que imaginaban que el Santo Profeta estaba siendo motivado por la ambición de denunciar su modo ancestral de culto y de sus ídolos. Todos ellos se unieron y trataron de dar una solución incondicional al problema, después de una larga deliberación, decidieron enviar a Utbah, uno de los jefes de Quraish, a reunirse con el Santo Profeta, y a tratar de hablar acerca de su misión. Utbah era reconocido por su habilidad de persuasión. 'Utbah fue hasta donde el Santo Profeta Muĥammad y le dijo, “oh Muĥammad, no siembres la semilla de la disensión y la discordia entre los árabes, y no maldigas a los dioses y las deidades que nuestro ancestros han adorado por siglos, a los cuales nosotros estamos adorando hoy. Si tus intenciones son en convertirte en un líder político, nosotros te reconoceremos como el soberano de la Meca. Si quieres riqueza, solo dilo, y nosotros te proveeremos todo lo que podamos. Y si tu estas deseoso de casarte con alguna mujer de una familia noble, solo dilo y arreglaremos el matrimonio”.

Utbah concluyó su discurso y él esperaba, conseguir una respuesta favorable y positiva de parte del Profeta, pero para su sorpresa, el Santo Profeta no mostró ningún interés en posición, rango o belleza; por el contrario, él le recito la sura As-Saÿdah (capítulo 32 del sagrado Corán) la más reciente revelación proveniente del cielo.

El Santo Profeta Muĥammad, nunca permitió que los compromisos debilitaran su autoridad moral.

Utbah escucho en silencio, y luego regreso a Quraish y les informó de lo que había pasado. El advirtió a Quraish, que dejarán al Santo Profeta Muĥammad tranquilo y que no se inmiscuyeran más con él. Y él también les dijo que si el Santo Profeta Muĥammad fracasaba en su misión, ellos (Quraish) no perderían nada; pero, si por el contrario tenía éxito, entonces ellos compartirían su gloria y su poder.

Pero, Quraish no aceptó el consejo de Utbah de tratar con moderación a Muĥammad y a sus seguidores. Los Quraishitas continuaron acosando al Profeta y persiguiendo a los musulmanes. Y también, siguieron tratando de ingeniar algo en contra del Islam, que pudiera dar mejores resultados, que los que la violencia había dado hasta entonces.

El Santo Profeta Muĥammad estaba protegido por su tío y guardián, Abu Ţalib mientras este estaba vivo los infieles no podrían molestar a su sobrino. Algunos de ellos vinieron con nuevas ideas para tratar de persuadir a Abu Ţalib y así lograr que este quitara la protección a su sobrino, en nombre de la solidaridad tribal. Esta solidaridad es básica para vivir en el desierto. Esta fue una idea brillante y fue aplaudida por todos los líderes de las tribus. Después de todo, la solidaridad tribal era mucho más importante para ser tratado con ligereza, incluso por Abu Ţalib, a pesar de todo el amor que tenía por su sobrino.

Los Quraish decidieron enviar a un embajador con Abu Ţalib, ellos eligieron con cuidado de la delegación la cual se dirigía hacia él, y apelar a este en el nombre de la “solidaridad tribal”. Quraish trató de que Abu Ţalib le quitará la protección a su sobrino el Santo Profeta Muĥammad el cual estaba destruyeron esta solidaridad.

Abu Ţalib por supuesto, no tenía la más mínima intención de quitar la protección o el apoyo al Santo Profeta Muĥammad. Pero el, apaciguó la delegación de Quraish con palabras conciliadoras y ellos regresaron.

Los delegados se dieron cuenta que habían vuelto a casa con las manos vacías, pero ellos no se dieron por vencidos a causa de su fracaso; y al poco tiempo después hicieron otro intento para seducir a Abu Ţalib para que le quitara el apoyo al Santo Profeta .Una nueva delegación fue a verlo, las personas que conformaban esta delegación, llevaron consigo a un apuesto joven, Imarah ibn al-Walid, a quien ellos ofrecieron a Abu Ţalib como hijo, si este les entregaba al Santo Profeta.

Abu Ţalib debió reírse de los infieles, en realidad ellos pensaban que él, les daría su propio hijo para que lo asesinaran, ¿y a cambio el tomaría a otro? Esta idea fue ridícula, pero una vez más, Abu Ţalib supo manejar esta situación tan delicada con sutileza, y ellos se fueron.

El segundo intento de los líderes de Quraish para engatusar a Abu Ţalib para que les entregara al Santo Profeta, había fallado una vez más. Cuando ellos vieron que todo había fallado, y todos sus esfuerzos habían sido infructuosos, trataron de hacer algo, realmente drástico.

En la exasperación y la frustración, los responsables políticos de Quraish, adoptaron una posición más fuerte, y enviaron a su tercera delegación para ver a Abu Ţalib. Su propósito era obligarlo a que le entregara al Santo Profeta Muĥammad. El líder de la delegación le dio un ultimato a Abu Ţalib; que les entregara al Santo Profeta Muĥammad o que él tenía que atenerse a las consecuencias por no hacerlo.

Abu Ţalib, era un hombre de un temperamento alegre, y una buena disposición; pero este era un día sombrío en su vida. Él sabía que los Quraish no estaban bromeando, por eso él, llamo al Santo Profeta, y le informó del porqué los representantes de Quraish, y luego le dijo: “Oh vida de tu tío, no me pongas una carga, la cual no pueda soportar”.

El Santo Profeta Muĥammad (BPD) respondió, “Oh, tío mío, si Quraish pone el sol en mi mano derecha y la luna en mi mano izquierda, no me abstendré de la proclamación de la unicidad divina”. Y el cumplimiento de este deber, si triunfo en la expansión del Islam, o si fallo yo moriré en el intento.

Abu Ţalib por supuesto, no tenía ninguna intención de persuadir a su sobrino en la prédica del Islam. El solo estaba probando su resolución, ahora convencido y satisfecho de que él (el Santo Profeta) no desfallecería, él dijo: Adelante hijo mío, haz lo que quieras. Nadie podrá hacerte daño”.

Sir William Muir dijo,

“…pero la idea de la deserción de su protector (Abu Ţalib) lo sobrecogió a (Muĥammad). El estalló en llanto, y se apartó. Luego, Abu Ţalib lo llamo en voz alta: “Oh hijo, de mi hermano, regresa.” Así que el regresó, y Abu Ţalib dijo: Vete en paz, mi sobrino, y di lo que tú quieras". Por mi señor, ciertamente que siempre te apoyaré.[8]

Muĥammad Hasanayn Haykal, dijo,

Abu Ţalib, dijo, “ve adelante sobrino mío, y di lo que te plazca, por el mismo Dios, te juro que yo nunca de traicionare”.

Abu Ţalib, le comunico su decisión a Bani Hashim y a Bani Abu Ţalib, les hablo acerca de su sobrino con gran admiración y un profundo aprecio, de la posición de su sobrino, él les pidió a todos que protegieran a Muĥammad en contra de Quraish. Todos aceptaron hacerlo, excepto Abu Lahab, quien declaró abiertamente su enemistad, hacia él, y se fue al bando enemigo.

Quraish infligió sobre los compañeros de Muĥammad toda clase de injuria, de las cuales él se salvó, debido a la protección de Abu Ţalib, Bani Hashim y Bani Abu Ţalib[9].

Debido a la repetida frustración por Abu Ţalib, la paciencia de los politeístas alcanzó su punto máximo, su maldad se había acumulada por años. Tras el fallo de su tercer representante, ellos se desesperaron y fueron más insolentes, y amenazantes frente a los musulmanes, y resolvieron darle rienda suelta a toda su frustración y furia reprimida sobre estos, desprotegidos musulmanes, y aplastar la nueva fe, con el terror y brutalidad.

Los Quraish, al parecer iban a enloquecer, las primeras víctimas de esa guerra fueron aquellos musulmanes que no tenían clanes en la Meca. Yasir y su esposa, Sumayyah y su hijo ''Ammar que no poseían familia. Por esta razón eran vistos como “extranjeros” en la Meca ya que no había nadie que los protegiera. Todos tres fueron torturados salvajemente por Abu Ÿahl y los otros infieles. La esposa de Yasir, Sumayyah murió durante estas torturas, así ella se convirtió en la primera persona en ser martirizada en el Islam. Y poco después su esposo, Yasir, también falleció y se convirtió en el segundo mártir del Islam.

De esta manera, los esposos tomaron la decisión en el eterno conflicto entre el bien y el mal, la luz y la oscuridad, la verdad y la falsedad, lo correcto y lo incorrecto, el Islam y el paganismo. La elección fue muy difícil pero ellos no desfallecieron, y pagaron gustosamente con sus vidas. Ellos hicieron de sus vidas una ofrenda para el Islam.

Quraish había manchado sus manos con sangre inocente.

En la escala de los mártires, Sumayyah y su esposo Yasir, están entre los más grandes. Ellos fueron asesinados sin ninguna razón, más que su devoción hacia Dios, su amor por el Islam y su Santo Profeta Muĥammad. Aquellos musulmanes que fueron asesinados en la batalla de Badr y Uhud poseían un ejército que los defendía y apoyaba. Pero Sumayyah y su esposo Yasir, no tenían alguien que los defendiera, no poseían armas, y eran los más indefensos de todos los mártires del Islam. Mediante el sacrificio de sus vidas, ellos llevaron la verdad del Islam y construyeron una fuerte estructura de este.

Su martirio fue un triunfo de la fe sobre el materialismo, amigos y enemigos estaban pasmados de verlos desafiar la muerte. Ellos hicieron del sacrificio y el martirio una tradición integral de los hitos del Islam.

