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Mikail A. Ruiz

By admin , 19 January 2020

A propósito de las palabras de Günter Grass

A propósito de las palabras de Günter Grass

Por Mikail Álvarez Ruiz

Lo que hay que decir

Por qué guardo silencio, demasiado tiempo,

sobre lo que es manifiesto y se utilizaba

en juegos de guerra a cuyo final, supervivientes,

solo acabamos como notas a pie de página?

Es el supuesto derecho a un ataque preventivo

el que podría exterminar al pueblo iraní,

subyugado y conducido al júbilo organizado

por un fanfarrón,

porque en su jurisdicción se sospecha

la fabricación de una bomba atómica.

Pero ¿por qué me prohíbo nombrar

a ese otro país en el que

desde hace años -aunque mantenido en secreto-

se dispone de un creciente potencial nuclear,

fuera de control, ya que

es inaccesible a toda inspección?

El silencio general sobre ese hecho,

al que se ha sometido mi propio silencio,

lo siento como gravosa mentira

y coacción que amenaza castigar

en cuanto no se respeta;

“antisemitismo” se llama la condena.

Ahora, sin embargo, porque mi país,

alcanzado y llamado a capítulo una y otra vez

por crímenes muy propios

sin parangón alguno,

de nuevo y de forma rutinaria, aunque

enseguida calificada de reparación,

va a entregar a Israel otro submarino cuya especialidad

es dirigir ojivas aniquiladoras

hacia donde no se ha probado

la existencia de una sola bomba,

aunque se quiera aportar como prueba el temor...

digo lo que hay que decir.

¿Por qué he callado hasta ahora?

Porque creía que mi origen,

marcado por un estigma imborrable,

me prohibía atribuir ese hecho, como evidente,

al país de Israel, al que estoy unido

y quiero seguir estándolo.

¿Por qué solo ahora lo digo,

envejecido y con mi última tinta:

Israel, potencia nuclear, pone en peligro

una paz mundial ya de por sí quebradiza?

Porque hay que decir

lo que mañana podría ser demasiado tarde,

y porque -suficientemente incriminados como alemanes-

podríamos ser cómplices de un crimen

que es previsible, por lo que nuestra parte de culpa

no podría extinguirse

con ninguna de las excusas habituales.

Lo admito: no sigo callando

porque estoy harto

de la hipocresía de Occidente; cabe esperar además

que muchos se liberen del silencio, exijan

al causante de ese peligro visible que renuncie

al uso de la fuerza e insistan también

en que los gobiernos de ambos países permitan

el control permanente y sin trabas

por una instancia internacional

del potencial nuclear israelí

y de las instalaciones nucleares iraníes.

Solo así podremos ayudar a todos, israelíes y palestinos,

más aún, a todos los seres humanos que en esa región

ocupada por la demencia

viven enemistados codo con codo,

odiándose mutuamente,

y en definitiva también ayudarnos.

Günter Grass

Estas palabras del escritor alemán Günter Grass han desatado la ira de los sionistas y de sus cómplices en todo el mundo. Incluso han sido suficientes para que el gobierno del ente sionista declare oficialmente al premio Nobel como persona non grata, prohibiéndole la entrada en el territorio ocupado de Palestina, pidiendo incluso a la Academia Sueca la retirada del premio en literatura concedido en 1999, olvidando seguramente el sarcasmo que supone que criminales sionistas de la talla de Simon Peres o Henry Kissinger se les concediera, y aún mantengan, nada menos que el Nobel de la Paz. A tanto ha llegado la polémica que hasta propios políticos del Partido Social Demócrata, en el que en su día militó el literato, y miembros del gobierno alemán de Angela Merkel se han unido y sumado al coro de los críticos con el escritor.

No hay nada de que extrañarse en esto. Los sionistas son como esos niños repelentes acostumbrados a que todo el mundo se amolde a sus caprichos, que todos digan que son los más guapos, por feos que sean, o los más graciosos, por antipáticos que realmente resulten, y que cuando alguien no les sigue la corriente, empiezan a llorar y a patalear para así intentar doblegar la voluntad de ese que ha osado no rendirse a su antojo.

Suele ocurrir, en personas un tanto trastornadas, que estas terminan creyéndose sus propias mentiras, fabricando a su alrededor y viviendo así un mundo irreal hecho en base a sus fantasías y frustraciones. Con los sionistas parece ocurrir algo parecido; tanto, tanto han mentido y manipulado, que se creen su propia farsa.

Tampoco hay que hacer de Günter Grass un héroe a estas alturas, aunque hay que reconocer que si bien es cierto que ha esperado 84 años para hacer este pronunciamiento, algunos no se atreverían a hacerlo así llegarán a los 150 años de vida.

¿Pero lo que ha dicho Günter Grass y que ha provocado tanto escándalo no es acaso cierto? ¿No es cierta la hipocresía occidental en este caso como en tantos otros? ¿No es cierto que el ente sionista de Israel es una potencia nuclear y que constituye una verdadera amenaza para la paz mundial?

A finales de 2006, el propio primer ministro sionista Ehud Olmert reconoció, precisamente durante una visita oficial a Alemania, que el ente sionista era una potencia nuclear “al nivel de EE.UU., Francia o Rusia”. Sin embargo las pretensiones nucleares sionistas arrancan ya en el año 1949, sólo un año de después de constituirse su ilegal estado, concretándose en 1953 cuando firmó un acuerdo de cooperación en esta materia con la siempre dispuesta República francesa. Desde entonces hasta ahora y contando también con la colaboración de Inglaterra y EE.UU. se calcula que el ente sionista dispone de más de 200 ojivas nucleares, poseyendo además misiles, aviones y submarinos capaces de transportar estas armas a miles de kilómetros de Palestina.

En ente sionista jamás ha firmado el Tratado de no Proliferación Nuclear, no permite a los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica inspeccionar sus instalaciones nucleares, no respeta ninguna de las leyes internacionales ni responde a ningún país o autoridad internacional en esta materia. No obstante, sus actividades nucleares no están cuestionadas bajo ningún motivo, ni por supuesto el ente está sometido a controles, sanciones o simplemente a críticas internacionales.

Respecto a la amenaza para la paz que representa el ente sionista, sólo recordar que en los escasos 63 años de existencia del mismo ha desatado más de 7 guerras contra sus cuatro países vecinos, sin contar la guerra continua que mantiene contra la población palestina ya desde antes de la usurpación “oficial” de sus tierras y que en los últimos años ha registrado criminales y sangrientos capítulos en Gaza ante la pasividad y complicidad internacional, empezando por la de los países árabes como Egipto, Jordania, Arabia Saudí o el resto de los del Golfo. En estas guerras ha empleado armas prohibidas contra los civiles, hecho confirmado incluso por el Consejo de Derechos Humanos de la Naciones Unidas. En el año 2011 el presupuesto militar sionista alcanzó el 7’30% de su PIB, ocupando el sexto lugar mundial respecto a la relación presupuesto/PIB.

Contraponiendo estos datos con los de Irán, observamos que el país persa ingresó como miembro de la Agencia Internacional de Energía Atómica en 1958 y diez años más tarde firmó el Tratado de no Proliferación Nuclear. En 1974 concretó un plan para lograr en los siguientes 20 años el desarrollo del ciclo completo del combustible y construir 22 centrales para la generación de energía eléctrica, no planteándose en ninguna derivación militar en este desarrollo nuclear.

Cabe destacar que con anterioridad al triunfo de la Revolución Islámica de Irán en 1979, EE.UU., Alemania, Inglaterra y Francia apoyaron las actividades nucleares iraníes y firmaron contratos con el régimen del Shah -recordemos, fiel vasallo de los EE.UU. y del ente sionista- valorados en miles de millones de dólares, cambiando todo radicalmente a raíz del derrocamiento del tirano.

Las instalaciones nucleares de Irán han sufrido más de 3.500 días de reconocimiento por parte de los inspectores de la Agencia Internacional de Energía Atómica, e incluso existen en estas instalaciones circuitos cerrados de televisión instalados por la mencionada Agencia que monitorizan y observan constantemente la actividad de las instalaciones nucleares persas. Estas inspecciones y controles sólo son posibles por la colaboración de las autoridades iraníes.

