La revolución islámica de Irán y la independencia de América Latina, y consejos morales para un gobierno

Conferencia del Profesor Rahimpur Azqadi

(Venezuela – 2011)

Traducción: Sheij Suhail Assad

Desgrabación: Fabiana Ríos

Corrección: Sheij Abdulkarim Paz

Presentador:

El doctor Rahimpur, es iraní, fue invitado para brindar  unas conferencias acerca del Islam e Irán, en el marco del Bicentenario de la independencia de Venezuela, programadas por la Feria Internacional de Libro para difundir la cultura iraní, y para eso tenemos hoy, la ocasión de tener a este invitado de honor de ese país islámico, el doctor Azqadi en un bicentenario clave para América Latina.

El Doctor es profesor, es filósofo, teólogo, conferencista de renombre en su país. Tiene un programa donde difunde diversos temas islámicos y asuntos de actualidad.

El traductor:

Muy buenos días, muchas gracias por su presencia en este encuentro. El tema que se eligió en esta oportunidad es acerca de la Revolución Islámica de Irán y la Independencia de América Latina. El tema se desarrollará con tres ejes fundamentales: Islam, Iglesia y Marxismo; y la conferencia tendrá dos fases, en la primer fase el doctor va a dar la conferencia, en la segunda fase ustedes pueden ir anotando las preguntas e interrogantes que tengan para que al final de la charla puedan hacer las preguntas y el profesor pueda responderlas. Los dejamos con el profesor Hassan Rahimpur Azqadi

Les da la bienvenida y los saluda a los alumnos y profesores.

Dr. Rahimpur Azqadi

Es un placer muy grande para mí visitar Venezuela y poder reunirme y dialogar con nuestros hermanos y hermanos de esta tierra. También considero una gran suerte poder estar en la Universidad Bolivariana, la universidad que fue fundada con el nombre de un gran héroe de esta patria, que ha luchado constantemente en contra del imperialismo y especialmente de saber que es un proyecto del Presidente Chávez, una persona que se ha dedicado a servir a su comunidad, por lo cual, gracias por todo esto.

Ojalá que estos proyectos ayuden a acabar con las distancias de las distintas clases, ya sea a nivel académico social o económico.

Desgraciadamente los pueblos de Latinoamérica han sido víctimas del capitalismo como del imperialismo, y muchas veces han sido víctimas de estos dos movimientos en nombre de la religión y en nombre de la Iglesia. Los pueblos musulmanes han sido víctima de estos mismos sistemas y han sido invadidos, han sido exterminados y han sido asesinados, y del mismo modo, al igual que ustedes, durante dos siglos han sufrido dicha opresión; es por eso que tanto ustedes como nosotros tenemos un mismo dolor y una misma problemática es por eso que necesitamos hablar un mismo idioma y conseguir una misma solución a nuestros problemas. Espero que pronto podamos formar y compartir un partido de los oprimidos, el partido de los pobres, el partido de los desposeídos del mundo, para que juntos, bajo la forma de la racionalidad, la justicia y la espiritualidad podamos acabar con nuestra crisis.

La fe en Dios o la fe en el hombre y sus derechos, una disyuntiva que no existe en el Islam

La pregunta que se hace es acerca si la fe se debe tener en Dios o en el ser humano y sus derechos. En este interrogante existen dos campos, o tener fe en Dios o tener fe en el ser humano, en el intento de responder a estas dos preguntas existen tres respuestas fundamentales. Estas tres respuestas las voy a proponer en esta conferencia para que juntos dialoguemos y al final podamos llegar a una conclusión. Quizá la historia de la Iglesia católica y de los Papas y el trato que ellos tuvieron en muchos casos con temas como la desigualdad, la injusticia y la opresión han sido causa principal de este distanciamiento o distinción entre la fe y la espiritualidad por un lado y la igualdad y la justicia por otro lado. Es decir que el trato que la Iglesia tuvo en muchos casos con ciertos temas fue causa de que la persona esté entre la elección de dos cuestiones: o el derecho de Dios o el derecho del ser humano. Es por eso que los pueblos oprimidos se vieron obligados a elegir entre Jesús y Marx.