Entre los creyentes hay hombres que cumplen lo que han prometido a Dios. Entre ellos hay quienes ya han cumplido su promesa y hay otros que aún esperan y no han cambiado en absoluto. (Corán 33:23)

Notas del Traductor

En la lucha por la verdad, hubo y (hay) muchos quienes sacrifican sus recursos, conocimientos, influencias y hasta la vida misma en la causa y nunca vacilan. Si ellos ganan, la corona del martirio son bendecidos.(A. Yusuf ''Ali).

En los primeros días, Sumayyah, Yasir y 'Ammar, ganaron la distinción de ser la primera familia musulmana en la comunidad islámica. Ahora ellos ganaron otra distinción: Sumayyah y Yasir, se convirtieron en los dos primeros mártires del Islam. El mensajero de Dios, quien sabía cómo y porqué habían sido torturados, los confortó; él les aconsejo la paciencia (Saber) de los verdaderos creyentes y les había dicho que Dios, había construido para ellos un lugar en el paraíso. Su hijo 'Ammar también fue destinado a vestirse con la corona del martirio, al tiempo después.

Si la familia de Yasir fue la primera familia musulmana, ellos también fueron la primera familia de mártires. Cada uno de los miembros de esta bendita familia, murió reivindicando los principios de justicia y de verdad, consagrados en el Islam.

 Dios estuvo complacido de darles, los dos más grandes honores: primacía en la fe y primacía en el martirio.

Como dijimos antes, Bilal, abbab ibn Al-Aratt, Suĥayb ar-Rumi y otros pobres y desprotegidos musulmanes, fueron obligados a permanecer en las tórridas arenas, y fueron azotados por los infieles. La comida y el agua le fueron negados, esperando que el hambre y la fe los hicieran abandonar al Santo Profeta del Islam. En La persecución de los musulmanes, los infieles fueron consistentes, persistentes e innovadores.

Si Quraish, encontraba al Santo Profeta Muĥammad solo, ellos veían la oportunidad para molestarlos. Por supuesto estos querían matarlo, pero ellos tuvieron que frenar esta decisión; si lo mataban, ellos iniciarían una vendetta o incluso una guerra civil.

Una tarde, el mensajero de Dios, fue a la Ka'bah a recitar el Corán. Él estaba recitándolo cuando de repente se encontró rodeado por los politeístas. Ellos lo asediaron y podrían haberle hecho, bastante daño sino hubiese sido por la intercesión de Hariz ibn Abi Halah, el sobrino y el hijo adoptivo de Jadiya, quien llego allí. Él se enfrentó cuerpo a cuerpo para defender el mensajero de Dios de la violencia de los idolatras y politeístas de la Meca.

Hariz ibn Abi Halah pateó y apuñeteo a los paganos, lo más probable es que él llevaba su espada o una daga como todos los árabes lo hacían, pero no quería derramar sangre en la santa Ka'bah. Pero en la gresca uno de los idolatras le lanzó su daga y lo apuñaló repetidas veces. Cayó en el mar de su propia sangre, y murió a causa de las múltiples heridas en el pecho, los hombros y en la sien. Fue el primer musulmán en ser asesinado en los recintos de la Ka'bah.

Hariz era un joven de diecisiete años, que dio su vida para salvar la vida del mensajero de Dios. Por hacer esto el gano la aureola del martirio. Él fue tercer mártir del Islam, su muerte a tan temprana edad, entristeció profundamente al Santo Profeta. Para Jadiya la muerte de Hariz fue una perdida personal, ella lo había criado como su propio hijo, pero ella se olvidó de su tristeza de manera tal que pudiera consolar emocionalmente a su esposo en su pena. Aunque los historiadores árabes, han callado este suceso, muchas amargas disputas, debieron tener lugar en la Meca, entre los musulmanes y los infieles durante años antes de la migración del Profeta del Islam a Medina. Abu Ţalib protegió a su sobrino durante su vida, y después de su muerte, su hijo ''Ali, se hizo cargo de eso.

''Ali, era un adolescente cuando se designó a sí mismo el guardaespaldas del Santo Profeta Muĥammad, después del asesinato de Hariz ibn Abi Halah por los paganos. 'Ali acompaño a su maestro, a donde este fuera cuando salía de casa, él se paraba entre el Profeta y sus enemigos, si un rufián se aproximaba al Santo Profeta Muĥammad de modo amenazante, 'Ali lo retaba inmediatamente y lo enfrentaba. Escribiendo acerca de este periodo de la historia del Islam,

No hubo conflictos externos en la Meca, antes de la Hiÿra (hégira o la migración del Profeta de Meca hacia Medina) pero si hubo muchas en las calles y en los lugares abiertos de la ciudad. Los jóvenes de la Meca tiraban piedras al Profeta, cuando este caminaba junto a ellos y 'Ali le rompía las manos, la nariz, los dientes, las piernas, etc. Fue en estos espacios (campos de batalla) que 'Ali, el león, adquirió todas sus habilidades, estas “batallas” en la Meca, fueron un ensayo del rol que él estaba destinado a jugar los años venideros en Medina, en las luchas armadas entre el Islam y el politeísmo. Fue también en estos días que 'Ali, antes de la Hiÿra se convirtió en la primera línea de defensa del Islam. En verdad o en realidad, él fue la segunda y la última línea del Islam, así él y solo él, permaneció por el resto de su vida.

Quraish torturo, los cuerpos de los desprotegidos musulmanes de la Meca, esperando que estos pudieran compelerlos a abandonar el Islam, pero ellos fallaron, ninguno de estos, “pobres y débiles” alguna vez renegó del Islam. Circunstancias adversas, pueden incluso romper la voluntad de los hombres más fuertes y para los musulmanes las circunstancias no podrían haber sido más adversas. Pero estas circunstancias no pudieron doblegarlos, el Islam los mantuvo unidos.

Para estos “pobres y débiles” musulmanes el Islam fue una “fuerte” experiencia. El Islam le había dado una vida en común, le había puesto un significado a esto, les había dado un propósito, un horizonte. Por esto, ellos rechazaron la seguridad, el confort y los lujos de la vida; y algunos de entre ellos como Sumayyah y su esposo Yasir, rechazaron la vida misma, pero ellos se aferraron a su fe. Ellos murieron en una macabra violencia por parte de los enemigos del Islam, pero no se comprometieron con la falsedad.

Quiera Dios estar complacido con estas nobles y heroicas almas, y quiera Él bendecirlos. Su fe y moral fueron tan inconquistables como la fe y moral de su maestro y líder, el mensajero de Dios. Ellos fueron diamantes que él encontró en la rocas del mundo, ellos fueron poco en número pero invaluables; mejor dicho no es la cantidad si no la calidad y esa calidad fue sublime.

Fuente: Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

Todos derechos reservados. Se permite copiar citando la referencia.

www.islamoriente.com, Fundación Cultural Oriente


[1]Islam, A Way of Life.

[2]Islam, A Way of Life.

[3]Ibíd.

[4]Life of the Messenger of God.

[5] Aquel que llama a la gente a la oración.

[6]The Life of Muĥammad, Cairo, 1936.

[7]Life of the Messenger of God.

[8]The Life of Muĥammad, Londres, 1877.

[9]The Life of Muĥammad, Cairo, 1935.

Palabras claves
historia de persecución,musulmanes,paganos,principios del Islam,Historia del Islam
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Autor
A. A. Razawi
Tema
Historia-Biografía
Sociología
Política-Economía
Publicado
Wed, 20 Jul 2022 - 07:42
By admin , 3 March 2018

Jadiya (gran esposa del profeta) en la historia de la proclamación del Islam

Jadiya (gran esposa del profeta) en la historia de la proclamación del Islam

Por: Por A. A. Razawi

Se había establecido el cimiento para que el Profeta Muĥammad se hiciera cargo de los deberes y responsabilidades de un Profeta y Mensajero.

La oscuridad del paganismo, el error e ignorancia habían permanecido por mucho tiempo, el hombre estaba en un estado de desesperación y no sabía si volvería a ver la luz del amanecer.

Fue la infinita misericordia de Dios la cual escucho las plegarías de la humanidad. En respuesta a este silencio, el sol del Islam se levantó sobre la Meca para vencer la oscuridad del politeísmo en el mundo y proclamar el triunfo de la doctrina del Tauĥid (el monoteísmo).

Muĥammad tenía 40 años de edad cuando por medio del ángel Gabriel, Dios le ordenó que declarara su unicidad a los idolatras y politeístas de todo el mundo, y que proclamara el mensaje de una nueva esperanza de paz, para una humanidad que se encontraba sitiada.

De acuerdo con los mandamientos celestiales, el Profeta Muĥammad hizo el monumental llamado al Islam, el cual cambio el destino de la humanidad para siempre. Aquello que él recibió de Gabriel es un diseño perfecto en los cielos y ahora este debía presentarlo a la humanidad.

Antes de recibir la misión profética, el Santo Profeta Muĥammad permanecía el día y la noche rezando y meditando, tanto en su casa como en la cueva de Hira, como se dijo antes. Una de esas noches en las que él se encontraba en la cueva de Ĥira, el arcángel Gabriel se presentó ante él y le trajo la noticia de que DIOS lo había escogido para ser el último mensajero para este mundo, y le impuso el deber de sacar a la humanidad de apartarse y traerlos hacia el camino de la verdad, y del conocimiento. Luego Gabriel le ordenó a Muĥammad que “leyera” el siguiente versículo.