En más de 20 informes divulgados por la Agencia Internacional de Energía Atómica, no se ha podido reportar ninguna desviación de las actividades nucleares de Irán a fines militares. No obstante esto, la República Islámica de Irán es víctima de sanciones políticas, comerciales y económicas por parte de los EE.UU. y sus países cómplices en todo el mundo, habiéndose incluso aprobado diversas resoluciones sancionatorias contra la República Islámica en el Consejo de Seguridad de las NN.UU.

Respecto a la amenaza para la paz, la iraní es una cultura varias veces milenaria y que como país tiene fronteras con otros 15 estados. Pues bien, desde hace más de 300 años no ha iniciado guerra alguna contra nadie, aunque a lo largo de estos años sí ha sido víctima de varias agresiones y ocupaciones por algunos de estos vecinos. A pesar de las continuas amenazas que sufre, el presupuesto militar de la República Islámica sólo alcanzó el 2’50% de su PIB, ocupando la posición mundial número 61 en su relación presupuesto/PIB.

¡¡¡300 años sin agredir a ningún país!!! ¿Recuerda alguien la cantidad de guerras desatadas en, y por, la mamporrera Europa en esos años? Estados Unidos no es tan antiguo pero ¿recuerda alguien algún momento de paz en la historia de esa nación, desde que comenzó con el exterminio de la población aborigen americana hasta la actualidad con las guerras de Iraq o Afganistán? Del ente sionista ya hemos hablado.

Sin embargo el imperialismo americano-sionista ha designado a la República Islámica de Irán como la gran amenaza para la Paz mundial que debe ser neutralizada, y sus cómplices europeos, árabes y de otros lugares no hacen más que repetir como papagayos el guion que estos les ponen por delante.

Günter Grass afirma estar harto de la hipocresía de Occidente, ¡¿qué persona medianamente libre puede no estar harta de esta hipocresía?!

El crimen de Günter Grass no es otro que pedir que al ente sionista se le apliquen las mismas normas que a los demás, que deje de ser el 007 de la política internacional. ¿Realmente es tan grave ese crimen?, es más, ¿es esto un crimen?

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Günter Grass,escritor,sionistas,gobierno,Nobel,Palestina,Academia,Sueca,literatura,Kissinger,Merkel,Peres
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A propósito de las palabras de Günter Grass.pdf (117.97 KB)
Autor
Mikail A. Ruiz
Tema
Derecho
Política-Economía
Publicado
Wed, 1 Jan 2020 - 06:30
By admin , 22 September 2019

Con esta gente no hay límite para la capacidad de sorpresa

Con esta gente no hay límite para la capacidad de sorpresa

Por Mikail Álvarez Ruiz

Que algunos muftis wahabis de Arabia emitan fatuas por las que se llama a las fuerzas de ocupación saudíes en Bahrein a no tener consideración alguna con la población local, incluso llegando al asesinato o a la destrucción de sus mezquitas y otros centros religiosos, por el simple motivo de seguir una corriente islámica diferente a la de ellos; o que fatuas de este tipo también sean emitidas para que esas fuerzas sudíes repriman, con la misma argumentación, igualmente a la propia población árabe que se manifiesta desde hace meses en varias ciudades del reino wahabi, exigiendo de igual modo unos mínimos derechos de ciudadanía, es algo que no nos sorprende porque desgraciadamente parece ir ligado a la animalidad intrínseca a ese modo de entender la vida y el propio Islam, y por que no, a la complicidad histórica del wahabismo con los intereses coloniales de Occidente, al menos desde la creación del reino saudí.

Que el propio mufti principal de la corte saudí, Aziz ibn Abdula aal al-Sheij, emitiera hace pocos días una fatua sin precedentes en la historia del Islam por la que se llama a la destrucción de las iglesias de la península arábiga, por considerarlas un “peligro par la religión”, en una tierra donde la presencia del cristianismo es anterior a la propia aparición del Islam, si no fuera por su gravedad y el atentado que esta fatua representa para los principios islámicos, podría considerarse simplemente grotesco. Sobre todo si tenemos en cuenta que este señor jamás ha hecho alusión alguna a las decenas de bases militares estadounidenses que existen en los países de la península arábica, una sola de las cuales representa mayor peligro para la religión y para la Ummah en general que todas las iglesias de la península y todas las iglesias existentes en todos los países musulmanes juntas.

Ahora, otro mufti wahabi saudí, Muhammad Al Arifi, conocido por sus intervenciones en diversas televisiones árabes, en una de sus apariciones públicas se nos deja caer con que el vino no es una sustancia impura. Dicho así, podríamos entender que esta afirmación es un simple planteamiento teórico propio para una discusión de fiqh, puesto que a pesar de que la mayoría de los juristas históricamente han concordado en que el vino -y por extensión cualquier bebida alcohólica- no sólo es ilícito su consumo, sino que en sí misma es una sustancia impura, han habido excepciones que lo consideran impuro sólo a “nivel espiritual”.

Pero el señor Al Arifi, no se quedó ahí, sino que en sus declaraciones implicó -astagfir Allah- al propio Profeta Muhammad (PBd) en el consumo y tráfico de alcohol antes de su prohibición, y a su tolerancia después de esta prohibición.

Este tipo de afirmaciones hacen daño a la Ummah, en especial a aquellos musulmanes de escaso conocimiento islámico y nivel cultural bajo, que pueden tener como referentes a personas como el señor Al Arifi por considerarlas dotadas de conocimiento y autoridad. Pero la gravedad de estas declaraciones no está sólo en sus afirmaciones sobre el vino, que ya de por sí lo son, sino en el insulto y menosprecio que de la figura del Profeta Muhammad (PBd) se hace en las mismas.

Quienes, a los pocos años de la muerte del Profeta (PBd), se adueñaron del gobierno de los musulmanes no escatimaron esfuerzos para denigrar al entorno del Mensajero de Allah, empezando por su familia y sus compañeros más cercanos, a los que prácticamente se borró de la “historia oficial” islámica, e incluso se les acusó de no musulmanes o herejes, destacando en esa “historia oficial” a muchos de sus enemigos y encumbrando a otros personajes cuyo mérito únicamente fue servir fielmente a esos usurpadores. Un mínimo de conocimiento de la historia del Islam durante la profecía y en los años inmediatos a la muerte del Profeta (PBd) puede ayudarnos a entender la finalidad política de aquellas aberraciones, e incluso permitirnos comprender como muchas de las invenciones promovidas por estos a través de falsos hadices han perdurado hasta la actualidad en nuestros cuerpos legales, dando justificación hoy a interesadas tergiversaciones igualmente que lo hicieron antaño.

Minimizar la figura de los profetas (P), y especialmente la del Profeta Muhammad (PBd), es una practica habitual de los enemigos de la religión. Atribuirles la comisión de pecados, incluso de graves pecados, es algo que jamás pudo oírse de la boca del Mensajero de Allah (PBd), y esto sólo contó con la aceptación de algunos grupos musulmanes a través de interpretaciones retorcidas del Corán y de las israeliats que tanto se propagaron en los tiempos en que algunos califas prohibieron la narración y escritura de hadices, mientras se aplaudía la narración de historias procedentes de judíos y cristianos -conversos o no-, las que al provenir de Libros ya tergiversados contenían este tipo de acusaciones a los profetas anteriores (P).

Minimizar las figuras de los profetas, o de los grandes personajes de la religión en general, y del Islam en nuestro caso, para así justificar los desmanes de los poderosos de turno es algo vil, pero habitual en la historia.

Uno de los temas sobre los que gusta hablar el señor Al Arifi en sus charlas es el de “la vuelta al Califato”, tema recurrente pero en sí mismo vacío si no se va más allá en la definición de qué se entiende por “califato”, ya que califatos ha habido tantos como califas, sin que esto tenga por que ser sinónimo de justicia o equidad, ni de un mínimo de islamidad en la forma de gobernar. De las manifestaciones del señor Al Arifi y se su posición como cortesano saudí, podría deducirse que su visión de “califato” es la que encarnaron los Bani Umayya, de los que los As Saud pueden considerarse herederos espirituales. Cortes en las que, como es sabido por la historia, el vino y todo otro tipo de perversiones estaban perfectamente asumidas.

