En realidad, la historia misma del Islam, se inicia el día en que Muhammad es designado profeta. A partir de ese acontecimiento se suceden multitud de eventos que, en muy pocos años, cambiaron la faz del mundo. Ese día, en el que Muhammad fue elegido para guiar y albriciar a la humanidad y en el que oyó la voz del ángel que le decía: “Ciertamente eres el Mensajero de Dios”, asumió una gran responsabilidad. La misma gran responsabilidad que cupo a todos los profetas que le precedieron.