En el nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso

¡Recita en el nombre de tu Señor, Que creó. Creó al hombre de sangre coagulada!¡Recita!, tu Señor es el Generoso, Que enseñó el uso del cálamo, enseñó al hombre lo que no sabía. (Corán 96: 1-5)

Estos cinco fueron los primeros versículos de la revelación. Los cuales se entregaron al Profeta Muĥammad. En una noche llamada “la noche del poder” o “la noche bendita” (Laylat al-Qadr) en el mes de ramadán (el noveno mes del calendario lunar) en el año 40 del elefante

1. Es el mes de Ramadán, en que fue revelado el Corán como dirección para los hombres y como pruebas claras de la Dirección y del criterio... (Corán 2:185)

2. Lo hemos revelado en la noche del destino. (Corán 97:1)

3. ¡Por la escritura clara! ¡La hemos revelado en una noche bendita! ¡Hemos advertido!(Corán 44:2-3)

La noche del poder, o la noche bendita, sucedió de acuerdo con la tradición islámica, durante las últimas diez noches del mes de ramadán, probablemente entre las noches 21, 23, 25 o 27 de este mes.[1] De acuerdo con el calendario gregoriano, la primera revelación llego al Profeta Muĥammad el 12 de febrero, del año 610 según el cálculo de  Maĥmud Pasha, astrónomo egipcio.

Estos cinco versículos (aleyas) son el comienzo del sura 96 en el sagrado Corán. El nombre de este capítulo es IQRA (lee) o al ALAQ (La sangre coagulada).

Los shi'ahs y sunnitas no coinciden con respecto a la recepción de la Revelación por parte del Profeta Muĥammad, los sunnitas dicen que la aparición del Arcángel Gabriel sorprendió al Profeta Muĥammad y cuando este le ordenó que leyera, él dijo: No ser leer. Esto sucedió tres veces y cada vez que el Profeta decía que no sabía leer, el ángel le presionaba en su pecho. De repente pudo repetir los 5 versículos, a lo que el ángel lo liberó y desapareció

Cuando el ángel Gabriel, despareció, Muĥammad quien ahora “tenía una responsabilidad” la de ser el mensajero de Dios, bajo del risco de Ĥira y se dirigió hacia su casa muy perturbado. Aparentemente la repentina aparición de Gabriel fue una experiencia traumática para él. Este estaba temblando de frio, y al entrar a la casa él le pidió a su esposa Jadiya, que lo arropara con una cobija. Ella hizo lo que el mensajero de Dios le pidió. Una vez que se recuperó un poco del shock él le contó la historia a su esposa y el extraño encuentro con el ángel Gabriel en la cueva de Ĥira.

La narración sunnita acerca de este suceso, se encuentra en el artículo escrito por el Shaykh Aĥmad Zaki Hammad, PHD, titulado “be hopeful” publicado en la revista “Islamic Horizons of the Islamic Sociaty of Northamerica”, en mayo-junio de 1987 en Plainfield indiana:

“El Profeta en las etapas iníciales en la Meca, temía que la experiencia de la revelación fuera algo maligno que lo había atacado y jugado con él mentalmente, desconcertando su tranquilidad y paz mental. Temía de que un ÿinn (genio) lo hubiese afectado. Según una narración autentica registrada en Ŝaĥiĥ al-Bujāri el Profeta preferiría suicidarse, antes de ser tocado por el mal, y ser forzado a corromperse”.

Según la tradición de la escuela shiita, el Santo Profeta Muĥammad nunca se sorprendió o se asustó por la aparición repentina del ángel Gabriel, por el contrario, lo saludo como si lo hubiese estado esperando. Gabriel le dio la noticia que Dios lo había escogido como su ultimo mensajero para la humanidad y lo felicitó por ser elegido para ser el receptor del más grande de todos los honores para un ser humano en este mundo.

El Santo Profeta no vacilo en aceptar la misión de la profecía y no tuvo ningún problema en repetir el primer versículo de la revelación. El los leyó y los repitió sin esfuerzo, espontáneamente, a decir verdad Gabriel no era extraño para él, y también sabía que como siervo de Dios, su propia razón eral levar a cabo la misión impuesta a él por Dios, era un misionero, incluso antes de que Gabriel lo visitara. Gabriel tan solo le dio una señal para que el comenzara con su misión.

La escuela Shiíta, dice que otra cosa que Gabriel no hizo fue obligar al Profeta mediante el contacto físico para que este leyera y si él lo hizo ciertamente sería una manera grotesca de enseñarle a leer mediante los apretones y empujones. Además los shi'ahs sostienen que el Santo Profeta nunca contempló en su vida la idea de suicidarse, incluso ni en los más crudos momentos; y nunca sucedió que se viera tocado por el “mal” o ser tentado por la corrupción o contaminación.

En este contexto los musulmanes shi'ahs agregan los siguientes dos versículos del sagrado Corán, los cuales parecen ser lógicos y estar conectados con este episodio.

1. Ciertamente no tienes ninguna autoridad sobre Mis Siervos" "¡tu Señor basta como protector! (Corán 17:65)

Dios mismo protege a su sincero y verdadero siervo, de las garras de Iblis (el demonio); él no puede tener autoridad sobre ellos, y ellos nunca pueden ser tentados o corrompidos.

2. Dios salvará a quienes le hayan temido, librándoles del castigo: no sufrirán mal ni estarán tristes. (Corán 39:61)

Ningún mal podría tocar a Muĥammad, el Santo Profeta y el elegido por el propio Dios, bajo la protección divina él estaba a salvo de todo mal. Él vivió bajo la jurisdicción divina todo el tiempo.

Además el Santo Profeta no sintió temor por la magnitud de la tarea, la cual se le encomendó. El comprendió que en la ejecución de su deber, se enfrentaría a una gran oposición por parte de todo el mundo pagano. El estado de su ansiedad era palpable. Por esto, abandonó la cueva de Ĥira, con un sombrío estado mental. Él le pidió a Jadiya que lo cubriera con una cobija y se sentó, y le contó los eventos acontecidos en la cueva de Ĥira.

Cuando Jadiya escucho la historia que el Santo Profeta Muĥammad le contó, ella lo reconfortó diciéndole: “Hoy hijo de mi tío, alégrate”. Dios te ha escogido para ser su mensajero. Tú siempre fuiste amable con tus vecinos, servicial con tus parientes, generoso con los huérfanos, las viudas y con los pobres, amigo de los extranjeros, Dios nunca te abandonara.

R.V.C. Bodley, dijo:

“Dios es mi protector, Oh Abul-Qāsim, dijo Jadiya: “Regocíjate y confórtate. Él en quien sus manos esta, la vida de Jadiya, es mi testigo, de que tú serás el mensajero para su gente, luego, ella agrego: ¿Acaso no has sido servicial con tu familia, amable con tus vecinos, caritativo con los pobres, hospitalario con los extranjeros, veraz de palabra y siempre defendiste la verdad”.[2]

Es posible que el Santo Profeta, por un momento se abrumara al pensar en su gran responsabilidad frente a Dios, pero cuando escuchó las palabras de apoyo de Jadiya, inmediatamente se tranquilizó. Ella lo tranquilizó y lo convención de que la mano de Dios estaba sobre sus hombros, y que lo ayudaría en sus deberes y le permitiría sobrepasar los obstáculos.

El Santo Profeta Muĥammad se reunió con Jadiya, desde ese momento, él supo que ella era un instrumento a través del cual Dios reconfortaría su coraje, si alguna vez se veía afligido, y reconfortaría su moral si en algún momento se vieran caída.

El siguiente versículo del sagrado Corán parece también apoyar el punto de vista Shiíta:

Y –recuerda- cuando concertamos un pacto con los Profetas, contigo, con Noé, con Abraham, con Moisés y con Jesús, hijo de María- pacto solemne, para pedir cuenta de su sinceridad a los sinceros. Y para los infieles ha preparado un castigo doloroso. (Corán 33:7-8)

Nota del traductor

Es implícito que todas las cosas creadas siguen la orden de Dios, la cuál es la ley de los seres, pero hay una ley especial para todos los Profetas, estricta y solemne, que es que ellos levaran a cabo su misión, proclamaran la verdad divina, sin temor ni favor y siempre están listos a su servicio en todas las circunstancias. Esto les da a ellos su posición y dignidad, y su gran responsabilidad con respecto a la gente, a la cual ellos vienen a instruir y llevarlos al camino recto. (A. Yusuf 'Ali).

Los musulmanes shi'ahs, aseguran que Dios había tomado un juramento del Santo Profeta Muĥammad para entregar su último mensaje a la humanidad. Por esto, ellos no están de acuerdo con aquellos historiadores, que alegan que el Santo Profeta reaccionó sorprendido con la visita del ángel Gabriel, con asombro, temor y sorpresa. Tal reacción, dicen ellos no atinan con su temperamento y no son consistentes con el carácter de su pacto solemne.

Tras un pequeño receso, Gabriel se apareció una vez más ante el Santo Profeta Muĥammad, cuando él se encontraba en la cueva de Ĥira y le presentó la segunda revelación, la cual es la siguiente:

¡Tú, el envuelto en un manto!

¡Levántate y advierte!

A tu Señor ¡ensálzate! (Corán 74:1, 2,3)

La orden del cielo de “levantarse y advertir” fue la señal para que Muĥammad (el envuelto en el manto) empezara su trabajo. Gabriel habló con él acerca de sus nuevas obligaciones, de las cuales la principal era, destruir la adoración de falsos dioses y establecer la bandera del Tauĥid – la doctrina de la Unicidad del creador en el mundo; y que debía invitar a la humanidad a la verdadera fe- el Islam. Islam significa someterse a Dios, y reconocer que Muĥammad es su siervo y mensajero.

