El ayuno por sí mismo tiene efecto en el cuerpo y el alma del ser humano, y es uno de los favores de la misericordia de Allah que permite beneficiarse a todos, ricos o pobres, por igual. Pero si este acto de culto se realiza acompañado de un sentimiento espiritual y moral correctos, sin duda el resultado del ayuno será mucho más efectivo en el propósito de acercar al ser humano a la perfección. Por ello el ayuno de una persona común es diferente al de alguien que cruzó los diversos grados de abstinencia y perfección humana, y ha obtenido la moral Divina.