La justificación que a veces damos para esto es quizás la falta de información de su prohibición a pesar de todas las enseñanzas acerca de los versículos y hadices que nos advierten acerca de este tema. Esta es la mínima excusa que dan aquellos que habitualmente se imbuyen en este pecado. Quizás les parece que este tipo de pecados no afecta su nivel espiritual, puesto que no es muy visible. Si Satanás les insinúa que consuman licor o cometan adulterio con una mujer incasta no le obedecerían porque es un pecado que aparentemente es visto por la sociedad como algo muy bajo. Para ellos este es uno de los pecados más evidentes.