Palabras del Imam Ĥusaîn Ibn ‘Alî (P) desde Medina hasta Karbalá (19)

En Karbalá

Por: Aiatul-lah Muĥammad âdiq Naӱ

Carta de Muĥammad Ibn Ĥanafîah

بسم اللّه الرحمن الرحيم من الحسين بن على عليهما السلام الى محمد بن على عليهما السلام و من قِبَله من بنى هاشم
اَمَّا بَعْدُ، فَكَانَّ الدُّنْيا لَمْ تَكُنْ وَ كَانَّ الاخِرَةَ لَمْ تَزَلْ و السّلام [1]

Bismil-lâhir Rahmânir Raĥîm min al Ĥusaîn Ibn ‘Alîen ‘alaihimâs salâm 'ilâ Muĥammad îbn ‘Alîen ‘alaihimâs salâm ûa man qibaluhu min banî Ĥâshimin. 'Ammâ ba’du, faka'annad duniâ lam takn ûa ka'annal 'âjirata lam taẕal ûas salâm.

Traducción y explicación:

Ibn Qûleûaih en su libro Kâmiluẕ-ẕîârât, relata del Imam Bâqir (la paz sea con él) que el Imam Ĥusaîn (la paz sea con él), luego de entrar a Karbalá, escribió una carta a Muhammad Ibn Ĥanafîâh y a los de Bani Ĥâshim que no habían viajado con el Imam:

En el Nombre de Dios, el Compasivo, el Misericordioso

De parte de Ĥusaîn Ibn ‘Alî a Muĥammad Ibn ‘Alî y a los Bani Ĥâshim que se encuentran con él: Luego de las alabanzas a Dios: ¡Es como si el mundo nunca hubiera existido (y nosotros tampoco hubiéramos estado en él), y solo existió el otro mundo eterno! (y nosotros jamás pereceremos en él). Uas salâm.

Esta frase del Imam muestra su visión respecto a esta vida y la otra. El Imam quiere decir que el mundo y la vida en él, excepto la realización del deber, es igual a la nada, puesto que es muy pasajero y provisorio y su valor es imperceptible. Pero la vida eterna, según su visión, es tan majestuosa e infinita que no se puede medir, puesto que es eterna y duradera. Su felicidad es continua y lo más importante en la otra vida es la satisfacción de Dios, y no hay nada más elevado que esta. (Corán, 9:72)

A una persona con esta visión, no le resulta difícil dejar este mundo. Todas las aflicciones, pruebas y dolores en esta vida son soportables, dulces y agradables. El Imam Ĥusaîn (la paz sea con él) no sólo expresó esta visión en esta palabra, sino que lo probó con su práctica. En esta carta, en los últimos años de su vida, dejó trazado el camino para sus allegados, como un consejo.

En respuesta a la carta de Ibn îâd

لا اَفْلَحَ قَومٌ اِشْتَروا مَرْضاتِ الْمخْلُوقِ بِسَخَطِ الْخالِقِ
مالَهُ عِنْدِى جَوابٌ لاَنَّهُ حَقَّتْ عَلَيْهِ كَلمة الْعَذابِ [2]

Lâ 'aflaĥa qaûmun-ishtarû marḋâtil majlûqi bisajaṯil jâliqi mâ lahu ‘indî ÿaûâbunn li'annahu ĥaqqat ‘alaihi kalimatul ‘aḏâb.

Traducción y explicación:

Ĥurr Ibn Îazîd anunció a Ibn Ẕîâd la llegada del Imam Ĥusaîn (la paz sea con él) a la tierra de Karbala y él escribió la siguiente carta al Imam:

“'Ammâ ba’d,

He sido informado de su entrada a la tierra de Karbalá, y el “príncipe de los creyentes”, Îazîd hijo de Mu’âûîah, me ha ordenado de no apoyar mi cabeza en la almohada y no llenar mi estómago de comida hasta matarte o someterte a mi orden y al gobierno de Îazîd. Uas salâm”.

El Imam (la paz sea con él), al leer la carta la arrojó al suelo y dijo: “no es venturoso un pueblo que desea la satisfacción de la criatura a costa de la ira de su Creador…”.

El mensajero pidió respuesta a la carta. El Imam respondió: “su carta no tiene respuesta puesto que el castigo de Dios se ha destinado para él”.

Cuando el mensajero regresó hacia Ibn Ẕîâd y le informó acerca de la reacción del Imam a su carta se puso muy furioso.

