Según la creencia solida del Shiismo Doce-Imamita, basada en algunas aleyas y narraciones del Profeta, el Imamato es una posición divina. Por lo tanto, si se establece que alguien ha sido designado para esta posición, un musulmán debe someterse a su mandato y autoridad sin cuestionar la obediencia a Al-lah (s.w.t), como Él lo dice: “Al-lah sabe mejor donde coloca Su Mensaje”.