Desde la guerra impuesta por el imperialismo del brazo de Saddam Husein, el dictador de Irak y servidor del imperio norteamericano, contra la revolución islámica en los años ochenta del siglo pasado, el general Soleimani, no ha dejado de estar presente en los frentes de batalla, hasta su martirio, cumpliendo funciones de comandancia de las fuerzas de la resistencia y los Guardias Revolucionarios. Su fama se hizo mundial por ser artífice esencial en las victorias contra el ISIS en Irak y en Siria. Menos conocidas son sus importantes intervenciones en Irán, en el Líbano, en la famosa victoria de la guerra impuesta por el régimen sionista de los treinta y tres días. Los palestinos también han gozado de sus pericias y quizás hasta los yemeníes hayan usufructuado de su rica experiencia contra el enemigo común, el imperio anglo sionista saudí.