Palabras del Imam Ĥusaîn Ibn ‘Alî (P) desde Medina hasta Karbalá (10)

Por: Aiatul-lah Muĥammad âdiq Naӱ

Sermón del Imam Ĥusaîn Ibn ‘Alî (la paz sea con él) en la Meca

اَلْحَمْدُللّه وَ ما شاءَ اللّه وَلا قُوّة اِلاّ بِاللّه وصَلّى اللّه عَلى رَسُولِهِ، خُطَّ الْمَوْتُ عَلى وُلْدِ آدَمَ مَخَطَّ الْقلادَةِ عَلى جِيدِ الفَتاةِ وَما اَوْلَهَنِى اِلى اَسْلافى اِشْتِياقِ يَعْقُوبَ اِلى يُوسُفَ وَخَيَّرلى مَصْرَعاً اَنَا لاقِيِه كَاَنَّى بِاَوْصالِى تَتَقَطَّعها عُسْلان الْفَلَواتِ بَيْنَ النّواويس وَ كَرْبَلا فَيَمْلانَّ مِنِّى اَكْراشاً جوفاً وَاَجْرِبَة سُغْباً لا مَحيصَ عَنْ يَوْمٍ خُطَّ بِالْقَلَمِ رِضَا اللّه رِضانا اَهْل البَيْتِ نَصْبِرُ عَلى بَلائِهِ وَيُوَفِّينا اُجُورَ الصّابِرِينَ لَنْ تُشذَّ عَنْ رَسُولِ اللّه لُحْمَتُهُ بَلْ هِىَ مَجْمُوعَةٌ لَهُ فى حظِيرَة الْقُدْسِ تُقَرُّبِهِمْ عَيْنُهُ وَ يُنْجَزُبِهِمْ وَعْدُهُ. اَلا وَمَنْ كانَ فينا باذِلاً مُهْجَتَهُ مُوَطِّناً عَلى لِقاءِاللّه نَفْسَهُ فَلْيَرْحَل مَعَنا فَاِنَّى راحِلٌ مُصْبِحاً اِنْ شاءَاللّه

Alĥamdulil-ah, ûa mashâl-lâh ûa lâ qûat  ̍il-lâ bil-lâh, ûa ṣal-lal-lâhu ‘alâ rasûlihi. Juṯṯal mautu ‘alâ ûldi ꞌÂdama mujaṯṯal qâlâdati ‘alâ ӱîdil fatâti ûa mâ ꞌaûlahanî  ̍ilâ ꞌaslâfî ishtiâqi Îa’qûba  ̍ilâ Îûsufa ûa jaîîar lî maṣra’an  ̍anâ laqîh kaꞌannî bi ꞌauṣâlî tataqṯṯa’uhâ ‘aslânul falaûât baina-Nnauâuîs ûa Karbalâ faiamlâꞌunna minnî akrâshân ӱûfan, ûa ꞌaӱribatan suġbân la maĥîsa ‘an iaumin juṯṯa bilqalami, riḋal-lâhi riḋânâ ahlal-baiti naṣbiru ‘alâ balaꞌihi ûa îûaffîna ꞌuӱûra-ṣṣâbirîna, lan tashuḋḋa ‘an Rasûlil-lâhi luĥmatuhu bal hia maӱmû’atun lahu fi ĥaḓîratil qudsi taqarrubihim ‘ainuhu ûa îunӱaẕu bihim ûa’duhu. ꞌAlâ ûa man kâna fîna baḋilân muhӱatahu muaṯinan ‘alâ liqâꞌil-lâhi nafsahu falirĥal ma’anâ, fa ꞌinni râĥilun muṣbiĥan inshâ ꞌAl-lâh.[1]

Explicación de vocablos:

Juṯṯa, خُطَّ : ‘ha sido escrito’, ‘dibujado’, ‘trazado’, ‘ha sido creado un surco’.

Majaṯṯa,  مَخَطَّ: ‘lugar en el que se plasma la escritura, se produce el efecto y el surco’.

Qilâdah,  قلادَةِ: ‘gargantilla’.

Fatât,  فَتاةِ: ‘hija’, ‘niña’.

Ûa mâ aûlahanî,  وَما اَوْلَهَنِى: (verbo de admiración de la raíz ­Ûalaha), ‘¡Qué ansioso estoy!’.

Aslâfî, اَسْلافى : (pl. de salaf), ‘los ancestros’.