Atribuir pequeños errores, o incluso la capacidad de cometer pequeños pecados al Profeta Muhammad (PBd), es algo que desgraciadamente está en la conciencia de muchos musulmanes, incluso de muchos pensadores musulmanes, aunque también es negado absolutamente por otros. Pero las manifestaciones del señor Al Arifi van más allá de la acusación de cometer “un pequeño pecado”. Parece ser que tanto revuelo han tenido sus afirmaciones que incluso el señor Al Arifi ha pedido públicas disculpas y dice haberse arrepentido ante Allah (SWT) por las mismas. Como todos, el señor Al Arifi rendirá sus cuentas ante Allah (SWT) y Él determinará su recompensa o castigo en función de sus actos, pero ante la Ummah, este señor debe quedar absolutamente desacreditado, y si él tuviera un mínimo de dignidad y de sinceridad en su arrepentimiento, debería abandonar su vocación mediática y retirarse a meditar sobre el daño que, no sólo en este caso, sus prédicas hacen al Islam y a los musulmanes.

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Con esta gente no hay límite para la capacidad de sorpresa.pdf (84.51 KB)
Autor
Mikail A. Ruiz
Tema
Derecho
Religión-Ética
Política-Economía
Publicado
Sun, 22 Sep 2019 - 06:30
By admin , 4 March 2018

Al-Quds

Al-Quds

Pro: Mikail Alvarez Ruiz

Hace ya más de una semana que se oficializó el reconocimiento por parte de los EE.UU. de la ciudad de Al-Quds como capital del ente sionista de Israel. En estos días hemos visto cómo en algunos lugares del mundo se han realizado manifestaciones más o menos numerosas en apoyo de Palestina, y también algunas declaraciones por parte de distintos representantes gubernamentales tanto de países de la zona, como de fuera de ella; bien fueran para cumplir pero sin causar demasiada estridencia, bien fueran para llamar a los países árabes y musulmanes a unirse verdaderamente para enfrentar ente nuevo envite del sionismo realizado a través de su manijero estadounidense.

Cuando denunciamos la ocupación de Palestina y con ella la de Al-Quds, no lo hacemos para solidarizarnos con una simple reivindicación nacionalista de un pueblo oprimido por agentes externos que ansían exterminarlo para usurpar sus tierras. Cuando nos referimos a la ocupación de Palestina y con ella la de Al-Quds, estamos hablando de la mayor tragedia y la más sangrante herida que la Ummah[1] musulmana está sufriendo desde hace un siglo, tragedia que comenzó con la conspiración de Balfour a la que nos referíamos hace unos días en otro artículo y que ahora está experimentando un nuevo capítulo con la ilegal decisión del Presidente de los EE.UU. de reconocer a Al-Quds como capital del ente sionista de Israel y por tanto trasladar allí la embajada de su negro país.

Al-Quds, la primera qiblah[2] de los musulmanes y generalmente considerada como el tercer lugar más sagrado del Islam.

Ellos maquinan, pero Allah (SWT) es el mejor de los maquinadores. Demostrado ha quedado, y especialmente en los últimos años, cómo cada complot del colonialismo filosionista se ha traducido en un fracaso para ellos y en un fortalecimiento del campo de la Resistencia. Lo hemos visto en Iraq, lo hemos visto en Siria, lo hemos visto incluso en las recientes maniobras saudíes para controlar El Líbano. Cada maniobra destinada a dañar el campo de la Resistencia se les ha vuelto en contra a sus malos estrategas, y en este caso Insha Allah ocurrirá lo mismo.

A pesar de todas las artimañas externas e internas llevadas a cabo en las últimas décadas para dividir y destruir la Ummah, y que ciertamente han tenido un éxito momentáneo, y tal vez cuando más felices se las prometía el colonialismo filosionista creyendo haber alcanzado su objetivo definitivamente, el nuevo embate sionista ejecutado por el obtuso presidente estadounidense puede servir precisamente para que esta maltrecha Ummah recapacite y vuelva a tomar conciencia de la necesidad de unir nuestras manos para evitar la aplicación de la nada inteligente decisión estadounidense, e incluso más allá, retomar el objetivo de la liberación de la tierra palestina como el principal de la Ummah hoy en día, objetivo en torno al cual comenzar a reconstruir la tan necesaria unidad.

¿Qué ha podido provocar el envalentonamiento del sionismo y sus agentes en este momento, al punto de no considerar que esta acción pueda volvérseles en contra como las anteriores?

Sin duda uno de los motivos decisivos para este nuevo envite es el establecimiento de algunos países de la zona de relaciones secretas, e incluso consultas y coordinación, con el régimen del ente sionista.

Estos países en lugar de trabajar por contrarrestar las amenazas de los sionistas en la región, por el contrario se han alineado con los EE.UU. y el ente sionista de Israel para tratar de conseguir lo que ellos denominan “normalización”, lo que no es otra cosa que aceptar la dominación sionista y enterrar para siempre la causa de la recuperación de la ocupada tierra de Palestina. Buena prueba de ello es lo ocurrido durante esta semana en las reuniones de la Organización de la Conferencia Islámica y de la Unión Interparlamentaria Árabe, convocadas con urgencia para tratar sobre la decisión estadounidense, pero que en la práctica, en sus comunicados finales, lo que de facto vienen es a reconocer la existencia de un estado sionista en las tierras palestinas, reclamando si acaso algún apaño para los palestinos con las sobras, que permita “zanjar el asunto” al gusto americano-sionista.

Reivindicar y luchar por la liberación de la tierra palestina no es adoptar ninguna actitud “antisemita” como les gusta decir a los sionistas. El verdadero enemigo de los judíos y del judaísmo no son los musulmanes ni los semitas árabes, sino precisamente el peligroso proyecto del sionismo, que los ha fagocitado

Palestina históricamente ha sido tierra de convivencia de los musulmanes, los cristianos y los judíos nativos de la zona. Sin embargo el conflicto siempre ha llegado a ella cuando elementos extraños han intentado conquistarla. Los sionistas, como en otras épocas los Cruzados, son un elemento extraño en Palestina llegados allí de la mano de otro elemento extraño como fue el colonialismo europeo, y son los que han plantado las semillas del terrorismo, la violencia y el crimen en esta región desde los primeros años del siglo XX.

Desde hace décadas, el régimen sionista ha sido el responsable de la matanza y el desplazamiento de los palestinos, musulmanes o cristianos, sin respetar la santidad de esa tierra. Estados Unidos ha estado apoyando y encubriendo la criminalidad sionista con su poder de veto en el Consejo de Seguridad de las NN.UU. y no ha escatimado esfuerzos para suministrar todo tipo de armamento destructivo al régimen sionista, incluido el nuclear.

Irónicamente, los EE.UU. se han erigido como árbitro de las supuestas negociaciones con las que el frente filosionista viene pretendiendo engañar tanto a los palestinos como al resto de musulmanes no conscientes desde hace décadas, desde los fatídicos acuerdos de Oslo, casi 25 años ya de engaños y traición.

EE.UU. nunca ha sido ni podrá ser un mediador honesto, porque EE.UU. es parte en este asunto. El reciente acto de reconocer a Al-Quds como capital del ente sionista de Israel, a pesar de contravenir lo dispuesto en toda la legislación internacional y la oposición diplomática del resto del mundo, muestra a las claras este partidismo de los EE.UU. y como jamás se puede pensar en ese país como interlocutor para ningún asunto que afecte a la Ummah o incluso a los asuntos de los árabes, de los pueblos árabes mejor dicho.

Lo que los gobiernos de los países árabes y musulmanes en general deberían hacer en vez de simples declaraciones retóricas justificantes y con sordina, es condenar enérgicamente y con acciones claras, concretas y contundentes esta última decisión sobre Al-Quds, poniéndose al frente de sus pueblos en un frente antisionista. Pero ya sabemos que eso no va a ocurrir en la mayoría de los casos.

Y sin esperar a la improbable acción de sus gobiernos, es necesario que el mundo musulmán se una contra el régimen del ente sionista de Israel y en defensa de Al-Quds, sabiendo apartar las diferencias existentes entre ellos sobre algunos asuntos.