La respuesta del Imam a Ibn Ẕîâd, en realidad, era una frase que expresaría luego, en el día de ‘Âshûrâ cuando dijo: “Ciertamente que el hijo ilegítimo de otro hijo ilegítimo, me ha puesto en una encrucijada, entre la espada y la humillación ¡Y qué lejos está de nosotros la humillación! Ni Dios, ni Su Profeta, ni los creyentes, ni los regazos y brazos inmaculados de nuestras madres aceptan tal humillación para nosotros…

Junto a ‘Umar Ibn Sa’d

يَابْنَ سَعْدٍ وَيْحَكَ اَتُقاتِلُنِى ؟
اَما تَتقى اللّه الَّذى اِلَيْهِ مَعادُكَ فَانَا ابْنُ مَنْ عَلِمْتَ
اَلا تَكُونُ مَعِى وَتَدَعُ هؤُلاءِ فَاِنَّهُ اَقْرَبُ اِلَى اللّه تَعالى ...
مالَكَ ذَبَّحَك اللّهُ عَلى فِراشِكَ عَاجِلاً وَ لا غَفَرَ لَكَ يَوْمَ حَشْرِكَ
فَوَ اللّه اِنِّى لاَرْجُو اَنْ لا تَاءْكُلَ مِنْ بُرِّ الْعِراقِ اِلاّ يَسيرا [3]

Îabna Sa’din ûa îaĥka 'atuqâtilunî?

'Ammâ tattaqîl-lâhal-laḏî 'ilaîhi ma’âduka fa'anabnu man’alimta 'alâ takûnu ma’î ûa taḏa’u ha'ûlâ'î faínnahu 'aqrabu' ilâl-lâhi ta’âla…Mâlaka ḏabbaĥakal-lâhu ‘alâ firâshika ‘âÿilan ûa lâ ġafara laka îauma ĥashrika faûal-lâh! 'innî la'arÿû 'an lâ ta'kula min burril ‘irâqi 'il-lâ îasîrâ.

Traducción y explicación:

Según Jatîb Jûâriẕmî, el Imam Ĥusaîn (la paz sea con él), a través de uno de sus compañeros llamado Amru-bn Qarḓih 'Anṣâri, mandó un mensaje a ‘Umar Ibn Sa’d para tener un encuentro con él. Este aceptó la propuesta y el Imam fue junto a veinte personas de sus fieles. El encuentro tuvo lugar en una tienda montada en medio de las dos huestes. El Imam ordenó que no entren a la tienda, excepto su hermano 'Abal Faḋl y su hijo ‘Alî 'Akbar. ‘Umar Ibn Sa’d dio la misma orden a su grupo de veinte personas y sólo llevó consigo a la tienda a su hijo Ĥafṣ y a su criado de confianza.

El Imam (la paz sea con él) le dijo a ‘Umar Ibn Sa’d: “Oh, hijo de Sa’d, ¿acaso quieres luchar contra mí, conociéndome y sabiendo quién es mi padre? ¿Acaso no temes a Dios, sabiendo que tu regreso será hacia Él? ¿No quieres unirte a mí y dejar a ellos? Ciertamente que esta práctica es más cercana a Dios…

‘Umar Ibn Sa’d respondió: “Temo que ellos destruyan mi casa en Kufa”. El Imam respondió: “Yo te edificaré una casa con mi dinero”. ‘Umar Ibn Sa’d le respondió: “Tengo miedo de que confisquen mi jardín y mi campo de palmeras”. El Imam le dijo: “Yo te regalaré jardines mejores de los que tienes en Kufa”. ‘Umar Ibn Sa’d dijo: “Mi esposa y mis hijos están en Kufa, temo que los maten”.

El Imam, al escuchar sus pretextos, perdió las esperanzas respecto a su arrepentimiento y acercamiento a Dios, y mientras se levantaba de su lugar dijo: “¿Por qué te esmeras tanto en la obediencia de Satanás? Te asesinarán en tu lecho y Dios no perdonará tu pecado. Pronto, Dios te hará llegar a la muerte en tu lecho y no te perdonará en el día del Juicio Final. Por Dios que espero que no comas del trigo de Irak, excepto poco.

‘Umar Sa’d, en forma de burla, le contestó: “La cebada del Irak es suficiente para mí.[4]

Reflexiones de las palabras del Imam Ĥusaîn (la paz sea con él)

En las palabras de Dios se observan dos puntos importantes:

1. Como observamos, el Imam es compasivo, incluso con su enemigo más acérrimo, es decir, ‘Umar Ibn Sa’d y desea salvarlo del abismo y desgracia, aconsejándolo. Al escuchar sus pretextos, le promete compensar cualquier pérdida que pueda tener.

2. El Imam (la paz sea con él), le augura su nefasto futuro. Luego de perder la esperanza de que se oriente, le dice: “No tendrás una larga vida ni tampoco el puesto que deseas”.

En la siguiente conversación daremos más detalles del tema.

Extraído del libro: Palabras del Imam Ĥusaîn Ibn ‘Alî (P) Desde Medina hasta Karbalá; Editorial Elhame Shargh

Derechos reservados. Se permite copiar citando la fuente

Fundación Cultural Oriente,  www.islamoreinte.com


[1] IBN QÛLEÛAÎH, Abul Qâsim…, Kâmiluẕ-ẕiarât, p. 75.

[2] JÛÂRIẔMÎ, M., Maqtal, t. I, p. 239, MAŸLESÎ, ‘Al-lâmah, Biĥarul Anûâr, t. X, p. 189.

[3] JÛÂRIẔMÎ, M., Maqtal, t. I, p. 245.

[4] Ibíd.

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