A.L.R. Esta es la escritura que te hemos revelado para que, con permiso de tu Señor, saques a los hombres de las tinieblas a la luz, a la vía del Poderoso, del Loable. (Corán 14:1)

Muĥammad debería guiar a la humanidad de las profundidades de la oscuridad hacia la luz.

¿Cómo iba Muĥammad a guiar a la humanidad de las profundidades de la oscuridad hacia la luz? Esta pregunta es respondida por el sagrado Corán en el siguiente versículo:

Igual que os hemos mandado un Enviado de entre vosotros para que os recite Nuestras aleyas, para que os purifique, para que os enseñe la Escritura y la Sabiduría, para que os enseñe lo que no sabíais. (Corán 2:151)

El Sagrado Corán es preciso y específico, en la definición del concepto de su deber para el Santo Profeta. Él debía sacar y guiar a la humanidad de las profundidades de la oscuridad hacia la luz, mediante:

1. Enumerar los signos de Dios.

2. Santificar a la humanidad.

3. Enseñarle la escritura y la sabiduría.

4. Impartir un nuevo conocimiento para esto.

En ángel Gabriel y el Profeta Muĥammad salieron de la cueva de Ĥira. Gabriel le enseñó cómo hacer la Ablución (wużu, la purificación antes de la oración). El Santo Profeta Muĥammad hizo la oración y luego ambos hicieron la oración que fue dirigida por Gabriel.

Cuando la oración finalizó, Gabriel se despidió del Santo Profeta Muĥammad y desapareció en el cielo.

En la noche, el Santo Profeta regresó a su casa, y consciente de su nueva tarea “de levantarse y amonestar”. Él debía predicar el Islam, la religión de Dios para todo el mundo. Él debía empezar por su propia casa, predicándole a su esposa.

El Santo Profeta le informó a Jadiya sobre la segunda visita de Gabriel, y el deber impuesto por Dios de invitarla al Islam.

Para Jadiya, los antecedentes y la integra moral de su esposo, fueron un testimonio incuestionable de que su esposo era un mensajero divino, y ella aceptó el Islam. En verdad, entre ella y el Islam, existía una afinidad ideológica. Por esto, cuando el Santo Profeta Muĥammad le presentó el Islam, al instante ella lo reconoció y rápidamente lo acepto. Ella creía que el creador era uno y que Muĥammad era su mensajero y declaró:

 Testifico que no hay más Dios que Dios, y testifico que Muĥammad es su siervo y mensajero.

Muĥammad, el nuevo mensajero de Dios, se había ganado su primer seguidor Jadiya, su esposa, ella fue la primera, en afirmar su fe en el Tauĥid (unicidad de Dios) y la primera en reconocer a Muĥammad como el mensajero de Dios para toda la humanidad. Ella fue la primera musulmana.

El Santo Profeta Muĥammad había dado el Islam a Jadiya, él le explicó su significado y la inicio en esto. Le dijo que la obediencia y el amor por Dios era el centro de toda la estructura llamada Islam.

Luego el Profeta le enseño a Jadiya cómo realizar la ablución y como rezar. Ella hizo la ablución y ambos realizaron la oración, la cual fue dirigida por el Profeta Muĥammad. Después de la oración, ambos agradecieron a Dios por haberles dado la bendición del Islam, y también por las bendiciones de la oración (Ŝalāt) por medio de la cual Dios le recibió.

Por medio de la oración, Jadiya pronto encontró “la puerta que la conducía a la gracia de la misericordia de Dios”. Los siervos humildes de Dios deben pasar a través, de esta puerta para tener acceso hacia su tribunal y recibir la gracia y la misericordia de parte de Él. Ella encontró que la oración (Ŝalāt) era una perfecta renovación y satisfacción.

Jadiya la primera musulmana y la primera en someterse a Dios junto a su esposo. Ahora no interesa quien compile la lista de los primeros conversos al Islam, su nombre siempre será el primero, ningún historiador puede alterar este hecho. El honor del primer musulmán pertenece a Jadiya, y será suyo por toda la eternidad.

Después de su inducción al Islam, Jadiya adoptó el siguiente credo

Di: "A mí, mi Señor me ha dirigido a una vía recta, una fe verdadera, la religión de Abraham, que fue Ĥanîf y no asociador"

Di: "Mi azalá, mis prácticas de piedad, mi vida y mi muerte pertenecen a Dios, Señor del universo.

No tiene asociado. Se me ha ordenado esto y soy el primero en someterse". (Corán 6:161-163)

Washington Irving dijo:

Después del primer encuentro con Gabriel, Muĥammad llego agitado y tembloroso a donde Jadiya. Ella vio todo con los ojos de la fe. “Alégrate, son buenas nuevas las que tú traes” dijo ella: por Él, por aquel que tiene mi alma en sus manos, yo te admirare como el Profeta de nuestra nación. Regocíjate, agregó ella, Dios no permitirá que caigas en vergüenza. ¿No fuiste acaso amoroso con tus familiares, bondadoso con tus vecinos, caritativo con los pobres, hospitalario con los extranjeros, veraz con tu palabra y siempre defendiste la verdad?[3]

A. Yusuf ''Ali dijo:

A los veinticinco años el (Muĥammad) se unió en el sagrado matrimonio con Jadiya, la grande, la noble dama, quien fue su amiga cuando él no tenía recursos materiales, confió en él, cuando era poco conocido, lo animo y entendió en su lucha espiritual, creyó en él, cuando en un paso tembloroso el atendió el llamado y soporto el ultraje, la persecución, amenazas y torturas, y fue su ayudante de toda la vida, hasta que se reunió con los Santos a sus cincuenta y un años, una mujer perfecta la madre de aquellos que creen.[4]

Cuando Muĥammad el enviado de Dios designó a su primo, 'Ali ibn Abu Ţalib, tenía diez años. Siendo tan joven, el mostró una notable comprensión de aquellos sucesos que habían tenido lugar a su alrededor, y fue altamente dotado con la capacidad para hacer parte de la experiencia religiosa de su guardián. Por esta razón impacientemente declaró su creencia en la unicidad de Dios y que Muĥammad era el mensajero de Dios y no veía la hora de rezar junto al Profeta Muĥammad y su esposa Jadiya. El deseaba ir a la presencia de Dios en compañía de su mensajero.

El Santo Profeta le enseñó a 'Ali, como hacer la ablución y a como rezar, desde entonces Muĥammad nunca fue visto rezando sin la compañía de 'Ali. El chico también memorizaba los versículos del sagrado Corán, tan pronto era revelado al Santo Profeta. Así que el creció con el noble Corán. En realidad, 'Ali y el Sagrado Corán crecieron juntos como gemelos en la casa del Santo Profeta y la gran dama Jadiya.

'Ali vivió en un ambiente vibrante con los hitos del Islam.

A través de dicha acción el Islam se convirtió en parte de la sangre de 'Ali ibn Abi Ţalib, el joven protegido de Muĥammad. El Islam era una parte de su ser.

Muĥammad el mensajero de Dios, había encontrado la primera musulmana en Jadiya, y el primer hombre en 'Ali ibn Abi Ţalib.

Muĥammad ibn Isĥāq dijo:

'Ali fue el primer hombre en creer en el apóstol de Dios, en rezar junto a él y en creer en su mensaje, a la edad de diez años Dios lo favoreció con ser criado bajo la protección del apóstol antes que el Islam empezara.[5]

Muĥammad Hasanayn Haykal dijo:

''Ali fue el primer joven en entrar al Islam. Tras el Zayd ibn Hariz, un cliente de Muĥammad.

El Islam permaneció confinado a una casa. Junto a Muĥammad, los conversos a la nueva fe, fueron su esposa, su primo y su cliente.[6]

Marmaduke Pickthall dijo:

El primero de todos sus conversos fue su esposa Jadiya, el segundo su primo a quien él había adoptado, y el tercero su siervo Zayd[7].

 Abdul.lah Yusuf ''Ali dijo:

Su primo 'Ali, el bien amado, nació cuando Muĥammad tenía treinta años de edad, el apareció como el buen modelo del hombre perfecto. Aquel que está en la defensa y empleó su fuerza y habilidad,

Manteniendo una vida austera, para apoyar una causa tan noble,

Y colocó sin reservas su caballería, su proeza, su ingenio, aprendizaje y su espada.

Al servicio de este poderoso mensajero de Dios. Jadiya creyó,

Con una fe, por encima de todas las otras mujeres; ''Ali, el bien amado, entonces un niño de diez años, pero con un corazón como el de un león, empeñaba su fe y desde ese momento se convirtió en la mano derecha del Islam.[8]

El tercero en creer en el Islam fue Zayd ibn Hariz, un esclavo liberado por Muĥammad, y miembro de su casa.

T.  Andrae dijo:                                           

Zayd fue uno de los primeros en aceptar el Islam, a decir verdad el tercero tras Jadiya y 'Ali.[9]

''Ali ibn Abi Ţalib, fue el primer hombre en aceptar el Islam, y su aceptación está por encima de cualquier cuestionamiento. El Dr. Sir Muĥammad Iqbal, el filósofo, y poeta indo pakistaní, lo llamo no el primero sino el “principal musulmán”.

''Ali fue el principal musulmán, ningún hombre lo precedió en aceptar el Islam. Pero él fue el principal musulmán, al servicio del Islam y a su mensajero él Santo Profeta, tal como lo revela el pasar de los años.

