Cada sistema educativo se basa en una idea y una visión de sus fundadores y en un cierto número de consideraciones que estos hallan tomado en cuenta: la verdadera naturaleza del ser humano y sus dimensiones ontológicas, los objetivos que ellos consideren necesarios para llevar a cabo tal sistema educativo y la idea acerca de cómo los seres humanos se desarrollan y progresan hacia un objetivo determinado. A decir verdad, dichas concepciones y comprensiones son las que dan forma a los pilares que sostendrán el desarrollo de tal estructura educativa, cualquiera que sea el régimen del pensamiento, aun cuando estos no hayan sido mencionados explícitamente o tomados en consideración de manera consciente.