Oh, gentes: ciertamente que el enviado de Dios dijo: “Quien observe y vea a un gobernador opresor- que haga lícito lo que ha sido ilícito por Dios, y rompa el pacto con Él y se oponga a la sunnah (tradición) de Su enviado, y abra el camino de la enemistad y el pecado entre los siervos de Dios-, y calle, y no se levante frente a él con su palabra, es derecho de Dios poner a esta persona en el mismo lugar que el opresor (que es el fuego infernal). Sabed que ellos (los Omeyas), abandonaron la obediencia a Dios y siguieron la obediencia a Satanás...
La caravana del Imam Ĥusaîn (la paz sea con él) llegó a otra parada llamada Sharâf que luego de la entrada del Imam a esta tierra, Ĥurr Ibn Îazîd Rîahî llegó con más de mil personas que tenían la misión de impedir su marcha, bajo su liderazgo. En esta parada, el Imam, en dos discursos importantes, explicó al ejército de Ĥurr su posición y la de su familia y la posición de los omeyas y también el objetivo de su viaje.
ꞌIbn Kazîr Dameshqî y ꞌIbn Namâ, han transmitido de un hombre de Kufa: “Yo, luego de haber realizado los actos de la peregrinación, regresé rápidamente a Kufa y, en el camino, me encontré con unas cuantas carpas. Pregunté por el dueño. Me respondieron que esas carpas pertenecían a Ĥusaîn Ibn ‘Alî (la paz sea con él). Al escuchar esto, me dirigí a visitar con todo amor al nieto del Profeta (la paz sea con él) y fui directamente a ver su carpa. Lo encontré con el rostro de una persona en los inicios de su vejez, recitando el Corán. Vi que las lágrimas descendían por su rostro y su barba. Le dije: “Que mis padres se sacrifiquen por ti, oh hijo de la hija del profeta. ¿Qué te motivó a venir a este desierto tan árido?”
A veces, la cuestión de la invitación de la gente de Kufa y su apoyo al Imam se presenta como el factor principal del levantamiento del Imam Ĥusaîn (la paz sea con él). Esta concepción, por un lado, es absolutamente contraria a la realidad y, por otro lado, disminuye la grandeza e importancia de este levantamiento convirtiéndolo en una cuestión común, ante la cual cualquier musulmán político carente de un grado espiritual elevado, ante este llamado, también podría hacerlo.
En el año 60 de la hégira, me dirigía a Meca junto a mi madre para peregrinar. Cuando entré al recinto sagrado, (teniendo en mi mano la rienda de la camella de mi madre), me encontré con la caravana del Imam Ĥusaîn (la paz sea con él). Me apresuré para verlo y, luego de saludarlo y expresar mis respetos, le dije: “Oh, hijo del enviado de Dios, que mis padres se sacrifiquen por ti. ¿Cuál es el motivo por el que te apresuras en salir de Meca antes de tu peregrinación?” El Imam dijo: “Si no me apresuro me detendrán”.
Visitó al Imam por la noche, antes de que se marche, y dijo: “Hermano, tú que has observado la infidelidad y la falta de lealtad al pacto de la gente de Kufa para con tu padre, ‘Alî, y tu hermano Ĥasan, temo que esta gente se comporte del mismo modo contigo. Entonces lo mejor es que no vayas hacia Irak y que permanezcas en esta misma ciudad de Meca, pues tú, en esta , eres más querido y respetado que cualquier otra persona”. El Imam, respondiendo, dijo: “El miedo es que Îazîd complote matarme en la casa de Dios y de este modo se falte le respeto a esta casa”. Muĥammad Ibn Ĥanafîah aconsejó que, en este caso, sería mejor no ir a Irak y en su lugar ir al Yemen o a otra región que sea segura. Pero el Imam dijo: “Tendré en cuenta tu propuesta y opinión”.
Cuando el Imam Ĥusaîn informó su traslado hacia Irak, algunos se opusieron a este viaje y le sugirieron que se abstenga de continuar su camino. El argumento de todos los “consejeros y pronosticadores” era el espíritu infiel que dominaba al pueblo de Kufa. Todos, unánimemente, creían que la gente de Kufa era buena para recibir, pero mala para despedir. Todos ellos preveían que este viaje culminaría con el martirio del Imam y la prisión de su familia.
En vísperas de la peregrinación, los visitantes a la casa de Dios entraban en tropeles a la Meca. A comienzos del mes del Ḏul Ĥiӱӱah, el Imam Ĥusaîn (la paz sea con él) fue informado de que -Umar Ibn Sa’îd Ibn ‘As entró a la Meca como dirigente de la caravana de peregrinos, pero, en realidad, con el objetivo de llevar a cabo una peligrosa misión. Îazîd le había encargado matar al Imam en cualquier punto de la Meca que fuese posible.
Muslim Ibn ‘Aqîl, en la mitad del mes de Ramadán, marchó hacia Kufa desde la Meca, siguiendo la orden del Imam Ĥusaîn Ibn ‘Alî (la paz sea con él). En su camino, entró a Medina y, en una parada breve, visitó la tumba del Profeta (la paz sea con él), visitó también a sus parientes y junto a dos guías de la tribu de Qeîs siguió su viaje hacia Kufa.
De Ĥusaîn Ibn ‘Alî a Muĥammad Ibn ‘Alî y a aquellos miembros de Banî Hâshim que estén junto a él. (Y luego...) quien de vosotros se una a mí en este viaje obtendrá el martirio. Y quien no me acompañe, no obtendrá la victoria. Ûas salâm.