Muĥammad ibn Isĥāq, el biógrafo del Santo Profeta Muĥammad  cita los siguientes en su Sirah:

“De Yahya ibn al-Ash’ath ibn Qays al-Kindi de su padre, de su abuelo ‘Afif:

Al-Abbas ibn 'Abd al-Al-Muttalib, era un amigo mío que solía a menudo ir al Yemen a comprar plantas aromáticas y venderlas durante la feria. Cierto día, estando junto a él, llegó un hombre se lavó el rostro, los brazos, froto su cabeza y luego los pies; entonces, se paró y empezó a rezar, luego una mujer llego hizo lo mismo y se paró a rezar igual.

Poco después un jovencito cercano a la madurez, hizo lo mismo que los anteriores y rezó a su lado. Le pregunte al Al-Abbas, que están haciendo esas personas y él respondió: ese es mi sobrino Muĥammad ibn 'Abdul-lah ibn Abdul-Muttalib, que dice que DIOS lo ha enviado como Profeta; el otro es el hijo de mi hermano 'Ali ibn Abi Ţalib, quien lo ha seguido en su religión; y la tercera es su esposa Jadiya bint Juwaylid quien también lo sigue:

Afif dijo, después que se había convertido en musulmán y cuando el Islam se había establecido firmemente en su corazón, me gustaría haber sido el cuarto”.

El cuarto en aceptar el Islam fue Abu Bakr un mercader de la Meca.

Al principio el Santo Profeta predicaba el Islam secretamente, solo invitaba al Islam a aquellas personas en quienes el confiaba, y quienes eran sus amigos personales. El puñado de neófitos que él se ganó, mantenían un bajo perfil en la Meca.

Muĥammad Hasanayn Haykal dijo:

Por el temor, la enemistad y el antagonismo de Quraish, debido a la partida de la idolatría, por esta razón los nuevos musulmanes escondían su conversión.[10]

Entre los primeros conversos al Islam se encontraban Yasir su esposa Sumayyah; y sus hijos, ''Ammar. Ellos son notables, ya que ellos fueron la primera familia completa que acepto el Islam simultáneamente, y estos los convirtió en la primera familia islámica, a parte de la familia del Santo Profeta.

Otro de los primeros fue Abu Darr al-Ghifari de la tribu de Ghifar, años después, notables por su gran amor, justicia y verdad.

A través, del esfuerzo de Abu Bakr el cuarto musulmán, otro pequeño número de mecanos, aceptaron el Islam. Entre ellos 'Uzman ibn Affan, el futuro califa de los musulmanes, también Talhah, Zubayr, Abdu Raĥmānibn Awf, Sad ibn Abi Waqqas, y Abu Ubaydah Ÿarrah.

Abu Abdul.lah Arqam ibn Abil-Arqam era un hombre de veinte años, que pertenecía al clan de Quraish Makhzum, y era un exitoso negociante. Vivía en una gran casa en el valle de Safa, el también escuchó el llamado del Islam y lo aceptó, y colocó su casa Dar al-Arqam al servicio del Profeta del Islam.

Para ese tiempo el número de musulmanes era muy poco, por esto no se atrevían a realizar sus oraciones en público o en la Ka'bah. El Profeta agradecidamente aceptó el ofrecimiento de Arqam, y los musulmanes se reunían en su casa para realizar las oraciones en comunidad. Así dar al-Arqam se convirtió, al dar al Islam el centro misionero del Islam, y el primer lugar de reunión de los musulmanes.

Tres años transcurrieron de esta manera pero al cuarto año del llamado, el Santo Profeta Muĥammad se le dio la orden divina de invitar a sus propios familiares al Islam de una forma pública.

Advierte a los miembros más allegados de tu tribu. (Corán 26:214)

La familia de Muĥammad, incluía a los miembros de Bani Hashim y a Bani Abdul-Muttalib. El Profeta ordenó a su joven primo, que invitará a los jefes al banquete, a lo cual cuarenta de ellos respondieron a la invitación.

Los invitados se reunieron en la sala de la casa de Abu Ţalib, una vez que comieron, Muĥammad, el mensajero de DIOS, se puso de pie y se dirigió a ellos, entre los invitados estaba Abu Lahab, un tío paterno del Profeta, que había probablemente escuchado lo que su sobrino estaba haciendo en secreto, y se suponía que esta era la razón por la cual había invitado al Bani Hashim a la fiesta. El Santo Profeta Muĥammad, había empezado a hablar cuando Abu Lahab bruscamente lo interrumpió y se dirigió a la reunión diciendo:

“Hermanos, primos y tíos, no escuchen a este renegado, y no abandonen la religión de sus ancestros, si este los invita a una nueva. Si lo hacen recuerden que levantarán la ira de todos los árabes, en contra suya. Y ustedes no poseen la fuerza para pelear, en contra de ellos, después de todos ustedes son un puñado. Esto debe ser de su interés, el mantenerse firme en su religión”.

Abu Lahab mediante su discurso logro causar confusión, entre los presentes. Todos se pusieron de pie y empezaron a codearse unos a otros. Luego empezaron a abandonar la reunión y pronto el salón estaba vació.

El primer intento del Profeta para invitar a su familia al Islam había fallado. Pero el Profeta hizo caso omiso y nuevamente le dijo 'Ali, su primo, que invitara por segunda vez a las mismas personas.

Al poco tiempo, después los invitados llegaron y el Santo Profeta se dirigió a ellos diciendo:

“Doy gracias a Dios, por su misericordia. Alabado sea Dios, y busco su guía y en Él me encomiendo. Él es Beneficio, Benevolente, y es el Graciabilísimo y Misericordioso.

Tras esto el Santo Profeta dijo:

“Testificó que no hay más Dios que Dios. Él no tiene coparticipe, y yo soy su mensajero, Dios me ha ordenado que los invite a su religión, el Islam, diciendo: Y convoca a los familiares más cercanos.

Por esto, los advierto que abandonen su credo y testifiquen que no hay más Dios que Dios, y que yo soy su mensajero. Oh hijos de Abdul-Muttalib, nunca nadie les trajo algo mejor. Si lo aceptan su bienestar estará asegurado en esta vida y en la otra. ¿Quién de ustedes me apoya en este momento? ¿Quién compartirá conmigo este trabajo? ¿Quién será mi vice regente, mi diputado y mi Visir?

Había cuarenta invitados en la sala. El Profeta Muĥammad se detuvo para evaluar el impacto de sus palabras sobre ellos. Ninguno en la audiencia parecía moverse. Al final cuando el silencio era demasiado opresivo, el joven 'Ali se paró y dijo que el apoyaría al mensajero de Dios; compartiría su pesado trabajo y sería su vice regente, su diputado y su visir.

Pero el Profeta Muĥammad le dijo a 'Ali, que se sentará y le dijo que esperaba para ver si alguien mayor que tu responde a mi llamado.

Nuevamente el Profeta extendió su invitación, pero tampoco hubo una respuesta. Nuevamente el silencio invadió el recinto. Una vez más 'Ali se puso de pie y ofreció sus servicios, pero el Profeta aún estaba esperando que alguno de los miembros mayores del clan aceptara la invitación, y le pidió a 'Ali que esperara. Luego por tercera vez el Santo Profeta invitó a los miembros del clan, a considerar su invitación, y lo mismo que había ocurrido anteriormente sucedió. Ninguno en la reunión mostró interés en aquello que el Profeta había dicho, el observó que la gente estaba con sus miradas atónitas, pero ninguno se movió. A lo largo el contemplo la figura solitaria de 'Ali, rompiendo el silencio de los adultos, ofreciendo sus servicios por tercera vez.

Esta vez el mensajero de Dios, acepto el ofrecimiento de ''Ali. Lo acerco junto a su pecho y dijo a la asamblea, este es mi Visir, mi sucesor, y mi vice regente. Así que escúchenlo y obedezcan sus órdenes.

Edward Gibbon dijo:

Tres años fueron empleados para la conversión de catorce politeístas, secretamente, este fue el primer fruto de la misión profética de Muĥammad, pero en el cuarto año el asumió el ofició profético, resolvió impartir la luz de la verdad a su familia, para esto preparó un banquete para cuarenta invitados del clan Bani Hashim. “Amigos y familiares”, dijo Muĥammad: les ofrezco un regalo que nadie más podrá ofrecerles, los tesoros de este mundo y el otro. Dios me ha encomendado que los llame a su servicio. ¿Quién de ustedes me apoyaren esta labor? ¿Quién será mi compañero y visir? Nadie respondió hasta que ese silencio sepulcral fue roto por el coraje, de un joven de tan solo catorce años llamado ''Ali. Diciendo “Oh Profeta yo soy el hombre que romperá los dientes, hará que sus ojos lloren, quebrará las piernas y provocaré que las costillas rompan las barrigas de cualquier que se levante en contra tuya o Profeta seré tu visir, sobre ellos. Muĥammad aceptó su ofrecimiento, y Abu Ţalib fue exhortado irónicamente a obedecer y respetar a su hijo.[11]

Washington Irving, dijo:

“Oh hijos de Abdul-Muttalib”, dijo Muĥammad d, con entusiasmo, Dios, les ha concedido el más precioso regalo entre todos los hombres, en su nombre yo les ofrezco a ustedes, las bendiciones de este mundo y la felicidad eterna en el otro. ¿Quién entre ustedes me ayudará con esta carga?, ¿Quién será mi hermano, capitán y visir?