Quizá el trato que la Iglesia le dio a muchos temas, cuando proponían que entre la religión y la política no existe relación y que la religión nada tiene que ver con este mundo terrenal, eso fue causa de que muchos religiosos de esta iglesia, en vez de sentarse al lado de los pobres, servir a los pobres y estar al servicio de los más desposeídos y en vez de resistir en contra de los poderosos, opresores e injustos, siempre se pararon a un lado, siempre separaron la religión de la justicia social. Y quizá esa postura o posición ha sido motivo para que Marx diga que la religión es el opio de los pueblos. Es obvio que la religión será un opio para los pueblos cuando la gente religiosa diga que la religión nada tiene que ver con la justicia social, la religión nada tiene que ver con el clasicismo, la religión nada tiene que ver con la justicia, con el servicio a los pueblos, es obvio que una religión como esa va a ser considerada un opio para los pueblos. Es obvio que la religión va a ser el opio de los pueblos cuando ellos dicen que la religión tiene que separar entre la justicia y la espiritualidad, la religión tiene que separar entre la racionalidad y la fe, la fe no tiene nada que ver con los derechos de los pueblos, la fe nada tiene que ver con la opresión y la injusticia. Hay que hacer una división dicen ellos, entre los derechos de Dios y los derechos de los hombres. Una religión como esa, es obvio que será el opio de los pueblos.

¿Cuál es entonces la respuesta? Acaso si nosotros decimos que tenemos que sacar del campo práctico a Dios, a la espiritualidad, a la fe, la moral y a la ética ¿esa es la solución para llegar a un estado de justicia social? ¿Acaso el acabar con todo lo que tenga que ver con la religión es la solución para que el pobre pueda conseguir ser un ser honrado en la sociedad? ¿Acaso destruir los principios y los valores de una moral religiosa y de una espiritualidad significa que el rico va a poder dar limosna al pobre, va a poder ayudar y colaborar con la sociedad? ¿Acaso el sacar a Dios de la vida del hombre es la solución para dicho problema?

Entre una iglesia y una religión que elimina de sus temas los asuntos de la justicia social y los derechos humanos, entre una iglesia que lo único que propone es una espiritualidad y una religión sin política y sin justicia social y un comunismo que elimina la religión de la escena social e individual, un comunismo que cree que la igualdad y la salvación está en acabar con la religión; entre estas dos posturas hay un tercer camino que cree que se puede unir tanto la espiritualidad y la moral como la política y la economía, tanto los valores y los principios como la justicia social y la dimensión social del ser humano. Un tercer camino que propone unir entre los caminos de Dios y los caminos del hombre, un tercer camino que propone que no existen dos campos: uno sagrado y otro profano, sino que el ser humano reúne en sí estos dos campos, haciendo de su vida una única realidad en la que tanto la espiritualidad como la justicia social tienen lugar.

En la teología islámica no existe una separación o una discusión o una competitividad entre Dios y el ser humano; en la teología nuestra el hombre consigue ser honrado bajo la sombra de Dios; el ser humano logra valorarse a sí mismo, siempre y cuando, esté al servicio de Dios; no existe una idea de divinidad sin humanismo ni una idea de humanismo sin divinidad, estas cuestiones son un mismo concepto en donde tanto Dios como el hombre no están peleados entre sí, sino que se unen para que el ser humano logre su perfección. En nuestra teología el ser humano hace hincapié en que por más espiritual y religioso que sea, no debe alejarse de los problemas de las clases más débiles, no debe dejar a los opresores hacer lo que quieran, sino que debe pararse en contra de ellos. El  profeta Muhammad, dijo que la súplica del opresor a Dios no es escuchada. Aquél que se deja oprimir no es una persona creyente; aquél que come el dinero de los pobres, que utiliza el dinero de los pobres, esa persona no es un verdadero creyente. La mayor forma de lucha y de esfuerzo espiritual en el Islam es la de aquellos que luchan en pro de la justicia, en pro de la igualdad. Entonces, la verdadera espiritualidad islámica según nuestra teología está representada en la lucha por los desposeídos, en la lucha por la justicia social.