Solo a través de la unidad islámica podremos defender los derechos de la Ummah islámica y al sagrado Al-Quds.

Solo cuando seamos capaces de alcanzar una verdadera unidad islámica en un frente de Resistencia, la Administración de los EE.UU. tomará consciencia de que el mundo del Islam ha dejado de permanecer indiferente respecto al destino de la tierra palestina, y comenzará a pensarse dos veces las cosas antes de emprender envites como el reciente.

De nosotros, de la Ummah islámica, y por encima de nuestros gobiernos claudicantes, depende que seamos capaces de llegar a alcanzar esa unidad en la Resistencia que obligue, primero a esos gobiernos claudicantes y después al resto del mundo, a impedir que el cáncer sionista siga extendiéndose en la tierra palestina y en otras tierras del entorno.

www.islamoriente.com, Fundación Cultural Oriente

 

[1] Ummah (árabe: امة): Comunidad de creyentes en el islam, que comprende a todos aquellos que profesan la religión islámica, independientemente de su nacionalidad, origen, sexo o condición social.

[2] Qiblah (árabe: القبلة): En el contexto religioso se denomina así a aquella dirección hacia la que se orientan los orantes al rezar.

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Autor
Mikail A. Ruiz
Tema
Sociología
Política-Economía
Derecho
Historia-Biografía
Publicado
Thu, 22 Dec 2011 - 06:42
By admin , 4 March 2018

De Balfour a Abu Kamal

De Balfour a Abu Kamal

Por: Mikail Alvarez Ruiz

“Estimado Lord Rothschild. Tengo el placer de dirigirle, en nombre del Gobierno de Su Majestad, la siguiente declaración de simpatía hacia las aspiraciones de los judíos sionistas, que ha sido sometida al Gabinete y aprobada por él.

El Gobierno de Su Majestad contempla favorablemente el establecimiento en Palestina de un hogar nacional para el pueblo judío y hará uso de sus mejores esfuerzos para facilitar la realización de este objetivo, quedando bien entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no judías existentes en Palestina, ni los derechos y el estatuto político de que gocen los judíos en cualquier otro país.

Le quedaré agradecido si pudiera poner esta declaración en conocimiento de la Federación Sionista.

Sinceramente suyo, Arthur James Balfour”.

A principios de este mes se cumplieron 100 años del acuerdo entre el sionismo y el Imperio Británico para la colonización de Palestina por parte de judíos europeos, alentados por la dirigencia sionista y bajo el mito religioso del retorno a la tierra prometida.

La carta que encabeza este artículo, conocida como “Declaración Balfour”, fue enviada el 2 de noviembre de 1917 por el ministro de asuntos exteriores británico Arthur James Balfour al Barón Lionel Walter Rothschild, líder de la comunidad judía de Gran Bretaña e Irlanda, en la que se refleja parte del diseño de dominio del Oriente Próximo (Oriente Medio para los anglosajones) por parte de los británicos.

El apoyo práctico de los británicos al sionismo comenzó a materializarse tras la creación del mandato británico en Palestina después de la caída del Imperio Otomano tras la I G.M., facilitando la llegada a Palestina de colonos judíos, totalmente ajenos al territorio y sin vinculación alguna con el mismo, sentando así las bases para lo que más tarde sería la creación del ente sionista de Israel en 1948.

La Declaración Balfour, es un documento que muestra la complicidad entre el imperialismo británico y la dirigencia sionista, la cual poseía un gran poderío financiero y cercanía a los círculos de poder tanto en Gran Bretaña, como en Francia y en los EE.UU. A pesar de los intentos sionistas de presentar esta carta como la base jurídica de su supuesto derecho a una tierra que no les pertenece, la misma no es más que un documento de espíritu colonial que menospreciando los derechos de los habitantes de Palestina prometía a los sionistas algo que los ingleses no poseían y a lo cual no tenían derecho bajo ninguna ley internacional.

La realidad pronto demostró que el supuesto interés por los derechos de los no judíos en Palestina que mencionaba la carta no era más que pura hipocresía colonialista. El propio Balfour, en enero de 1919, mantenía lo siguiente en otra carta dirigida al gobierno británico: "En Palestina ni siquiera nos proponemos pasar por la formalidad de consultar los deseos de los actuales habitantes del país. Las cuatro grandes potencias están comprometidas con el sionismo, y el sionismo, bueno o malo, correcto o incorrecto, está basado en antiquísimas tradiciones, en necesidades actuales y en esperanzas futuras de mucha mayor importancia que los deseos o preocupaciones de los 700.00 árabes que ahora habitan esta antigua tierra".

La colonización progresiva protegida por el Imperio Británico propició que Palestina pasara de tener 85 mil judíos frente a 600.000 palestinos en 1915, a 600.000 mil colonos judíos frente a 1’5 millones de palestinos en 1947, alcanzando ya en ese año previo a la proclamación del ente sionista como estado 1/4 de la población de Palestina.

La incrustación de ente sionista en el corazón del mundo árabe e islámico, lejos de ser asimilada con naturalidad en este entorno, ha actuado desde el comienzo de la colonización sionista y hasta nuestros días como célula cancerígena que ha tenido un impacto catastrófico sobre la vida de millones de personas, no sólo en Palestina, sino en el conjunto del Oriente Próximo, y más allá de esto en las relaciones políticas y geopolíticas internacionales desde mediados del S. XX hasta la actualidad.

Esa no asimilación natural de un ente artificial y colonial como el sionista, entre otras cosas porque desde su inicio la colonización sionista ha estado acompañada de la violencia, el crimen y el racismo contra la población autóctona de Palestina, la cual siempre ha sido tratada únicamente como mero ganado a exterminar, ha forzado a que los patrocinadores de la ocupación de Palestina hayan tenido que prestar un permanente apoyo vital para la supervivencia forzada del régimen sionista en la tierra usurpada de Palestina.

El diseño del colonialismo occidental para Oriente Próximo, y no sólo británico tras la II GM, no aspiraba únicamente a la implantación del ente sionista en Palestina para satisfacer a las élites sionistas de sus países, sino sobre todo al dominio total de la zona tanto para el control de las rutas comerciales con Oriente como, y sobre todo, para el expolio de las riquezas petrolíferas descubiertas en buna parte de los países de la Oriente Próximo.

Esto ha devenido en una inseparable conjunción de intereses, constantemente aireada de manera chantajista por el sionismo para garantizarse la continuidad indefinida de la protección de los países colonialistas de Occidente y los vasallos de estos, para la supervivencia de ese régimen, sean cuales sean sus crímenes y desvaríos políticos.

La claudicación de los países árabes y musulmanes ante la supuesta realidad de lo que el sionismo y sus secuaces conocen como Estado de Israel, que ellos denominan “normalización” ha sido la aspiración última de la asociación colonial-sionista.

Camp David fue la primera materialización de esa pretensión, con el agravante de que fueron quienes se decían representantes de la resistencia palestina los primeros en firmar esa claudicación. Sin embargo el tiempo ha demostrado que lejos de todas las promesas y supuestas garantías a los palestinos, esos acuerdos, como lo expresado al respecto en la Declaración Balfour, no fueron más que palabrería cosmética en un papel mojado que sólo pretendía una rendición incondicional.

Dando un salto en el tiempo tras el que entre otras cosas se deja atrás el mito de la invencibilidad militar sionista tras sus repetidos fracasos en el Líbano, nos encontramos que esos acuerdos de Camp David no sólo no alcanzaron lo fines pretendidos por no haber arrastrado a la claudicación formal general, sino que pasados estos años la Resistencia antisionista en la zona era cada vez más poderosa, a pesar de los deseos de muchos de los propios estados de Oriente Próximo, especialmente del Golfo, que sin haber firmado formalmente la claudicación, si son aliados de los sionistas esperando con ello garantizar la supervivencia de sus propios regímenes.