Todos permanecieron en silencio; algunos se cuestionaban, otros se reían con incredulidad y burla. A lo lejos, 'Ali, se levantó, con el vigor de la juventud, ofreciéndose así mismo al servicio del Profeta, aun reconociendo modestamente su juventud y la modalidad física. Muĥammad lo abrazó, y lo puso junto a su pecho. Exclamo el Profeta, miren a mi hermano, mi visir, mi vicegerente, “o sea que escuchen sus palabras y obedézcanlo.[12]

Sir.  Richard Burton dijo:

Tras un largo periodo de meditación, luchando con la ira, debido al absurdo fanatismo de los judíos, la superstición de los sirios y árabes cristianos, con los antipáticos idolatras y la incredulidad de sus paisanos, también un entusiasta (¡y qué gran alma no ha sido entusiasta?), el (Muĥammad) determinó reformar aquellos abusos , los cuales dicto la revelación. Despreciable para los sabios y perjudicial para el vulgo. Él se presentó a sí mismo, como inspiración a un cuerpo de sus parientes y compañeros del clan. Excepto que este gano para él un prosélito es más valioso que miles de sables en la persona de ''Ali el hijo de Abu Ţalib.

'Ali había ofrecido sus servicios a Muĥammad, el mensajero de Dios, los cuales fueron aceptados por este. A las personas mayores de las tribus, la conducta de 'Ali, podría haberle parecido apresurada, pero el muy pronto probó, que él poseía la fortaleza para lograr mucho más que otros. El mensajero de DIOS por su parte aceptó el ofrecimiento, no solo con una expresión de gratitud y alegría, sino que declaró que 'Ali era, desde ese momento su vice regente su visir. La declaración del Santo Profeta, fue rotunda y univoca, es tonto y equivocado como algunas personas piensan de que la vice regencia de Muĥammad estaba confinada solo a la tribu de Bani Hashim; debido a que esta era una reunión o asamblea de Bani Hashim, pero el mismo Santo Profeta no restringió la vice regencia de 'Ali a Bani Hashim; por el contrario ''Ali fue su vice regente para todos los musulmanes en todos los tiempos.

El banquete, en el cual Muĥammad d, el mensajero de Dios designó a 'Ali para que fuera su sucesor, es tan famoso en la historia como el banquete de Dhul-'Ashirah. Este nombre procede del mismo sagrado Corán (capitulo 26 versículo 214). Extrañamente Sir. William Muir ha declarado este evento histórico “apócrifo". Pero ¿qué es lo apócrifo o improbable, acerca de esto?, ¿podría ser algo más lógico que la proclamación para el mensajero de Dios, que empezar su trabajo de expansión islámica en su propia casa y con los miembros de su propia familia y clan, especialmente después de haberse ordenado expresamente por Dios, que convocará a sus familiares más cercanos?.

La fiesta de Dhul-'Ashirah en la cual Muĥammad el apóstol de Dios, designó a 'Ali ibn Abi Ţalib como su sucesor, es un evento histórico y su autenticidad ha sido confirmada entre otros por los siguientes historiadores árabes:

1. Tabari, Historia, volumen II, p. 217.

2. Ibn al-Athir, Historia, Volumen II, p.22.

3. Abu’l-Fida, Historia, Volumen I, p. 116.

En un escrito de 'Ali en este tiempo, Sir William Muir dijo:

Su (Muĥammad) primo, ''Ali, de trece o catorce años de edad para esta época, ya había mostrado toques de sabiduría y juicio, los cuales lo distinguieron por siempre, aunque poseía un coraje indomable, le faltaba la energía, la cual haría de él un efectivo propagador del Islam. El creció bajo la fe de Muĥammad, y su temprana convicción, fortaleció su vida en adelante.[13]

Tenemos muchas reservaciones acerca de los dichos del señor William Muir, que 'Ali carecía de la energía que lo harían un efectivo propagador del Islam. 'Ali no ahorro energías. En todas las crisis del Islam, Muĥammad el mensajero el Islam, lo eligió para que llevara a cabo las misiones más peligrosas y él siempre las cumplió.

Como misionero, 'Ali también siempre era sin igual. No había nadie entre los compañeros del Profeta que fuera un mejor propagador del Islam que ''Ali. El promulgó las primeras cuarenta suras de la aleya  la (Inmunidad), el noveno capítulo del sagrado Corán, a los paganos en la Meca, así como el primer misionero del Islam. Como representante del mismo Profeta de DIOS, y este fue ''Ali quien llevó a todas las tribus al Islam.

Muĥammad, el mensajero de Dios, crió a ''Ali como su propio hijo, y si este último hubiese sido privado de algo, él lo sabría. El designo a 'Ali como su visir, su sucesor, su vice regente; en un tiempo cuando ninguno podría imaginarse el futuro del Islam. Este solo aspecto señala la ilimitada confianza que el Santo Profeta tenía en aquel joven de catorce años.

'Ali simbolizaba la esperanza y las aspiraciones del Islam. En la gran revolución, la cual el Santo Profeta puso en marcha en la fiesta de Ashura, él había movilizado el dinamismo y el idealismo, el fervor y el vigor de la juventud; 'Ali personificaba todo esto.

Dos cosas sucedieron en la fiesta: la primera, que el Santo Profeta hizo la proclamación del Islam abierta. Ya que este era un movimiento que hacía en secreto. En la fiesta para sus familiares, el Santo Profeta había cruzado la línea, y ahora no había forma de regresarse .La hora de llevar el mensaje más allá de su clan había llegado – primero a los Quraishitas de la Meca, luego a todos los árabes y finalmente al resto del mundo. El segundo punto, es que el encontró en ''Ali, quien era la materialización del coraje, devoción y resolución. Y era más fuerte que mil sables.

Se narra que un día después del segundo banquete de Dhul-'Ashirah, el Santo Profeta subió a la montaña de Safar, cerca de la Ka'bah y gritó: “Oh, hijos de Fihr, Oh hijos de Lu’ay; Oh hijos de Adi; y el resto de todos los Quraish, acérquense, y escúchenme, tengo algo muy importante que decirles.

Muchos de los mecanos, que escucharon su voz, se acercaron a escucharlo. Dirigiéndose a ellos, él dijo: “si yo les dijera que detrás de esta montañas, está escondido un ejército, el cual los está vigilando y pronto los atacará mientras ustedes duermen. ¿Ustedes me creerían?, ellos dijeron si te creeríamos, porque nosotros nunca te hemos escuchado diciendo una mentira.

“Si esto así, dijo Muĥammad, entonces escúchenme con atención: el señor de los cielos y la tierra me ha ordenado, que les informe de los duros tiempos que están por venir. Si ustedes prestan atención, pueden salvarse de la perdición…” el solo llegó a esto, cuando Abu Lahab quien estaba entre los presentes, lo interrumpió por segunda vez diciendo “muérete. Nos hiciste perder nuestro tiempo solo para decirnos esto, no queremos escucharte, no nos llames de nuevo”.

En adelante, Abu Lahab se convirtió prácticamente en la sombra del Profeta, donde estaba el Profeta. Él iba a atrás, si el Profeta empezaba a leer el Corán o algo más, Abu Lahab lo interrumpía o empezaba a protestarle, el odio y la hostilidad de Abu Lahab hacia el Profeta y el Islam, fueron compartidos con su esposa, Ummu Yamil. Ambos fueron maldecidos por Dios, debido a su perversidad, en el capítulo 111 del sagrado Corán.

Fuente: Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

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www.islamoriente.com; Fundación Cultural Oriente


[1] De acuerdo a la tradición de los imames, Laylat al-Qadr podría ser la noche 19, 21, 23 de Ramadán.

[2]The Messenger, the Life of Muĥammad, 1946.

[3]The Life of Muĥammad.

[4]Introduction to the Translation and Commentary of the Holy Quran.

[5]The Life of the Messenger of God.

[6]The Life of Muĥammad, Cairo, 1935.

[7]Introduction to the Translation and Commentary of the Holy Quran, 1975.

[8]Introduction to the Translation and Commentary of the Holy Quran.

[9]Muĥammad, the Man and his Faith, 1960.

[10]The Life of Muĥammad,Cairo 1935.

[11]The Decline and Fall of the Roman Empire.

[12]The Life of Muĥammad.

[13]The Life of Muĥammad.

Palabras claves
Jadiya,esposa del profeta,historia,proclamación del Islam,Historia del Islam
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Jadiya, Khadija (gran esposa del profeta) en la historia de la proclamación del Islam.pdf (164.03 KB)
Autor
A. A. Razawi
Tema
Historia-Biografía
Sociología
Mujer-Familia-Educación
Publicado
Thu, 30 Oct 2014 - 06:42
By admin , 3 March 2018

El matrimonio del Profeta del Islam con Jadiya (la paz sea con ellos)

El matrimonio del Profeta del Islam con Jadiya (la paz sea con ellos)

Por: Por A. A. Razawi

La expedición comercial de Muĥammad (BPD) a Siria se convirtió en el preludio para su matrimonio con Jadiya.

El traductor y comentador del Sagrado Corán, A. Yusuf ''Ali, posee, La siguientes cuestiones retoricas en este contexto:

Podemos preguntarnos de la reunión de Jacob con José, o de Moisés con Aarón, o de Muĥammad el Santo Profeta con la Dama Jadiya?

No, no podemos. Fue un decreto de Dios que dos de sus siervos – Muĥammad y Jadiya – se unieran en matrimonio, como ellos lo hicieron.

Es dicho por una de las más cercanas amigas de Jadiya, Nafisah hija de Munyah, que era una de las más noble dama de la Meca, ella sabía que Jadiya había rechazado muchas propuestas de matrimonio. Al principio ella se preguntaba si había algún hombre en Arabia que pudiese llenar los requisitos de ella. Esta había discutido muchas veces este tema con Jadiya. Finalmente ella tuvo una última discusión con ella, la cual la convención que Jadiya no se había impresionado por las riquezas, el rango o el poder de los pretendientes de la Meca. Lo que en realidad impresionaba a Jadiya su amiga, era el verdadero carácter. Jadiya solo admiraba a un hombre por sus principios éticos y morales.