Para poder aclarar algunos puntos de vista acerca de nuestra teología voy a entrar en un tema que es más común y más conocido por ustedes que tiene que ver con la Teología de la Liberación, aquí en América Latina. Ustedes saben que la Teología de la Liberación tuvo un gran debate, una gran discusión con la Iglesia católica, con el Papa y con el Vaticano. La pelea o la discusión tenía que ver con que la Iglesia determinaba que la enseñanza de Jesús, según su visión, está lejos de todo asunto social y político, mientras que los sacerdotes de la Teología de la Liberación proponían que tenía que existir una dimensión social y política y es por eso que querían establecer a Marx y a su pensamiento y la búsqueda de la igualdad según el pensamiento marxista para poder llenar ese vacío en la Iglesia. Los curas del Vaticano acusaron a los curas de la Teología de la Liberación diciéndoles que ustedes quieren transformar el cristianismo en marxismo, y esa fue la gran discusión. La visión islámica, en realidad, por un lado propone los valores, los principios, la moral y la ética de Jesús, junto a la espiritualidad y la religión, y por otro lado, también defiende esa igualdad que defendía Marx y esa visión social y esa justicia necesaria. En realidad lo que podemos decir es que en la persona del profeta se unen tanto los valores de Jesús, en pro de la moral y la ética, y los valores de Marx, en pro de la igualdad y la justicia social.

Hubo un diálogo violento entre el Vaticano y la Teología de la Liberación. En 1984, el actual Papa Benedicto XVI, que en aquel momento era quien dirigía el Concejo de la Doctrina de la Fe en el Vaticano, había presentado un artículo en donde respondía a la teoría de la Teología de la Liberación en cuanto a los temas sociales y de justicia social. Del mismo modo empezó este debate en el encuentro de los cardenales que tuvieron en Puebla en el año 1977, en Méjico, y en varias oportunidades se le respondió a la Teología de la Liberación que dicho proyecto pretendía incluir a Marx en las enseñanzas de Jesús.

La Iglesia, por su parte proponía un cristianismo lejos de la escena económica, política y social y la Teología de la Liberación proponía un Jesús que debía preocuparse por la problemática económica, política y social. Les dijeron a los teólogos de la Liberación que ustedes quieren desviar el camino de Jesús. Dijeron ustedes quieren tergiversar las enseñanzas de los Evangelios, quieren hacer del cristianismo una escuela marxista, una religión marxista. El Vaticano sostenía que Jesús se había sacrificado en la cruz en pro de eliminar los pecados de los hombres, mientras que los teólogos de la Teología de la Liberación dijeron que Jesús se sacrificó para solucionar los problemas sociales de los hombres. En ese artículo, habían determinado que los curas de la iglesia de la Teología de la Liberación estaban lejos del verdadero cristianismo. Dijeron, ustedes no son cristianos y ustedes están trabajando en contra del cristianismo.

