El investigador familiarizado con el mundo del Islam no tiene reparos en percibirlo como una religión compatible con los estados del ser humano, más allá del patrón que puede ejercer culturas como la francesa que dicta la moda adecuada para la humanidad civilizada. Occidente solo cuando pueda concebir este tema podrá liberarse de sus antiguos prejuicios, igualmente el Oriente, cuando se cure de esa enfermedad llamada occidentalización.