Llegados a este punto, de la mano de la dirigencia estadounidense Obama/Clinton (con el apoyo por supuesto del colonialismo británico y francés, y evidentemente del propio sionismo), se puso en práctica un plan trazado años antes. Se llevó el ejemplo de las “revoluciones de colores” a los países árabes con el objetivo de destruir de facto a todos aquellos que no se hubieran doblegado ya a la claudicación o a los simplemente volátiles, con el fin de que un cordón de protección de países sometidos alrededor de la ocupada Palestina hiciera igualmente imposible la acción de la Resistencia.

Tras experimentar con éxito en Libia, se pretendió reproducir la experiencia en el país clave para ese plan de salvaguarda sionista, Siria. Pero Siria no era Libia, y el plan inicial fracasó.

La opción B siempre que no se consigue dominar un país es convertirlo en un estado inviable mediante el caos continuo, y para eso los países del Golfo y también Turquía se prestaron gustosos a apoyar a los países coloniales inundando Siria de grupúsculos wahabistas armados afines y más tarde, ante la incapacidad de estos, crear el Daesh el cual también expandieron a Iraq con el mismo propósito.

Siguiendo la evolución de los acontecimientos en estos años, hemos podido comprobar que ni la manipulación informativa, ni toda la propaganda vertida en Occidente, ni todas las maquinaciones políticas de los colonialistas y sus vasallos, han impedido que al contrario de lo pretendido, la Resistencia se haya extendido y fortalecido más que nunca, y que tanto Siria como Iraq, en vez de haber claudicado ante las pretensiones colonial-sionistas, han sido capaces de vencer en esta fase de la confrontación.

La conquista de la ciudad siria de Abu Kamal por las fuerzas de la Resistencia, entre las que al mando del General Qassem Suleimani se encontraban además de unidades sirias y asesores del Pasdaran iraní, miembros del Hizbullah libanés, de las milicias iraquíes, de la unidad Fatimiyun afgana y la unidad Zainabiun paquistaní, con el apoyo de la aviación rusa, y a pesar de todo el apoyo prestado en esa batalla por los EE.UU. y sus secuaces al Daesh para evitar la pérdida de esa ciudad, ha marcado por su derrota el fin de la estrategia de delegar la guerra en grupos armados wahabíes.

Abu Kamal no sólo ha sido la derrota del Daesh, no sólo ha sido la derrota de Arabia Saudí y sus esbirros del Golfo, no sólo ha sido la derrota de los EE.UU. y el resto del colonialismo occidental, Abu Kamal ante todo ha representado una derrota más del plan de dominación sionista, alejándolos aún más de lo que estaban al principio de la aspiración de eliminar a la Resistencia.

Pero ojo, nunca hay que bajar la guardia en tanto la ocupación sionista de Palestina se mantenga y los esbirros traidores sigan gobernando y actuando en tierras árabes y musulmanas. Fracasado también el plan B, servido está el plan C.

El colaboracionismo kurdo fue fundamental para el despliegue y operaciones del Daesh en Iraq, e igualmente en Siria se ha convertido en la nueva herramienta al servicio de los intereses desestabilizadores de la alianza colonial-sionista. En Iraq este elemento desestabilizador se ha conjurado a la par que su socio takfiri ha sido eliminado, si bien en Siria con una apuesta occidental por este elemento mucho más fuerte que la que podía permitirse en Iraq, hace que este plan C siga estando vivo.

Insha Allah pronto podamos unir el nombre de Raqqa al de Abu Kamal y al de otras ciudades antes liberadas como Alepo, Arsal, Palmira o Mosul, y sobre todo podamos unir a la lista de ciudades liberadas las de Meca y Medina, que serán las que antecedan a la liberación de Al-Qods, la cual marcará el fin definitivo del sueño sionista, enterrando para siempre la promesa del señor Arthur James Balfour

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De Balfour a Abu Kamal_0.pdf (54.93 KB)
Autor
Mikail A. Ruiz
Tema
Sociología
Política-Economía
Derecho
Historia-Biografía
Publicado
Thu, 22 Dec 2011 - 06:42
By admin , 4 March 2018

¿Por qué ayunan los musulmanes en el mes de Ramadán?

¿Por qué ayunar?

Llegados a estas fechas previas al bendito mes de Ramadán, muchos nos preguntan a los musulmanes ¿por qué ayunar, para que sirve eso?

Por: Mikail Alvarez Ruiz

 

Todos sabemos que el ayuno en el mes de Ramadán es obligatorio, además es altamente recomendable en meses como Rayab y Sha’ban, así como en muchos otros días a lo largo del año hasta sumar más de 180 días recomendables.

Pero ciertamente, ¿para qué sirve ayunar?. La respuesta básica es que el ayuno es una vía para la formación del ser humano.

El ayuno es una práctica destinada a limpiar y purificar el alma, y un método para que el ser humano pueda dominar su propia voluntad así como para luchar contra sus deseos desenfrenados, para de este modo intentar la perfección y el acercamiento a Allah (SWT).

El ayuno por sí mismo tiene efecto en el cuerpo y el alma del ser humano, y es uno de los favores de la misericordia de Allah que permite beneficiarse a todos, ricos o pobres, por igual. Pero si este acto de culto se realiza acompañado de un sentimiento espiritual y moral correctos, sin duda el resultado del ayuno será mucho más efectivo en el propósito de acercar al ser humano a la perfección. Por ello el ayuno de una persona común es diferente al de alguien que cruzó los diversos grados de abstinencia y perfección humana, y ha obtenido la moral Divina.

El ayuno presenta efectos tanto en lo individual como en lo social. En el primero de los aspectos podemos destacar:

El fortalecimiento de la resistencia y la paciencia, siendo esta una de las virtudes morales cuya obtención más se ha enfatizado, ya que con ella se pueden enfrentar los altibajos, las dificultades, las desgracias, etc., que nos encontraremos en nuestro camino hacia la cercanía de Allah (SWT), y en nuestra vida en general.

El ayuno, en especial el ayuno del mes santo de Ramadán, ofrece tranquilidad al alma del ayunante manteniéndolo lejos de cualquier preocupación. Por una parte porque lo hace llegar al nivel de la paciencia, y hace que el ser humano paciente domine su alma y así pueda seguir lo que dicte su intelecto, pudiendo de esa manera entregarse a Allah (SWT). Por otra parte porque el ayuno es una forma de recordar y adorar a Allah en forma práctica, y el recuerdo y la adoración a Él provocan tranquilidad en las almas.

Refuerzo en la creencia en la Otra Vida, puesto que el ayunante a través del hambre y la sed que experimenta recuerda el hambre y la sed del Día de la Resurrección, alertándolo y propiciando así que este prepare los suministros y provisiones para ese día.

El ayuno igualmente ayuda a controlar las pasiones, evitando de esa manera la lejanía del favor Divino. El ayuno propicia la austeridad y la moderación lo que a su vez fortalece en el ser humano el poder de autocontrol de los pecados y lo hace dominar sobre sus deseos.

Por último, entre los aspectos individuales del ayuno, podemos citar el fortalecimiento de la devoción que el mismo provoca en sus practicantes.

Respecto a los efectos sociales del ayuno podemos mencionar:

El florecimiento del sentimiento de compasión con los necesitados. El ayunante con el hambre y sed temporal que sufre, comprende mejor la situación de aquellos cuya hambre no es algo temporal y voluntario, haciendo que el ayunante comprenda la situación de los desposeídos y abra su corazón al respeto de los derechos de estos. Allah (SWT) quiere que entre sus siervos exista igualdad y mediante el ayuno da a probar al acaudalado el sabor del hambre, de los dolores y los sufrimientos, para que se apiade de los débiles y hambrientos.

El ayuno prepara en el ser humano para los asuntos espirituales, y es un factor para alejarlo de las irregularidades sociales propiciando la buena relación con sus prójimos. Lógicamente esta influencia se manifiesta más durante el bendito mes de Ramadán por ser este el momento en el que toda la comunidad se encuentra ayunando.

La creación de un ambiente espiritual en la sociedad y la disminución de los daños sociales, pues el ayuno crea un ánimo de abstinencia y autocontrol en el ser humano que con el paso del tiempo tiene un efecto directo en la educación espiritual de cada uno de los integrantes de la sociedad. La mayoría de los pecados individuales y sociales brotan de dos raíces; la cólera y la pasión, y el ayuno impide la rebelión de estos dos instintos. Por ello provoca la disminución de la corrupción en la sociedad.