Benedicto XVI, el actual Papa, que en aquel momento en una de sus respuestas a Gutiérrez y a Leonardo Boff, dos de los líderes del movimiento de la Teología de la Liberación, les dijo: La Iglesia católica es la verdadera Teología de la Liberación, nosotros somos los que decidimos cuál es el verdadero pensamiento del catolicismo y no ustedes, nosotros no queremos unir la otra vida con esta vida, o sea los temas de la vida terrenal pertenecen a este mundo mientras que nosotros estamos dedicados al otro mundo; a nosotros no nos interesa la lucha entre clases, no nos interesan los temas políticos, no nos interesan los temas sociales, no nos interesan los problemas económicos, eso pertenece al mundo de lo profano, mientras que lo nuestro es lo sagrado; nosotros no queremos politizar la religión. La religión pertenece al cielo mientras que la política pertenece a la tierra. A nosotros no nos interesa la crítica al capitalismo, a nosotros no nos interesa la defensa de los oprimidos, a nosotros no nos interesa la defensa de los esclavos, de las clases más desposeídas. En la respuesta que dieron Gutiérrez y Boff dijeron, es cierto, a ustedes no les interesa eso, pero a nuestra religión sí le interesa. Nosotros no somos marxistas, nosotros somos verdaderos cristianos.

Luego de la caída de la Unión Soviética, luego de haberse destruido la ciudad ideal del marxismo y luego que el capitalismo gobernara gran parte de los países comunistas, el movimiento de la Teología de la Liberación continuó su lucha en América Latina, en ningún momento dejó su resistencia, pero desgraciadamente a personas como Sobrino y Gutiérrez, nuevamente el Vaticano, a través de las palabras del Papa afirmó que ellos no son representativos de la Iglesia Católica.

Capitalismo y Comunismo

Entre el siglo XIX y XX, el mundo termina dividiéndose en dos bloques, el primero, el bloque del capitalismo, obviamente el bloque que fue aceptado de alguna manera por la Iglesia Católica, un capitalismo que hacía hincapié en la relevancia del individuo, en la importancia del individuo, en los derechos del individuo, un individuo que su real valor  está en sus placeres, en sus intereses; trataron de hacer hincapié en que el individuo tiene que mejorar su situación, a través de cualquier camino, no importa hacerlo legal o ilegal, lo importante es que el individuo fortalezca su ser; dijeron que cuando el individuo comienza a fortalecerse a sí mismo no debe importarle lo que pasa con los demás, con los semejantes, lo importante es el fortalecimiento del individuo. Finalmente dijeron que si los individuos se fortalecen en una sociedad en donde los ricos están fortalecidos algo les llegará a los pobres (teoría del derrame), como aquellos que comen una buena comida y terminan tirando los huesos a los pobres. Entonces el capitalismo propone que si un individuo se enriquece y se fortalece, de alguna manera podrá colaborar con los pobres a través de las migajas y las sobras de su comida y crearon una especie de darwinismo económico.

El capitalismo, a pesar de que en apariencia no tiene una guerra con la religión, a pesar que en apariencia acepta la religión pero lo hace con una condición, que la religión se entienda como un tema individual, la religión es un tema interno, interior, que nada tiene que ver con lo social, nada tiene que ver con la política, nada tiene que ver con la economía, nada tiene que ver con el gobierno y nada tiene que ver con la sociedad. Ese tipo de religión acepta cualquier tipo de transgresión de los derechos de los demás. Ese tipo de religión no tiene nada que ver con la sociedad y la política, entonces la persona puede realizar cualquier tipo de transgresión y como no están unidos la religión y la política no habrá ningún problema. Uno podría en todo caso invadir una tierra, exterminar un pueblo, pero como nada tiene que ver con lo político, podría ir a la iglesia y ser una persona religiosa. Imaginen a un Bush que invade y mata a miles de personas tanto en Irak como en Afganistán, después va a la iglesia y reza para que Dios proteja y bendiga dicha acción. Por otro lado, una iglesia que ve que ocurren acciones como las que ocurren en Irak y Afganistán y no dice nada o se calla o dice cosas muy simples, como diciendo “ustedes maten tranquilos pero que no les duela mucho”, o condena sin modificar nada, sin emprender ninguna acción, esa es la visión del capitalismo con respecto a la religión, y la visión de la religión con respecto al capitalismo.

