Como en las clásicas películas de indios y vaqueros de los principios del cine sonoro en Hollywood, otra vez se escuchan en los viejos estados de la Unión del norte de América, los tambores de guerra. Pero por esas absurdas circunstancias que tiene la historia, esta vez no son los indios los que los hacen sonar, sino los “vaqueros”, los clásicos “muchachitos” que en aquellas antiguas joyitas del celuloide, podían protagonizar John Waine o Alan Laad, entre otros. Perdón...dijimos mal al expresar “otra vez vuelven a sonar...”. Debimos haber dicho: “siguen sonando” que hubiese sido lo más correcto, porque desde el fin de la Segunda Gran Guerra Mundial (e incluso desde mucho antes, ya lo veremos en el transcurso de este informe), los tambores de guerra norteamericanos no han dejado de repicar.