Nafisah también supo que había un hombre con tales características en la Meca y su nombre era Muĥammad.

Se reporta que un día Muĥammad regresaba a su casa de la Ka'bah cuando Nafisah lo detuvo, y la siguiente conversación tuvo lugar entre ellos:

Nafisah: O Muĥammad, tu eres un hombre joven y eres soltero. Hombres muchos más jóvenes que tú ya se han casado; e incluso algunos tienen hijos, ¿por qué tú no te has casado aún?

Muĥammad: Yo no puedo costear un matrimonio, no tengo el suficiente dinero para casarme.

Nafisah: ¿Qué responderías tú, si te pudieras casar con una mujer bella, rica, con estatus y honor, a pesar de tu pobreza actual?

Muĥammad: ¿Quién podría ser esta mujer?

Nafisah: Tal mujer es Jadiya la hija de Juwaylid.

Muĥammad: ¿Jadiya? ¿Es posible qué Jadiya se case conmigo? Tú sabes que muchos hombres ricos, poderosos, príncipes y jefes de tribus le han propuesto matrimonio a ella, y han sido rechazados.

Nafisah: Si tú estás de acuerdo en casarte con ella, solo dilo y yo me encargare del resto. Yo arreglaré todo.

Muĥammad quiso informarle a su tío y guardián Abu Ţalib, acerca de la propuesta de Nafisah, y consultarle a él, antes de dar una respuesta.

Abu Ţalib conocía a Jadiya tanto como a su sobrino y aceptó la propuesta de Nafisah. No tenía ninguna duda que Muĥammad y Jadiya eran la pareja ideal. El por esto le dio su bendición a la propuesta de matrimonio. Con eso, Muĥammad le dijo a Nafisah que su propuesta era aceptada y que tenía el aval para negociar en su nombre su matrimonio con Jadiya.

Una vez que Abu Ţalib aprobó el hecho, él envió a su hermana Safiyyah en busca de Jadiya para hablar con ella acerca de la propuesta matrimonial. Mientras tanto Nafisah, ya había hecho el trabajo y Jadiya estaba esperando la visita por parte de uno de sus futuros familiares políticos. Ella cordialmente recibió a Safiyyah, la atendió y le dijo que ella (Jadiya) había elegido a su sobrino (Safiyyah) para que fuese su compañero sin ninguna condición de antemano y reservación. Safiyyah estaba muy feliz con el éxito de su visita. Antes de marcharse de la casa, Jadiya le dio un elegante vestido, el cual acepto con mucha alegría y gratitud.

Abu Ţalib decidió cumplir con las tradiciones formales del matrimonio, le compró un regaló a Jadiya, y fue junto a sus hermanos, Al-Abbas y Hamzah la casa de Jadiya para formalmente presentar la propuesta de matrimonio de su sobrino para ella. Jadiya aceptó el regalo que Abu Ţalib le había traído y por supuesto aceptó la propuesta de matrimonio. Ambas partes inmediatamente acordaron la fecha para la auspiciosa boda.

El mismo Abu Ţalib se hizo cargo de los preparativos del matrimonio de su amado sobrino para esta bendita ocasión, trajo todas las herencias de su familia y reliquias sagradas de sus antepasados, esto incluía el manto y el báculo de Abd Muttalib, el fallecido jefe de Bani Hashim. El novio se puso el manto y sostuvo el báculo en su mano. Abu Ţalib le puso un turbante negro al novio en la cabeza y un anillo de ágata verde en su dedo. El anillo que una vez había pertenecido a Hashim ibn 'Abd-Manaf ibn Qusayy.

A la fiesta de matrimonio se invitó a todos los jefes de Quraish y a los señores de la Meca. El novio montaba un altivo y hermoso caballo, y los jóvenes guerreros de Bani Hashim blandían sus relucientes espadas en lo alto de sus cabezas, y lo escoltaron desde la casa de Abu Ţalib hasta la de Jadiya. Las mujeres del clan se encontraban en la casa de la novia, antes de la llegada del novio.

La casa de Jadiya estaba iluminada por innumerables lámparas. Dentro de la casa, los candelabros colgaban del techo con cadenas de oros, cada candelabro tenía siete lámparas. Los invitados llegaron para el crepúsculo. El jefe de los mayordomos de las fincas de Jadiya, había formado un comité de recepción para el novio y los distinguidos invitados. Los miembros de este comité los llevaron dentro de la casa a través de un gran arco en la entrada hacia una habitación rectangular, cuyas paredes estaban cubiertas de azulejos y el techo era dorado. Y se sentaron en confortables alfombras y cojines.

Para esta gran ocasión especial, Jadiya había ordenado hacer un traje especial para todos sus empleados hombres y mujeres. Los hombres vestían turbantes de lentejuelas y túnicas escarlatas y cinturones negros. Ligado a sus turbantes, borlas de seda de color marfil. Las mujeres vestían trajes decorados en la cabeza y batas de perlas, y ríos de cristal. Sus cabellos, caían desde sus cabezas hasta sus hombros, de sus hombros hasta sus cinturas trenzados con perlas.

La decoración de la cámara de la novia era exquisita e insuperable en gusto y belleza. Los adornos de seda y brocado, en muchos delicados tintes, enrollaban las paredes; y un tapete de terciopelo blanco cubría el piso. El humo de incienso y rosa emanaba de una copa de plata con unas incrustaciones de diamante, zafiros y rubíes.

Jadiya, la novia se sentó en un alto sillón bordado de dosel. Ella se veía radiante y resplandeciente. Lucía una corona de oro y perlas relucientes de impresionante belleza. Su vestido en tonos sutiles colores carmesí y verde, decorado con oro, perlas y esmeraldas. Habían dos sirvientes personales que la atendían. Cada una vestía diademas de oro, un vestido de seda de amatista, y zapatillas de tacones.

Cuando todos los invitados se encontraban en sus lugares, Abu Ţalib el guardián del novio, dio un sermón del matrimonio:

“Todas las alabanzas y glorias pertenecen a Dios, el Creador de los cielos y de la tierra, y todos los agradecimientos son para Él y sus bendiciones, bondades y misericordia. Él nos trajo a este mundo a través de la descendencia de Abraham e Ismael, y nos hizo cargo de la mezquita, y guardianes de su casa la Ka'bah, la cual es un santuario para todas las criaturas”

Después de esto Abu Ţalib continuó: Mi sobrino, Muĥammad ibn Abdul.lah ibn Abdul-Muttalib, es el mejor individuo de toda la humanidad en su inteligencia, en sabiduría, en pureza de linaje, y en pureza de su propia vida, y en su distinguida familia. Él tiene todas las señales de un hombre destinado a ser grande. Él se está casando con Jadiya la hija de Juwaylid, con una dote de cuatrocientas piezas de oro. Yo declaró a Muĥammad y a Jadiya marido y mujer. Que DIOS los bendiga a ambos y que sea su protector.

En su sermón, Abu Ţalib declaró que Bani Hashim era el heredero del Profeta Abraham e Ismael, y eran los encargados de su herencia, por esto no estaban contaminados de la idolatría.

Cuando Abu Ţalib, finalizó su sermón, Waraqah ibn Nawfal leyó un sermón sobre el matrimonio para la novia, él dijo:

“Todas las alabanzas y la gloria sean para DIOS, testificamos y afirmamos que los de Bani Hashim son justos tal y como tú lo has dicho, nadie puede negar su excelencia. Debió a su excelencia valoramos el matrimonio de Jadiya y Muĥammad. Su matrimonio une a nuestras dos casas, y su unión es un motivo de gran felicidad para nosotros. ¡Oh, señores de Quraish! quiero que sean testigos que doy a Jadiya en matrimonio a Muĥammad ibn Abdul.lah, con una dote de cuatrocientas piezas de oro, quiera Dios hacer feliz su matrimonio[1].

''Amr ibn Asad, el anciano tío de Jadiya, habló para la ocasión y afirmó, en sus propias palabras, que Waraqah ibn Nawfal había dicho. Y él como guardián de la novia la entregó a Muĥammad ibn Abdul.lah.

Abu Ţalib pago la dote por su sobrino.

Edward Gibbon dice:

“En la casa y afuera, en la paz y en la guerra, Abu Ţalib el más respetado de los tíos de Muĥammad fue la guía y el guardián de su juventud; a sus veinticincos años entró al servicio de Jadiya, la rica y noble viuda (sic) de la Meca, quien pronto premio la fidelidad dándole la mano y su fortuna. El contrato matrimonial, en su simple estilo antiguo, se recitaron mutuo amor Muĥammad y Jadiya; lo describe como el más perfecto de la tribu de Quraish; y estipularon una dote de once onzas de oro y veinte camellos lo cuales fueron entregados por su tío.[2]”

Washington Irving dice:

Jadiya estaba convencida de los méritos extraordinarios de su joven mayordomo, Muĥammad.

En su matrimonio, Ĥalimah quien había sido la madre sustituta de Muĥammad en su infancia fue invitada y se hizo presente con cuarenta ovejas.[3]

Todos los invitados felicitaron a Muĥammad por su boda y le desearon lo mejor. Y también felicitaron a su Tío Abu Ţalib por la gran ocasión, ambos agradecieron a sus invitados cordialmente.

Cuando esta ceremonia llegó a su fin, el mayordomo ordeno a los esclavos servir el banquete, algo extraordinario, nunca antes visto en la Meca. Los huéspedes admiraron la variedad del banquete ya que era una obra de arte culinaria. Saciaron su sed con apetitosas bebidas.

