En un mundo en donde el odio, la intolerancia, la discriminación continúa acrecentándose, en donde la islamofobia se esconde detrás de la libertad de expresión y la democracia, utilizadas como pretexto para incitar a la violencia, mostrando una vez más la mentalidad inquisidora y el doble rasero de los países europeos, tal es el caso de Suecia y Dinamarca al permitir la repetida blasfemia y profanación al Corán, hechos que han suscitado la ola de repudio y condenas a nivel mundial, no sólo en países islámicos sino también en aquellos que no lo son.