Recorrer Palestina en general y la Ribera Occidental – West Bank - en lo específico deja en el visitante una impresión de una inquietante normalidad.Esto, pues el palestino vive el día a día, trabaja, atiende sus quehaceres, hace vida social pero, todo ello, en un entorno inquietante, virulento, de una paz aparente que puede estallar en mil pedazos cuando menos se espera. Un ambiente de situaciones invisibles, que sólo se develan cuando ya han sido ejecutadas con efectos devastadores.