Es seguro que la sociedad en la cual la mayoría de su gente ayuna, en especial el mes santo de Ramadán, contará con un ambiente espiritual especial que propiciará la convergencia social y la disminución de los daños culturales y sociales.

Estos son, en pocas palabras, los efectos formativos que el ayuno provoca en el ser humano, cuya búsqueda debe ser el objetivo final de este ayuno.

Todo el folclore que en diferentes lugares rodea a estas fechas del bendito mes de Ramadán, no tiene sentido alguno si tras él no se persiguen los objetivos antes mencionados. Si todo queda en esas luces, decoraciones, comidas y festividad, si lo único que ansiamos tras un día de abstinencia es una suculenta mesa, el ayuno simplemente se convierte en una absurda mortificación física.

 

Fuente: Takbir TV

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Por qué ayunan los musulmanes en el mes de Ramadán.pdf (63.12 KB)
Autor
Mikail A. Ruiz
Tema
Oración-Súplica
Islam básico
Publicado
Thu, 15 Apr 2021 - 07:42
By admin , 3 March 2018

Imam ‘Ali (P), patrimonio de todos musulmanes

Imam ‘Ali (P), patrimonio de todos los musulmanes

Por: Mikail Alvarez Ruiz

Ibn ‘Abbas narra que en cierta ocasión el Profeta Muhammad (PBd) dijo:

“Yo soy una ciudad de sabiduría y ‘Ali la puerta de ésta. Aquél que ande en busca de conocimiento lo encontrará en ‘Ali”

Esta no es más que una de las múltiples ocasiones en las que el Profeta se refirió a este hombre, del cual en los próximos días conmemoraremos un aniversario más de su nacimiento, de una manera como jamás se refirió a ningún otro. No es más que una de las múltiples ocasiones a lo largo de su vida, en las que el Profeta (PBd) destacó las virtudes de Imam ‘Ali (P), como jamás destacó las de ningún otro.

No es más que una de tantas, pero por sí misma debería bastar a los musulmanes para entender claramente cual era el camino trazado por el Profeta (PBd) para la ummah. Para la ummah sí, no para ninguna parte en especial de la misma, sino para toda la ummah.

Desgraciadamente los acontecimientos que se produjeron tras la muerte del Profeta (PBd) y el ascenso al poder sobre los musulmanes, pocos años después de este fallecimiento, de los mismos quraishitas ahora travestidos de musulmanes que tanto habían luchado contra el Profeta Muhammad (PBd) y su Mensaje, separaron a la ummah del conocimiento de esta figura del Islam como lo es Imam ‘Ali (P). Desgraciadamente los decenios de gobiernos omeyas con sus maldiciones y sus mentiras, ocultaron la realidad y ciertamente consiguieron que sólo una parte de la ummah pudiera resistir el velo de la injuria y la infamia.

Pero de todo esto han pasado ya muchos siglos, incluso algún milenio, y la verdadera figura de Imam ‘Ali (P) sigue sin ser conocida por la mayoría de la ummah. No se trata de un ranquin de popularidad, el problema es mucho más profundo, se trata de poder alcanzar o no la puerta que nos abrió el Profeta Muhammad (PBd). Se trata de poder entrar directamente en su ciudad, o de toparnos con sus muros, o de intentar atajos que no conducen a ningún sitio.

Imam ‘Ali (P) es un patrimonio que pertenece a todos los musulmanes y a todos ellos está abierta su puerta, y responsabilidad de todos es intentar alcanzarla.

Imam ‘Ali (P) no es simplemente el primer hombre que aceptó el Islam, ni aquél que desde niño se crio junto al Profeta (PBd) y junto a él permaneció hasta la muerte de este; ni únicamente el hombre se casara con la hija del Muhammad (PBd), la honorable Fatima Az Zahra (P); ni aquél que luchó como ningún otro en Badr, Uhud, Jandaq, Jaibar o en cualquiera otra de las batallas en las que se requirió su servicio para la causa del Islam. Todo esto es cierto y en ello no tuvo parangón alguno con nadie, pero Imam ‘Ali (P) es mucho más que esto.

Imam ‘Ali (P) es aquel de entre la ummah de Muhammad (PBd) que encarnó las más elevadas virtudes de la moral, las cuales pueden observarse en la gran cantidad de anécdotas sobre su vida que los narradores nos han transmitido.

Imam ‘Ali (P) se caracterizó por su tolerancia, por el absorto control de su ira y sus pasiones, por no caer en la venganza contra quien le hubiera agredido personalmente, sabiendo ante cualquier mala actitud hacia él responderla siempre con indulgencia y benevolencia.

Igualmente Imam ‘Ali (P) destacaba por su humildad, pero frente a los pobres y los oprimidos, no frente a los poderosos y soberbios. Cuando un musulmán humilde se sintió abrumado porque Imam ‘Ali (P) lo tratase como un igual, este le dijo: “Por cierto que Dios verá que soy tu hermano, que no me diferencio de ti, ni me considero mejor que tú, y de esa manera me incrementará en posición en el Paraíso”.

Imam ‘Ali (P) rechazaba los halagos y la adulación, y a quién hacía esto le decía: “Estoy por debajo de lo que dices, pero por encima de lo que piensas realmente”. Igualmente era contrario a la jactancia en cuanto a los antepasados, los hijos, la posición económica o cualquier otro motivo de superioridad que no se relacionase con la virtud.

Dijo el Profeta Muhammad (PBd): “‘Ali está siempre con la verdad y la verdad está siempre con ‘Ali. No se separarán uno del otro hasta el Día del Juicio”.

La verdad, el compromiso con la verdad, es un exponente de la moralidad de cualquier persona y en esto igualmente Imam ‘Ali (P) sobresalía por encima de los demás. No sólo era franco y decía siempre la verdad, sino que tampoco se prestaba a los dobles mensajes, ni a la traición, ni a la hipocresía, ni se dejaba seducir por las tentaciones del poder y el gobierno. Decía Imam ‘Ali (P): “No traiciona quien sabe como es el retorno al Mas Allá. Llegamos a una época en la que la mayoría de la gente adopta el engaño como instrumento de ingenio, y los ignorantes les atribuyen poseer gran destreza”.

Imam ‘Ali (P) anteponía a cualquiera antes de a sí mismo y se sacrificaba por los demás sin importarle la posición de humildad social que estos pudieran tener, incluso a su propio sirviente le dijo: “Tú eres joven y estás en la flor de la vida, y yo me avergonzaría ante mi Señor si me prefiriera a mí mismo por encima de ti”. Es más, se sentía más identificado con los pobres y desfavorecidos con quienes compartía la dureza de una vida de privaciones. Hasta en su vestimenta y su alimentación Imam ‘Ali (P) se asemejaba a los más humildes de la comunidad, incluso en los tiempos en que fue Califa y tenía todo el poder y todos los recursos del Estado Islámico en sus manos, de manera que al morir no dejó ninguna herencia en oro o plata. Dijo Imam ‘Ali (P) a este respecto: “¿Acaso me contentaré porque se refieran a mi diciendo ‘¡Ahí está Amir al Mu’minin!’, pero no comparta con ellos las vicisitudes de la época, o no sea un ejemplo para ellos en su dura forma de vida?”. Y también: “Por Dios que no he acumulado de este mundo metal precioso alguno, ni he atesorado nada de riquezas, ni me he preocupado ni por un andrajo de mi ropa, ni he hecho posesión de un palmo de su tierra, ni tomado de mismo sino en la medida del sustento diario de una burra estéril”.

Por su generosidad Imam ‘Ali (P) sobresalía igualmente entre la gente de su tiempo. Consideraba que los bienes materiales no tenían más valor que el de saciar la necesidad el hambriento y el desheredado. Muchas son las narraciones de escenas que nos han llegado en las que Imam ‘Ali (P) muestra esta generosidad hasta el extremo. Al propósito dijo el poeta Ash Sha’bi: “’Ali fue el más generoso entre la gente. Tenia la virtud moral que era amada por Dios, Glorificado sea, que era la libertad y la generosidad. Nunca le dijo no a un mendigo”.