Ese era el primer modelo que teníamos, el modelo del capitalismo que se había presentado en Occidente. El segundo modelo que se había presentado en Occidente, es un modelo de igualdad y justicia, lo que proponía era la igualdad en la sociedad, al contrario del primer modelo que hacía hincapié en el individuo, este segundo modelo no hace hincapié en el individuo, sino que hace hincapié en la comunidad, en el grupo, en la sociedad. Este segundo modelo presentaba como forma más precisa de una sociedad ideal la igualdad absoluta en la sociedad; si yo visto con ropa de hilo, tú debes vestir con ropa de hilo, si yo visto con zapatos de cuero, tú debes vestir con zapatos de cuero, negaba la propiedad privada para transformarla en propiedad del estado, el esfuerzo del individuo no tiene tanta importancia con respecto a lo que ganaba, cada uno se esforzaba según su capacidad y todos ganábamos de una misma forma, todos utilizábamos la propiedad de una misma forma. No hubo una racionalidad ni una forma muy clara de producción, distribución y consumo; no era tan importante cada una de las personas sino el grupo y la comunidad entera, y obviamente para obtener ese tipo de justicia, ese tipo de igualdad tenían que alejarse de la espiritualidad y la religión, entonces, en realidad, en Occidente se creó un debate entre estos dos bloques, el debate entre libertad e igualdad, el debate entre espiritualidad y política; el debate entre el grupo que sólo quería dirigirse hacia una libertad espiritual y el grupo que quería establecer la igualdad social. Entre el debate de estos dos polos, aparece el Islam como un tercer camino, en donde dice que debemos preocuparnos por ambos derechos, tanto por los del individuo como por los de la sociedad; Por dos temas fundamentales tenemos que preocuparnos, tanto por la libertad como por la igualdad; dos cuestiones fundamentales tenemos que tener en cuenta, tanto al ser humano como a Dios; y dos cuestiones elementales son necesarias, la espiritualidad y la justicia social.

Entonces, en los últimos años, en las últimas decenas de años, al fin y al cabo, este debate termina con el nacimiento de un socialismo moral, un socialismo equilibrado, un socialismo que se da cuenta que la igualdad no se puede imponer y que no se puede proponer por la fuerza, un socialismo que termina respetando la libertad del individuo, un socialismo que se da cuenta que la propiedad privada de alguna manera tiene que existir en la sociedad, pero un socialismo que establece una línea que separa su devenir, del devenir del capitalismo, creen en el capitalismo es un perjuicio para la sociedad por sus ideales de ser casi adoradores del dinero, adoradores del capital, capital para más capital.

El Capitalismo ni siquiera logra ser verdaderamente humanista porque el verdadero ser humano tendría que reconocer que su respeto y su honra tendría que estar basada en su origen que es Dios, entonces establece que el capitalismo no es ni siquiera humanista, es capitalista, lo único que vale es el capital, el dinero por el dinero, adorar al dinero. Entonces ese socialismo más equilibrado, más moral se da cuenta que en el proyecto del verdadero pensamiento comunista no pudo establecer una real igualdad en todo el pueblo y es por eso que moderó, de alguna manera, su cosmovisión.

