Muchos estudiantes de historia Islámica inician sus estudios con la jactancia de que si un suceso o una narración no ha sido informada en las primeras fuentes de la historia o en los hadices como as-Sirah an-Nabawiyya de Ibn Hisham o Sahíh de Bukhari, debe ser una invención posterior y por lo tanto no tiene credibilidad.Tienden a ignorar los prejuicios y limitaciones que son impuestas al escritor por parte de los poderes gobernantes así como también por las inclinaciones propias. No solamente son importantes los prejuicios en las invenciones de personajes míticos, los sucesos y las frases pronunciadas, todos son igualmente relevantes al ignorar y desviar silenciosamente ciertas figuras y narraciones históricas.Este artículo trata de examinar la forma en que los historiadores musulmanes han analizado el primer llamado en público o convocatoria al Islam que hizo el Profeta Muhammad, conocido como Dawat zul-´Ashira.
Cuando la medicina de los siriacos llegó a la mano de los musulmanes, ésta tomó una fuerza sin precedentes, así como la minuciosidad de sus estudios e investigaciones. En lugar de las breves tesis científicas que eran habituales en los siriacos, se recopilaron y se escribieron las grandes enciclopedias de la medicina por parte de los musulmanes. Por supuesto, no quedó lejos de la mirada las investigaciones y los estudios clínicos, especialmente en las enfermedades locales. En verdad, las investigaciones de los sabios judíos, cristianos e incluso de los sabeos, que se realizaban en “territorio del Islam” fueron por el estímulo y el liderazgo de los musulmanes en estas áreas. El más antiguo ensayo existente de oftalmología es el de Hunayn Ibn Ishaq. La abundancia y propagación de toda variedad de enfermedades de la vista en el territorio del Islam, era la mayor motivación para dedicar la atención de los médicos musulmanes a la oftalmología y a sus ciencias relacionadas.
Tabuk era el nombre de una sólida fortaleza situada en la franja fronteriza de Siria que cortaba el camino entre Hayar y Sham (Damasco). En aquellos días Tabuk era una de las colonias del imperio romano oriental, cuya capital era Constantinopla. Todos los habitantes de las fronteras de Sham profesaban el cristianismo. Los gobernadores de esos distritos eran designados por el gobernador de Sham, y él mismo obedecía al emperador de Constantinopla.

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