 Jaîîara lî maṣra’ân, وَخَيَّرلى مَصْرَعاً : la mayoría leen esta palabra en voz pasiva (se pronuncia: juîîra), pero lo correcto es que sea leída en voz activa jaîîara: ‘determinó’, es decir: ‘Dios determinó para mí el lugar de mi martirio’ [y no es correcto decir “me ha sido determinado el lugar del martirio”].

auṣâlî, اوْصالِ : ‘miembros del cuerpo’.

‘uslân,  عُسْلان: (pl. de ‘asil), ‘toda cosa en movimiento y tambaleante’, por ejemplo: la “lanza” y también el “lobo”. En esta frase el Imam se refiere a “lobo”.

falauât, فَلَواتِ : (pl. de falât), ‘extenso desierto’.

Akrâshân, اَكْراشاً : (pl. de kursh), ‘vísceras’, ‘vientres’.

Naûâûîs, نّواويس : (pl. de naûâs), ‘término que alude a las tumbas de los cristianos.’ Aquí el Imam (la paz sea con él) se refiere a las ruinas de una aldea habitada, antiguamente, por cristianos.

Ÿûf,جوف : (pl. de aӱûaf, al igual que sûd que es plural de âsûad) ‘toda cosa extensa’.

Aӱribah, : اجربه (pl. de ӱarab), ‘depósito’. Aquí alude al “estómago”.

Suġbâ, سغبا : (pl. de asġab, de la raíz saġab), ‘hambre’.

Lan tashuḏḋa, لَنْ تُشذَّ: (de la raíz shaḏ), ‘no se dispersó’, ‘no se aisló’.

Luĥmah, لُحْمة : ‘parientes más cercanos’.

Ĥaḓîiratul-qudsi, حظِيرَة الْقُدْسِ : ‘elevado paraíso’.

Muhӱah, مُهْجَة : ‘sangre’.

Muaṯṯanan, مُوَطِّناً : (de la raíz tauṯîn), ‘preparar’.

Traducción y explicación:

En vísperas de la peregrinación, los visitantes a la casa de Dios entraban en tropeles a la Meca.

A comienzos del mes del Ḏul Ĥiӱӱah, el Imam Ĥusaîn (la paz sea con él) fue informado de que -Umar Ibn Sa’îd Ibn ‘As entró a la Meca como dirigente de la caravana de peregrinos, pero, en realidad, con el objetivo de llevar a cabo una peligrosa misión. Îazîd le había encargado matar al Imam en cualquier punto de la Meca que fuese posible.

Por lo tanto, el Imam decidió, para resguardar el respeto a la Meca, marchar a Irak, sin poder participar de los ritos de la peregrinación.

Salió de la Meca el día octavo del Ḏul Ĥiӱӱah, cambiando los rituales del Haӱӱ (peregrinación) en rituales de ‘Umrah mufradah (peregrinación menor).

El Imam emitió dicho sermón antes de su partida a los miembros de la familia de Banî Hâshim y a un grupo de sus seguidores, quienes habían adherido a él en el lapso de su estadía en Meca.

Traducción del texto completo:

Las alabanzas pertenecen a Dios y será concretado lo que Él quiera. No hay fuerza más que Dios. El saludo de Dios sea para Su Enviado.

La muerte ha sido destinada para los hombres al igual que un collar para el cuello de las jóvenes, y yo estoy tan ansioso por ver a mis ancestros, así como Jacob lo estaba para ver a José.

Mi Señor me ha destinado el lugar del martirio, descenderé a él. Es como si viese con mis propios ojos cómo las fieras del desierto (huestes de Kufa) me despedazan en una tierra, en medio de Naûâûîs y Karbalá. Sacian sus estómagos hambrientos y llenan sus depósitos vacíos. No hay escape de lo que ha sido designado con la pluma del destino; estamos conformes con aquello con lo que Dios esté conforme; y somos pacientes frente a las aflicciones y pruebas que encontremos en el camino; y Dios nos otorgará la recompensa de los pacientes.

Entre el Enviado de Dios y las partes de sí mismo (así llamaba el Profeta a su hija y a sus nietos) no habrá separación y estarán juntos en el elevado jardín, pues fueron un medio de alegría para él; y la luz de sus ojos; y es a través de sus manos que se concretará su promesa (promesa de establecimiento del gobierno de Dios en la Tierra).

Sepan que cualquiera de vosotros que esté dispuesto a ofrecer su sangre en nuestro camino y dar su vida en el camino del martirio y encuentro con su Señor, que esté preparado para marchar con nosotros, pues mañana a la mañana marcharé si Dios quiere.