El Islam lo que propone es, tanto la libertad individual y la vida privada del individuo como el respeto a la propiedad privada, pero al mismo tiempo, el respeto a la igualdad, a la justicia social. El verdadero creyente en el Islam es aquél que debe preguntarse a él mismo y debe hacer que el gobierno pregunte y preguntarle al gobierno “¿De dónde has conseguido tal riqueza o tal dinero?”. Hay dos preguntas fundamentales que se hace el creyente en el Islam y el gobierno islámico, una es ¿de dónde sacaste ese dinero?, y otra es ¿dónde utilizas ese dinero?, no hay una libertad de traer dinero de cualquier lado y utilizarlo en cualquier lado. La ética en el Islam no es una ética supeditada al individuo, no creemos en una ética individual separada de una ética social, el individuo tiene que estar preocupado tanto por su educación moral individual, al mismo tiempo que preocuparse por la moral social; tenemos que saber de qué forma se invierte el dinero. No hay una libertad absoluta de inversión, una libertad absoluta de consumo, una libertad absoluta de gastos, tiene que haber un control de los recursos bajo una moral individual, una moral social; uno debe utilizar sus recursos para poder vivir honradamente, pero aquello que tiene como una sobra debe otorgarlo como una ayuda social, como limosna y como colaboración para los más desposeídos y de esa forma trata el Islam acerca de los valores de la economía islámica. Entonces podríamos decir que el socialismo moderado es mucho más cercano a la visión islámica que otro sistema, yo no quiero decir que es lo mismo, pero el Islam se acerca mucho más a ese modelo que a otros modelos. Cuando hablamos de modelo islámico yo no estoy diciendo que lo que se vive en le mundo islámico hoy en día, es dicho modelo; el modelo del cual hablo es el de nuestros textos sagrados que enseñan ese tipo de vida, pero desgraciadamente, en el mundo islámico muchas veces somos testigos de gobiernos o sistemas muchas veces dependientes del capitalismo o de Occidente, y es por eso que en esta parte de la conferencia quisiera leer parte de estos textos islámicos, para que después de la lectura podamos comenzar un foro de preguntas y respuestas.

Igualdad, libertad y fraternidad

La unión entre la hermandad, la igualdad y la libertad no se puede lograr más que a través de la sombra de Dios. Acerca de la hermandad voy a leer una narración de un líder islámico, sucesor del profeta, Musa ibn Ja’far que dice, una persona se acercó y este líder le preguntó “¿Cómo está el tema de la hermandad en tu pueblo?, ¿acaso en tu pueblo son entre sí hermanos, los habitantes de tu pueblo?” Dijo “Sí, nosotros vivimos como grandes hermanos,” dijo “la hermandad ha llegado a tal punto que si alguien tiene una necesidad, mete la mano en el bolsillo del hermano y quita lo que necesita” “¿Y cuando el hermano se da cuenta no se pone mal, no se entristece?”. Dijo “No, cada uno tiene su propio bolsillo.” Dijo “Ustedes no han logrado la hermandad” La hermandad que propone el Islam es aquella en donde existe un solo bolsillo para todos los hermanos, cuando uno necesita quita su dinero y lo utiliza en donde lo necesita. La hermandad en una sociedad es una hermandad verdadera en donde todas las personas se sienten realmente hermanos y hermanas. La verdadera hermandad está en asociarnos espiritualmente, que se asocien nuestros corazones, que se asocien nuestros espíritus;  hasta que nuestros corazones no sean hermanos, nuestros cuerpos no se hermanaran. Hasta que exista un bolsillo para el gobierno y un gobierno para el pueblo nunca existirá hermandad, primeros debemos hermanarnos espiritualmente para lograr una hermandad material.

Nosotros no entendemos a aquellos que dicen “sólo tenemos fe en Dios, no nos interesan aquellos hambrientos”, ni tampoco comprendemos a aquellos que dicen “nuestra única preocupación es el hambre de la gente, no nos interesa Dios”. El profeta en una unión entre estas dos bases dice “No ha creído nadie en Dios ni en mí si duerme durante la noche mientras su vecino está hambriento”, es decir que la fe del creyente en Dios va unida en su consciencia social, hasta que no nos preocupemos por el vecino hambriento no podremos preocuparnos por nuestra fe en Dios. Esto es con respecto a la moral y a la ética individual, ahora vamos a hablar de la ética social.

