El bloqueo económico impuesto por los quraishitas quedó sin efecto gracias a la iniciativa de algunas personas de buenos sentimientos. Luego de tres años de exilio y tristeza en su propia tierra, el Profeta (B. P.) y sus seguidores salieron de la quebrada y se dirigieron a sus hogares. Ya eran libres de comprar y vender; poco a poco se recuperaban cuando súbitamente debieron enfrentarse a un hecho muy amargo.