En una pequeña aldea del Sur de Túnez, durante una ceremonia de bodas, las mujeres estaban comentando sobre fulana, la esposa de fulano. Una anciana mujer, sentada entre ellas, se sorprendió al escuchar que esa pareja se había casado; y cuando se le preguntó por qué, respondió que ella había amamantado a ambos cuando eran bebes, por lo que eran hermanos de leche.
Rápidamente, las mujeres llevaron esa grave noticia a sus esposos, quienes confirmaron el asunto, pues el padre de la mujer testificó ante todos que la conocida anciana en realidad había amamantado a su hija. Asimismo, el padre del hombre testificó que su hijo había sido amamantado por la misma mujer.