Imam ‘Ali (P) también es el símbolo de la justicia, lo que le acarreó no pocos problemas en su vida provenientes de aquellos que vieron peligrar o cercenar sus injustos privilegios. Imam ‘Ali (P) durante sus días de gobierno impuso nuevamente el trato igualitario entre los miembros de la comunidad, al igual que hacía el Profeta Muhammad (PBd). Ante el reparto económico terminó con los privilegios de clanes; ante la ley y ante los derechos, prominentes y débiles eran tratados por igual. Durante su gobierno todos los ciudadanos del estado Islámico eran considerados de la misma manera, sin importar su origen o posición, e incluso sin importar que fueran cristianos o judíos, todos estaban amparados por la misma justicia que instauró el Profeta Muhammad (PBd) en Medina, ejemplo bajo el cual Imam ‘Ali (P) gobernó hasta el último de sus días.

Imam ‘Ali (P) fue el más cercano al Profeta Muhammad (PBd), el más sabio, el de mayor coraje en el combate, el más temeroso, el más abnegado de todos los compañeros del Mensajero de Allah (PBd), el único de quien el Profeta (PBd) dijo: “Tú eres mi hermano, en este mundo y en el otro”, y todo esto no pudo ser soportado por los mismos que durante años se opusieron al Profeta Muhammad (PBd), quienes veían en Imam ‘Ali (P) un reflejo demasiado cercano al Mensajero al cual había que combatir igualmente.

Pero los derrotados en esta lucha, los verdaderos perdedores de esta lucha, no fueron ni Imam ‘Ali (P) ni quienes se habían mantenido junto a él. La derrotada fue la ummah, a quien se privó durante siglos de la guía certera establecida por Muhammad (PBd), la guía, la puerta que el Profeta designo como entrada a su conocimiento.

En una época en la que el acceso a la información es fácil, en la que no hay gobernante ni tirano que pueda impedir este acceso para quienes buscan conocer, es momento de que la ummah escuche nuevamente las palabras del Profeta (PBd) y recupere un patrimonio que es suyo, por más que algunos se han esforzado, y aún lo hacen, en mantenerla alejada del mismo.

“Yo soy una ciudad de sabiduría y ‘Ali la puerta de ésta. Aquél que ande en busca de conocimiento lo encontrará en ‘Ali”

“Quien aprecie llevar una existencia semejante a la de los profetas, morir en forma similar a la de los mártires y habitar en los jardines que Ha sembrado el Misericordioso, debe mantener una amistad con ‘Ali...”

“¡Dios mío! ¡Ama a los que sean sus amigos, y Sé enemigo de aquellos que son sus enemigos! ¡Ayuda a quien lo ayude y castiga a quien se le oponga...!”.

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Imam Ali (P), patrimonio de todos los musulmanes.pdf (89.17 KB)
Autor
Mikail A. Ruiz
Tema
Doctrina Islámica-Shiismo
Historia-Biografía
Política-Economía
Publicado
Fri, 6 May 2022 - 07:42
By admin , 3 March 2018

Siria, un año ¿de?

Siria, un año ¿de?
Por Mikail Alvarez Ruiz
Se cumple un año ya desde el comienzo de los disturbios en Siria. Mucho se ha escrito y se ha hablado en este tiempo y, lo que a nosotros nos llega, especialmente enfocado en un sentido, el de presentar lo que ocurre en Siria como una insurrección popular contra la que se ejerce una brutal represión. Pero a pesar de todo, después de un año, intentar negar que lo que ocurre en Siria es fruto de una conspiración internacional es como querer negar que el sol amanece cada mañana nuevamente.
Posiblemente el gobierno y la administración siria tuvieran muchos defectos, pero seguramente, dejando a parte el Líbano que es un caso especial para muchas cosas, sería muy difícil encontrar un país árabe donde existieran unas condiciones de vida general (no sólo para las élites) mejor que las que se disfrutaban en Siria, y me refiero a todos los niveles, tanto económicos, como educativos, como sanitarios... y sobre todo, sería muy difícil encontrar un país árabe en el que existiera una mayor libertad religiosa real.
Si no fuera por lo trágico de las muertes y la destrucción que se han provocado en este último año, causaría risa el hecho de ver a regímenes tan siniestros como el de Arabia Saudí o Qatar autoerigirse en adalides de la libertad y la justicia, mientras envían a sus fuerzas militares a otos lugares, como Bahrein, para reprimir a sangre y fuego a una población local que tan sólo reclamaba unas mínimas reformas de ciudadanía. O mientras en su propio país, en las provincias orientales y sureñas, reprime igualmente las manifestaciones internas que protestan contra de la discriminación económica y religiosa vigente en el reino, o a las estudiantes de la Universidad de Abha, que tan sólo piden el fin de la discriminación hacia las mujeres y por la falta de instalaciones básicas para ellas.
Causaría risa ver a los grupos wahabo-sálafis autoerigirse en caudillos de la lucha por la libertad religiosa en Siria, mientras en otros lugares, allí donde pueden y ahora ya incluso en Europa, no dudan en atentar contra todo el que no comulgue con sus intransigentes y descerebrados planteamientos. Causaría risa ver a sujetos como Yusuf Al-Qaradawi que tanto brama desde sus púlpitos o mimbares contra el gobierno sirio, echando toda la gasolina que puede para acrecentar el incendio en su supuesta defensa de no sé qué derechos religiosos conculcados a no se quien, mientras al mismo tiempo es lisonjero y adulador de toda monarquía del golfo que se cruce en su camino, por más que en ellas no se respete el más mínimo principio de libertad religiosa.
Causaría risa ver a esos que se autoproclaman líderes de la “oposición al régimen” (en su mayoría, residentes en el extranjero) erigirse en paladines de la Nación Siria, cuando no tienen el más mínimo escrúpulo en buscar y recibir la ayuda de Occidente con EE.UU. a la cabeza, cuando muchos de ellos, se ha demostrado desde el principio, tienen lazos con el ente sionista de Israel.
Causaría risa ver a medios de difusión como Al-Jazeera o Al-Arabiya autoerigirse en líderes de la libertad de expresión y de información en Siria, cuando ha quedado más que demostrado que ellos mismos, no es que sean tendenciosos en su información, sino que han manipulado e incluso fabricado noticias en Siria como lo hicieron con Libia con la falsa toma de Trípoli, inventada en decorados de Qatar en los que se reproducía la Plaza Verde en Trípoli, y emitida al mundo sin rubor alguno como noticia verdadera de última hora. O mientras que ante otras revueltas, en lugares un poco menos convenientes como, nuevamente Bahrein, guarden un cómplice y criminal silencio.
Causaría risa, por lo patético, ver a la Liga Árabe autoerigirse en paladines de la arabidad, aunque sea en contra otro país árabe, cuando sólo son capaces de estar unidos como una piña para cumplir con los deseos de los EE.UU. y el ente sionista de Israel, mientras que jamás son capaces de estar de acuerdo por sí mismos en nada, ni tan siquiera en ayudar a un pueblo árabe oprimido durante décadas como lo es el pueblo palestino. Esa Liga Árabe que no duda en pedir abiertamente el envío de armas y financiación para los mercenarios que luchan contra el gobierno de Siria, no son capaces ni de poner una sola bala ni un solo euro en manos de la resistencia palestina para su lucha contra la ocupación sionista.
Si no fuera por lo trágico de las muertes y la destrucción que se han provocado en este último año, serían muchas las cosas que podrían causarnos risa. Pero hay algo que no nos haría reír, la actitud de los gobiernos y medios de difusión occidentales cómplices -aunque a ellos les gusta llamarse aliados- de la política de los EE.UU. y del ente sionista de Israel. Y no nos causaría risa porque el chiste de su hipocresía y de sus dobles raseros lo hemos oído (visto) muuuchas veces, y ya no nos causaría sorpresa.
Pero seamos sinceros, nadie de los que estamos fuera podemos afirmar con rotundidad nada de lo que ocurre en el interior de Siria. Todos estamos expuestos a las posibles manipulaciones que desde dentro o fuera del país se generen.
Ante esto, es momento de tener un poco de claridad de ideas y ver quién es el beneficiario de la caída del gobierno sirio, para saber quién está detrás y cual es el verdadero objetivo de este ataque. El propio ministro de defensa sionista, Ehud Barak lo ha reconocido hace poco en unas declaraciones: “Cuando la familia Assad caiga, será un gran golpe al eje radical liderado por Irán… Debilitará al Hezbolá, así como el apoyo a Hamás, y les privará a los iraníes de un baluarte en el mundo árabe. Esto es algo positivo para Israel".
Porque, no nos equivoquemos, a nadie de todos estos abanderados de la libertad le importa lo más mínimo la injusticia y opresión que pudiera haber en Siria, si e que la había, como a ninguno le importa la injusticia y opresión que exista en Marruecos o en las monarquías del Golfo. Siria para ellos lo único que representa es el trasero donde dar la mayor patada posible a Irán.
Desde 1979 Irán es el objetivo de los EE.UU. y del ente sionista de Israel. En estos más de 30 años no han dejado de hacer todo lo posible para acabar con la Revolución Islámica, y tras ellos, cual perro bobo que sigue a su amo moviendo el rabo y sacando la lengua, la Unión Europea y los países árabes lacayos. El ataque al gobierno sirio no es sino una vuelta de tuerca más en la presión a la República Islámica, y reconozcámoslo, sería un importante trofeo si consiguieran su derrocamiento. Pero todos ustedes pueden tener por seguro que si hoy mismo el Presidente sirio rompiera sus lazos con Irán y con ello sus relaciones con la Resistencia libanesa y palestina, y prometiera fidelidad al imperio americano-sionista, nadie querría ya su destitución, nadie hablaría ya de crímenes y represión en Siria.

