Hoy, en Palestina, miles de niños, mujeres embarazadas, ancianos y hombres inocentes mueren de hambre, y aún así, ellos deciden ayunar. No hay nada más doloroso que saber que nuestros hermanos sufren injusticias en un mes tan bello. Mientras el mundo se sienta a cenar, en Gaza se rompe el ayuno con agua contaminada y dátiles rescatados entre ruinas.