El Profeta Muhammad (PB) trajo una nueva Ley, mientras que la misión del duodécimo Imam es la revelación del sentido oculto. Es por ello que en todo creyente acontece la gesta de una espera interior, dentro de su corazón se realizan los preparativos para recibir al Esperado, allí es donde irá a buscarlo. Si su corazón no está listo para agasajarle no lo dejará entrar encontrándolo como un extraño, pero si su corazón es educado en la espera, tendiendo hacia el bien al otro y en la batalla sucesiva sea contra las enfermedades que se sedimentan en su interior como las injusticias que acontecen en lo exterior, le reconocerá de inmediato y abrirá con gozo las puertas de su ser. El siguiente artículo nos habla de la espera del Imam del Tiempo.