Conclusión: el Imam Ĥusaîn (la paz sea con él) en este sermón y disertación -que tiene lugar en el momento de su partida de la Meca-, explícitamente, habla tanto de su martirio como de sus particularidades y lo transmite a sus compañeros, con total sinceridad, para que se preparen para viajar, en caso de que estén dispuestos para tal programa y deseen ofrecer su sangre en el camino del Corán y dar sus vidas en el camino de encontrar a su Señor.

¿Por qué someterse al martirio conscientemente?

Surge aquí una pregunta: ¿Qué significa acercarse al martirio con total conciencia de ello? ¿Acaso, evitar el derrame de sangre y proteger la vida –la pura sangre de un infalible y la preciosa vida de un Imam- no es algo obligatorio? La breve respuesta es que el ӱihâd[2] es una de las órdenes más importantes del Islam (y responsabilidad de todo creyente según la circunstancia que se presente) y el martirio es un honor para todo musulmán. En el generoso Corán se encuentran decenas de aleyas[3] respecto al ӱihâd y el martirio.

Esta cuestión, en ninguna de estas aleyas, tiene como condición la certeza de una futura victoria, sino que, por el contrario, luchar contra los enemigos del Islam y obtener el martirio para hacer prevalecer la verdad, ha sido mencionado como signo de los creyentes. Un ejemplo de ello es la siguiente aleya:

¡Alegraos de la beneficiosa transacción que habéis realizado! ¡Eso sí que es el triunfo grandioso! (Corán, 9:111)

En la siguiente aleya, se elogia a aquellos creyentes abnegados. Se mencionan nueve virtudes exaltadas y valiosas: “(Los creyentes son) Los que se arrepienten, los que adoran a Dios, los que Le alaban, los que viajan a las mezquitas, los que se inclinan ante Dios, los que ordenan el bien y prohíben el mal y los que protegen las aleyas de Dios. ¡Anuncia la buena nueva a los creyentes!”. (Corán, 9:112)

Como observamos, en esta aleya, al igual que otras aleyas referidas al ӱihâd, no existe ninguna condición de un futuro triunfo.

Asimismo, la historia del enviado de Dios (la paz sea con él) es un testimonio que corrobora lo mencionado.

El Profeta (la paz y las bendiciones sean con él y su descendencia) se involucraba en las luchas, aun cuando su ejército se encontraba en total desventaja y con un enemigo mucho más fuerte, e incluso, en ocasiones, perdía a algunos de los miembros más queridos de su familia. En realidad, si en una guerra por la causa de Dios, en la que se enfrenta a los enemigos del islam, el triunfo y dominio sobre el adversario fuese determinado y seguro, entonces, el martirio y lucha en el camino de Dios perdería su concepto real.

Este importante deber y lucha en el camino de Dios (ӱihâd), si cae sobre el hombro de todos los musulmanes, existe una responsabilidad mayor de lo que nosotros imaginamos para un Imam, quien tiene a su cargo la protección del Corán y el resguardo del islam.

Si un Imam no cumple con tal deber y pierde esta felicidad y gran triunfo, entonces ¿quién debería hacerlo? Si el Imam no guarda las leyes y normas divinas ofreciendo su vida y la de sus seres queridos, entonces ¿quién debería ser el guardián de ellos?

Sí, Ĥusaîn Ibn ‘Alî, consideraba apta las circunstancias y condiciones para realizar tal transacción ventajosa.

Él veía que la ventaja que obtendría a través de esta determinación, sería la salvación del Islam y de los musulmanes; la protección del Corán y la tradición del Profeta (sunna del profeta) del dominio de los seguidores de Îazîd; y un profundo cambio en la historia del Islam. ¿Y qué ventaja es superior a ello? Por ello, decidió que…

En las páginas siguientes, nuevamente trataremos el tema en concordancia con las palabras pronunciadas por el Imam.

Extraído del libro: Palabras del Imam Ĥusaîn Ibn ‘Alî (P) Desde Medina hasta Karbalá

Editorial Elhame Shargh

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[1]  ṮAÛÛS, R., Luhûf, p. 53; ĤEL-LÎ, Ibn Namâ, Muzîrul Aĥẕân, p. 21; JÛÂRIẔMÎ, M., Maqtal, t.II, p. 5.

[2] Lucha sagrada por la causa de Dios.

[3] A simple vista, encontramos respecto al ÿihad y martirio, aproximadamente cien aleyas.

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