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Autor
Mikail A. Ruiz
Tema
Historia-Biografía
Política-Economía
Publicado
Wed, 29 Jun 2011 - 07:42
By admin , 3 March 2018

Primavera

Primavera

Todo el mundo, con una especie de alegría, nos anuncia hoy que ha llegado la primavera. Al escuchar hablar tanto de ello se me ha venido a la cabeza otra primavera, esa de la que se lleva hablando tanto tiempo sin que de momento hayamos podido percibir el olor ni el color de sus flores.

Eso que se dio en llamar “Primavera árabe” tenía desde un principio cierto tufillo sospechoso que hacía recordar esas revoluciones de colores que a través de la CIA, la Fundación Soros, la organización USAID, o el National Endowmentfor Democracy, son fomentadas desde la primera década de este siglo para intentar acabar con gobiernos o dirigentes poco amigos, consiguiéndolo como en algunos casos del este de Europa, o fracasando estrepitosamente como por ejemplo las veces que se ha intentado en Irán.

Es indudable, que desde el principio, en buena parte de los países dónde han surgido protestas, estas se han visto acompañadas de verdaderos movimientos de masas que de manera sincera exigían reformas de mínima justicia a sus regímenes, todos corruptos por igual; recordemos los casos de Túnez, Egipto, Yemen o Bahrein. Pero también parece cada vez más cierto que junto a estos casos de lo que podríamos llamar espontaneidad popular se han dado otros, flagrantemente en Libia y en Siria, de artificiales levantamientos populares incapaces de esconder las verdaderas conspiraciones internacionales que estaban tras ellos.

Incluso en los del primer caso, es cada vez más evidente que estas masas fueron utilizadas, donde convenía (Túnez o Egipto), como herramientas para luchas internas por el poder en los propios regímenes, en los que una vez derrocados los jefes de estado de turno poco o nada ha cambiado para ese pueblo manifestante cuyas ilusiones se difuminan día a día, quedando sólo el ascenso de una nueva casta de políticos a los que se les ha invitado a unirse en el festín. Esto se ve muy claro en Egipto, donde la élite gobernante, o lo que es lo mismo, la élite de las fuerzas armadas quería deshacerse de Mubarak al no compartir la idea de este de convertir Egipto en una de esas repúblicas hereditarias al estilo coreano, sobre todo, porque el hijo a elegido por Mubarak no es militar. Hoy vemos como en Egipto el poder sigue siendo detentado por el ejército, y nada apunta que realmente vaya a dejar de ser así en un futuro más o menos cercano.

En los casos donde el objetivo de las masas no convenía a la “política internacional”, o lo que es lo mismo, a la política americano-sionista, estas masas y sus revoluciones simplemente han sido olvidadas por todos; en Yemen intentando que se derrumbaran por extenuación, con más de un año de multitudinarias manifestaciones diarias y represión, que lo único que han logrado es el retiro dorado del Presidente ‘Ali Abdullah Saleh y su sustitución por el número dos de su régimen, y en Bahrein simplemente eliminada de las calles a golpe de fuego, con intervención extranjera incluida y las mayores bendiciones de los EE.UU.

El comportamiento cínico de eso que, repugnantemente, se ha dado en llamar “comunidad internacional” no ha ayudado en nada a alejar ese tufillo que la “Primavera árabe” deja a su paso, pues al tiempo que deja caer sus lágrimas de cocodrilo ante el sufrimiento -real o inventado- de algunos, es decir, de los que conviene a la política americano-sionista, poniendo todo su aparato diplomático, mediático e incluso militar al servicio de estas revueltas (véase por ejemplo Libia o ahora Siria), son absolutamente insensibles ante del sufrimiento de otros, es decir, de los que no conviene a la política americano-sionista.

A este respecto podemos hacer una comparación del comportamiento de esta supuesta “comunidad internacional” y la realidad sobre el terreno, en dos países en los que actualmente existen movimientos de protesta -Bahrein y Siria- y en los que esta “comunidad” se ha volcado a favor del derrocamiento del presidente Bashar Assad y del mantenimiento al ultranza del régimen del rey Hamad ibn ‘Isa al Jalifa.

Vemos que, según la prensa y algunas organizaciones humanitarias internacionales, la mayoría de la población siria apoya al Presidente Assad, mientras que por el contrario, la mayoría de la población Bahrein se opone al rey Al Jalifa.

Vemos como, y siempre según las mismas fuentes, casi la mitad de la población, el 44% , participa en las movilizaciones contra el rey de Bahrein, mientras que sólo un máximo del 2’5% lo hacen en contra del presidente sirio.

Vemos como en el caso sirio existe una oposición armada que practica el terrorismo compuesta en buena parte por mercenarios extranjeros, mientras que la oposición de Bahrein siempre ha utilizado métodos pacíficos.

Vemos como en el caso de Bahrein se ha utilizado a fuerzas extranjeras para reprimir a su población, mientras que en el caso sirio el elemento extranjero está únicamente en el campo de los grupos armados que se oponen al gobierno.

Vemos como el reino de Bahrein practica una política de división sectaria de su población, mientras que el gobierno sirio siempre ha favorecido la unidad nacional por encima del sectarismo religioso, siendo tal vez Siria el país árabe donde exista una mayor libertad religiosa real.

Vemos como, resultado de los reclamos de su población, el gobierno sirio emprendió incluso una reforma constitucional apoyada en referéndum por la mayoría de la población siria, mientras que el rey bahreiní no ha cedido a la más mínima e insignificante demanda popular.

A pesar de todo, vemos como Siria está sometida a graves sanciones diplomáticas y económicas por esa “comunidad internacional”, (o lo que es lo mismo, EE.UU. y sus países cómplices), mientras que respecto a Bahrein es como si este país, y su población oprimida, no existiese.

Todavía no hemos podido oler ninguna fragancia de esa primavera marchita. Lo único que hasta el momento ha mostrado es un ascenso regional del poder de la diplomacia saudí y qatarí -para mayor alegría de los EE.UU y el ente sionista de Israel-, quienes directamente o a través de interpuestos controlan todos los países donde supuestamente esta primavera debía haber florecido. No obstante, Dios así lo quiera, todo esto ha podido ser un primer paso para un futuro en el que el despertar islámico de los pueblos árabes, lleve al florecimiento de una verdadera primavera que expulse de la faz de la tierra a todos esos gobiernos traidores, corruptos y entreguistas que hoy siguen dominando esas tierras. Insha Allah.

Mikail Alvarez Ruiz

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Mikail A. Ruiz
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Publicado
Wed, 29 Jun 2011 - 07:42
Mikail A. Ruiz

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