La mayoría de los intérpretes, sostiene que esta sura es mequinense y tanto el sentido de sus aleyas, asi como su brevedad y contundencia al mencionar la Resurrección y el accionar de quienes la niegan, lo confirma. En total, describe las características de quienes rechazan el Juicio Final en cinco de sus aleyas, indicándonos de qué modo, a fin de desmentir aquel gran día, rehúsan hacer caridad, ayudar a huérfanos e indigentes, ostentan mientras oran y obstaculizan la ayuda a los necesitados. En lo que respecta al por qué de su revelación, algunos sostienen que se debió a Abû Sufiân, que sacrificaba dos enormes camellos por día, para consumirlos junto con sus allegados y un día se le acercó un huérfano mendigo y él muy despreciativamente, lo apartó del lugar con su báculo.