La santidad y el renombre de las ciudades musulmanas depende en gran medida de los lugares de peregrinación que albergan y de la calidad de la enseñanza que dispensan. Las tumbas de los profetas, imames y santos, especialmente venerados por los shiíes, fueron desde un primer momento puntos de encuentro y convención.«Lugares propiamente religiosos e históricos, centros místicos, cénaculos de la ciencia, el arte o la filosofía, existen en todas las religiones, y muy particularmente en el Islam, los espacios tocados por lo sagrado que evocan para los fieles los refugios que permiten retomar el aliento, orientarse y dar sentido a una introspección. Como puentes entre los visible y lo invisible, lo instantáneo y lo eterno.