El pueblo de Gaza ya recibió Ramadán, y lo ha hecho en medio de toda su infraestructura destruida, escuelas, universidades, patrimonio cultural, casas, viviendas, todo en ruinas; las fuerzas ocupantes atacaron más de 500 mezquitas; 220 de ellas fueron demolidas, y 290 destruidas de manera parcial, pero no son aptas para la oración, por lo que rezan en medio de los escombros, y lo peor de todo es la consecuente crisis humanitaria en que se encuentran sobre todo los niños, heridos, enfermos otros, o solos en la orfandad; ya que el hambre extrema se extiende, el desplazamiento continúa y prevalecen el miedo y la ansiedad.