Después de la fiesta cada invitado fue vestido con una bata de honor de acuerdo a la antigua tradición de la aristocracia árabe.

El mayordomo anunció que la novia estaba lista para seguir. Una excelente camella llevaba un manto blanco en su lomo, mientras esperaba en la puerta de la casa. Todos los invitados se reunieron para ver a la novia que era escoltada hasta la puerta, su empleada la ayudaba a subirse al pabellón nupcial.

"Dijo, subid a ella que navegue y llegue a un buen puerto en el nombre de Dios mi Señor, Mi Señor es ciertamente, Indulgente y Misericordioso" (Corán 11:41)

Uno de los sirvientes se sentó en el pabellón junto a la novia, sobre su cabeza había una diadema de flores, y su cabello estaba trenzado con cintas azules y con hebras de perlas. Ella llevaba un brazalete de ágata, coral y rocas de cristal, y sostenía un abanico en su mano.

Un grupo de esclavas de Nubia llevaban antorchas, y marchaban en frente, al lado izquierdo y al lado derecho de la camella.

El novio también montaba su caballo, y él, sus tíos, los jóvenes de Bani Hashim y sus invitados regresaron a la casa de Abu Ţalib.

Con el mismo esplendor con el que habían ido a la casa de la novia, cuando estos llegaron a la casa de Abu Ţalib, su esposa y sus hermanas ayudaron a la novia a bajarse de la camella. Un chambelán sostenía un parasol de seda blanca sobre la cabeza de la novia, y la condujo al interior de la casa.

"Y di: ¡Señor! Haz que desembarque en un lugar bendito tu eres quien mejor puede hacerlo" (Corán 23:39)

Todo salió con una precisión perfecta. La coordinación fue absoluta desde el principio hasta el final.

El matrimonio de Muĥammad y Jadiya había traído felicidad a todos, pero la felicidad de Abu Ţalib era infinita, Él deseaba mucho que su sobrino tuviese una buena esposa, estos anhelos se convirtieron en una realidad y se alegró mucho cuando su sobrino y Jadiya se casaron. No podría haber una mejor pareja. Abu Ţalib agradeció a Dios por la nueva felicidad que le había dado y su felicidad fue compartida por sus hermanos Hamzah, Abbas y todos los otros miembros del clan de Hashim.

Tres días después del matrimonio, Abu Ţalib preparó un banquete para memorar la ocasión, llamado desde entonces "la fiesta de Walimah". Deslumbró a toda la ciudad con la fiesta y todos los habitantes de la Meca fueron invitados. Muĥammad, el novio, dio la bienvenida a los invitados a su casa. Él, sus tíos, sus primos y todos los jóvenes de Bani Hashim eran los orgullosos anfitriones, el banquete duro tres días. Años después el Islam convirtió la fiesta de Walimah (banquete) en una conmemoración al banquete preparado por Abu Ţalib para el matrimonio de Muĥammad y Jadiya, institucionalizándolo como una tradición para todos los matrimonios musulmanes. Abu Ţalib fue el primero en hacerlo. Antes del matrimonio de Muĥammad y Jadiya la fiesta de Walimah no era conocida por nadie en Arabia.

Abu Ţalib deseaba que su amado hermano Abdul.lah y su esposa Amina que Dios los bendiga, también estuvieran presentes y fueran testigos del bendito matrimonio de su hijo, y que compartieran su felicidad. Pero, incluso si Abdullah y Amina hubiesen estado presentes en el matrimonio de su hijo, no habría sido celebrado con más pompa como la de Abu Ţalib,  el guardián de Muĥammad.

Además, Jadiya mostró su hospitalidad y generosidad. Generosidad hospitalidad que era una vieja costumbre en ella, ¿y qué ocasión podría ser más apropiada para mostrar esto, que su propio matrimonio? Por esta razón, ella ordenó a su mayordomo que hiciera los arreglos para el mejor banquete de la Meca.

Fue un banquete memorable, e incluso los mendigos de la Meca no fueron excluidos de la lista de invitados, ellos festejaron como nunca antes. Aquellos árabes del desierto que solo habían probado agua salubre durante toda su vida, como invitados de Jadiya bebieron agua de rosas. Durante muchos días los invitados ricos y pobres, señores o plebeyos, jóvenes y viejos fueron ''Alimentados en la casa de Jadiya los pobres Jadiya les dio ropa, piezas de oro y plata, y suplió las necesidades de muchas viudas y huérfanos con cosas que estos no tenían antes.

Jadiya había pasado muchos años de su vida, esperando por el hombre ideal. Su espera fue recompensada cuando Muĥammad apareció y se unieron en matrimonio.

El matrimonio de Muĥammad y de Jadiya fue el primero y el último de este tipo en este mundo. Este fue el bendito matrimonio en el cual todo el mundo abundó en bendiciones celestiales como materiales. Este fue un matrimonio inmensurablemente rico en bendiciones, tanto en la tierra como en el cielo.

Es totalmente probable que en Arabia ninguna mujer haya tenido mejor dote en la casa de su esposo como Jadiya. Esta incluía esclavos, hombres y mujeres, campos de pasto, rebaños de camellos y caballos, ovejas y carneros, conjunto de tejidos ricos y raros, accesorios, reliquias de familia no tiene precio, adornos, metales preciosos, piedras preciosas y las masas de monedas de oro y plata.

Esta dote sin precedentes en cantidad o cualidad no fue un regalo para la novia Jadiya, de parte de sus tíos o de sus hermanos, este fue el producto de su propio esfuerzo. Ella lo había producido mediante su propia diligencia, industria, prudencia y visión.

Pero esta no fue la única riqueza que Jadiya trajo consigo, sino que también trajo la riqueza del corazón y la mente, y estas eran inmensurables e inexhaustibles. En los años venideros ella inmensurablemente enriqueció la vida de su esposo con estos regalos.

Una vez que Jadiya se casó, parecía que ella había perdido el interés en su imperio de negocios mercantiles. El matrimonio cambió el carácter de su dedicación y entrega. Ella había hallado en el Santo Profeta Muĥammad, el más grande de los tesoros de este mundo y una vez que lo encontró, el oro, la plata y los diamantes perdieron valor para ella. Muĥammad, el futuro mensajero del Dios y el futuro Profeta del Islam, se convirtió en el objeto de toda su atención, afecto y devoción. Por supuesto, ella nunca perdió su organización, pero ahora en vez de aplicar esto para sus negocios, lo hacía para servir a su esposo. Reorganizó toda su vida alrededor de la personalidad del Santo Profeta Muĥammad.

(Jadiya no podría concluir sus operaciones comerciales abruptamente, ella trasladó a otro nivel el negocio de importaciones y exportaciones el cual su padre había fundado).

En los años siguientes de su matrimonio, Muĥammad viajó nuevamente con la caravana de Jadiya a Siria.

M. Shibli, el historiador indio, dice que él Profeta también fue a Yemen, a donde quiera que fuese siempre obtenía ganancias. Jadiya también tuvo otros administradores que vendían y traían mercancía para ella y también obtuvieron ganancia.

Cuando la princesa de la Meca entró a la casa de su esposo, el Santo Profeta, el mayor de los éxitos y la felicidad de la vida empezaron para ella. Esta etapa duro veinticinco años, hasta su muerte. Ella inmediatamente adaptó su vida al nuevo ambiente, desde el primer día se hizo cargo de sus nuevos deberes, el cual era hacer la vida de su esposo feliz y placentera. Realizando sus deberes, ella fue eminentemente exitosa, así como la historia más tarde elocuentemente lo atestiguaría.

El matrimonio abrió un nuevo capítulo en la vida el Santo Profeta Muĥammad y la gran Dama Jadiya. La idea de esto "capitulo" fue la felicidad, la más pura de las felicidades. Bendecidos con la felicidad así como fue su matrimonio, de esta misma manera fueron bendecidos con los hijos. El primero en nacer fue un niño llamado al-Qāsim, fue por esto que después del nacimiento del niño el Santo Profeta Muĥammad fue llamado Abul-Qāsim, el padre de al-Qāsim, como acostumbraban los árabes.

El segundo fue también un niño. Su nombre era Abdul.lah y él adoptó el apodo de at-Ţahir y at-Ţayyib. Ambos al-Qāsim y Abdul.lah murieron en su niñez.

El tercero y el único que sobrevivió de los hijos del Profeta y la gran dama Jadiya fue su hija Fátima Az-Zaĥrā Aunque los regalos los cuales Dios les había dado fueron muchos, no hubo ningún tesoro más grande para ellos que su hija. Ella fue "la luz de los ojos" de su padre, y fue la tranquilidad de su corazón, y también a futuro "la dama del cielo". Tanto el padre como la madre mostraron su amor por ella y ella trajo esperanza, felicidad y bendiciones, y la Misericordia de Dios a su hogar.

Fuente:  Jadiya (P); La gran esposa del Profeta Mahoma (PB); Editorial Elhame Shargh- 2012

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www.islamoriente.com; Fundación Cultural Oriente


[1] M. Shibli, el historiador Indio dice en su libro titulado as–Sirah que la dote de la dama Jadiya fue de quinientas piezas de oro.

[2]The Decline and Fall of the Roman Empire.

[3]The Life of Muĥammad.

Palabras claves
El matrimonio del Profeta del Islam con Jadiya,casamiento del profeta Mahoma,Khadija
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El matrimonio del Profeta del Islam -Mahoma- con Jadiya.pdf (180.53 KB)
Autor
A. A. Razawi
Tema
Historia-Biografía
Mujer-Familia-Educación
Publicado
Thu, 30 Oct 2014 - 06:42

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A. A. Razawi

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