Una de las grandes tragedias que la familia del Profeta tuvo que soportar el día de Ashurá fue el martirio del noble Al-Qásim.“Cuando todos los compañeros del Imam habían sido martirizados y llegó el turno de entrar en combate a los hijos del Imam Al-Muchtabá (a.s.), el noble Al-Qásim fue junto al Imam y le dijo:“¡Oh hermano de mi padre! Deseo que me otorgues tu permiso para entrar en batalla.”El Imam le dijo: “¡Oh hijo de mi hermano! Tú eres lo que me queda de mi hermano y me recuerda a él. No vayas a combatir, pues tu presencia es lo que da sosiego a mi alma.”¿Qué alta posición espiritual poseía Al-Qásim para que, con tan solo trece años, pudiese aportar tranquilidad al corazón de su tío?...