La ética social

Nosotros no podemos separar los valores morales y espirituales del individuo, de los valores de la sociedad. Una narración del profeta dice “No existe pueblo o sociedad en donde existan personas hambrientas que Dios vaya a mirar con misericordia el Día del Juicio Final.” Es decir que nosotros no creemos importante que una sociedad vaya a una iglesia, vaya a una sinagoga o vaya a una mezquita, no es importante ver que una sociedad reza, que peregrina o ayuna y en esa sociedad existan personas que están hambrientas. Ustedes saben por esta narración, que la Misericordia de Dios no llega a aquel pueblo que por más que aprecie, no se preocupe por los pobres, los necesitados y los desposeídos. Entonces no podemos separar del campo de la moral individual, la moral social, la preocupación por  los semejantes, por el prójimo. No existe ética sin economía ni existe economía sin ética. La ética en el Islam no es preocuparse por el desarrollo espiritual de cada uno sino por el desarrollo de una persona como de la sociedad. No podemos creer en un sistema económico al que no le preocupen los valores y los principios, ni en un sistema moral que no le preocupen los sistemas económicos. No hay una división entre lo interior y lo exterior en el Islam; no hay una división entre lo terrenal y lo no terrenal, para nosotros lo interior es religión y lo exterior es religión. La preocupación por el ser es religión y la preocupación por el prójimo es religión. Nuestra visión es una visión monoteísta, unitaria, no podemos dividir al ser en un ser que se preocupa por su relación con Dios pero no se preocupa por su relación con la sociedad; o un ser que se preocupa por su relación con la sociedad pero no se preocupa por la relación con sí mismo; eso de dividir estos campos es de una bipolaridad psicológica, no es más que una división en la personalidad del ser humano.

Nosotros estamos en contra de aquellos que dicen “nosotros tenemos fe pero eso no nos involucra en la problemática social”; aquellos que dicen “nosotros tenemos fe pero la diferencia de clases es problema de los políticos”; aquellos que dicen “tenemos fe en Dios pero no nos involucramos en temas de la justicia social” y estamos en contra de aquellos que dicen “nuestra única preocupación es la justicia social, no nos interesa tener fe en Dios, no nos interesa la religión”. Frente a estos dos grupos, el Corán dice “crean en Dios y den a los pobres aquellos que Dios les ha otorgado a ustedes como sustento”. La visión coránica es que, en realidad, nosotros no somos dueños de nada, somos dueños simplemente de aquello que Dios nos otorga y nos da el poder sobre ellos, en realidad somos como apoderados de Dios, frente a ese capitalismo que cree que la propiedad privada es netamente humana o que el hombre es dueño único y absoluto del sustento. En la visión islámica dice “ustedes son apoderados, Dios les otorga sustento, les otorga dinero, les otorga propiedad y ustedes son responsables de  esa propiedad ante Dios, no son libres de utilizarla donde quieran”. Entonces Dios dice, esos que tienen fe y que consideran que son apoderados del dinero y de la propiedad deben dar limosna, deben ayudar a los pobres; el musulmán cree que no es libre de utilizar el dinero donde quiera, lo utiliza en aquello que Dios le ha permitido y le ha ordenado, y una de las órdenes de esta aleya es dar limosna dentro de los límites que Dios ha establecido.

En otra aleya, en respuesta a aquellos que dicen “no nos interesa el tema de clases”, Dios dice “Nosotros le hemos dado poder a ustedes, a cada uno de los seres humanos que tiene en su medida cierto poder en esta tierra, sea económico o de otro tipo, Nosotros les hemos dado ese poder, y Nosotros hemos establecido para ustedes una vida honrada, Nosotros les permitimos que vivan así”. En otra aleya dice “¡Oh, hombres!”, “hombres” significa en el diálogo coránico toda la humanidad, hombres de Asia, de América Latina, de África, de Oceanía, de Europa, musulmanes, no musulmanes, todos los hombres, dice “coman de lo que Dios les ha propuesto como sustento, pero coman de una manera permitida, coman de una manera legal”, “coman” es vivir de una manera normal pero siempre y cuando se tengan en cuenta los límites de la legalidad, coman lo legal, coman lo permitido.

