Cuando el Imam Ĥusaîn informó su traslado hacia Irak, algunos se opusieron a este viaje y le sugirieron que se abstenga de continuar su camino. El argumento de todos los “consejeros y pronosticadores” era el espíritu infiel que dominaba al pueblo de Kufa. Todos, unánimemente, creían que la gente de Kufa era buena para recibir, pero mala para despedir. Todos ellos preveían que este viaje culminaría con el martirio del Imam y la prisión de su familia.