Nosotros creemos, según nuestra visión, que el ser humano tiene que aprovechar los bienes terrenales que consigue a través de su esfuerzo y su trabajo, no podemos aceptar que uno viva en un bienestar determinado sin esforzarse, lo único que se nos permite consumir, comer y poder beneficiarnos de ello, es aquello que es producto de nuestro propio trabajo, nuestro propio esfuerzo; el profeta dice “coman de aquello que ustedes mismos se han esforzado por conseguir”. En otra narración dice de aquellas minorías que se benefician del esfuerzo de las grandes masas, dice: “Dios maldiga a aquellos que cargan a las masas su propio esfuerzo”, o sea, en vez de esforzarse ellos para conseguir qué comer, hacen que los demás se esfuercen y ellos obtienen su resultado. Dice “es maldecido por Dios una persona que carga a un pueblo para beneficiarse luego de ello.” En una narración cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, deben comer de aquello que es su trabajo, su esfuerzo, no es como el Paraíso que allá uno simplemente arrancaba del árbol un frutot y comía. Dice “En la tierra debes esforzarte para comer. Tú debes sembrar, debes plantar, debes regar y cuando crece el árbol, luego del esfuerzo, recién beneficiarte.” El Imam Ali, otro gran líder del Islam, dice “Un oficio con respeto y moral es mejor que la riqueza sin respeto y sin moral. No importa cuánto se tiene, de qué se vive, importa en qué forma se consigue lo que se consigue.” Dice “Un oficio con respeto y con valores es mejor que una riqueza sin respeto y sin moral”

Nosotros estamos en contra de esa espiritualidad que dice “No debes tener placeres en esta vida, no debes comer mucho, no debes beber mucho, no debes vivir bien, no es importante el bienestar, no debes casarte” Ese tipo de religiosos que no se casa y tratan de vivir como ascetas, pero al fin y al cabo, en la práctica es más poderoso, más rico, más millonario que los demás y tiene una corrupción sexual mayor, o sea que entre teoría y práctica hay una diferencia. Estamos en contra de esa espiritualidad. Nosotros no creemos que no debe haber placeres en esta vida, no debemos comer, que no debemos beber, que no debemos vivir. No, se debe vivir correctamente, hay que comer, hay que tomar, hay que dormir, pero teniendo en cuenta que ese bienestar debe ser producto de nuestro esfuerzo, de nuestro trabajo. El Corán dice coman de los frutos en esta vida, pero de aquellos que con sus propias manos lograron. El Corán dice: “Dios creó el día para trabajar, el día para esforzarse, para luchar”, hay trabajar, hay que esforzarse. Creemos que, durante el día, el trabajo es un acto de devoción; no separamos la actividad laboral del hombre de la actividad devocional; el Corán dice: “Hemos establecido el día para que consigan el sustento”, entonces, el trabajar es considerado por nosotros como un acto de adoración, no está separado de lo espiritual y lo religioso, y del producto del trabajo se puede vivir, no hay problemas de tener placeres en esta vida cuando es producto y resultado del esfuerzo del ser humano.

Obligaciones y derechos de los hombres entre sí.

Al final voy a leer una narración del profeta que habla acerca de las relaciones que tienen los hombres y de las obligaciones y privilegios que tienen los hombres mutuamente. Si nosotros, los musulmanes, hubiéramos cumplido con estas órdenes, hubiéramos protegido estos derechos, no hubiéramos tenido ningún problema. Una persona se acercó al profeta y le dijo “Quiero que me hables de los derechos de los hombres sobre mí.” Dijo: “Si te digo acerca de los derechos que los hombres tienen sobre ti, no los cumplirás.” Dice: “Pero lo mínimo indispensable de derechos que debes cumplir para con los demás te los diré, y en caso de que no los cumplas, el Día del Juicio Final Dios no te perdonará hasta que esos mismos te perdonen; si uno usurpó un derecho, si uno no permitió que le llegue el derecho a una persona o fue producto de la prohibición de algún derecho a algún ser; el Día del Juicio Final,

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